lunes 09 de diciembre de 2019 - Edición Nº1355
Impulsobaires » La Plata » 1 ago 2019

Elecciones

El PJ kirchnerista buscará ganar La Plata después de tres fracasos con palizas incluidas

El Partido Justicialista y el kirchnerismo de La Plata buscarán retomar el liderazgo en la capital bonaerense, aunque cargan con un presente nada alentador como producto de la atomización en cinco listas para las PASO, pero además con una mochila de tres elecciones perdidas con paliza incluida. Un resumen de la línea del tiempo de las últimas contiendas, incluyendo PASO y generales.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni

Nota del autor: En cada hipervínculo se encuentra el certificado electoral corresponidiente a dicha elección, ya sea PASO o general.

 

La historia de picada vertiginosa comenzó en 2013 para el Partido Justicialista platense, luego de las trágicas inundaciones de abril de ese año que dejaron decenas de fallecidos y pérdidas millonarias evidenciando la falta de inversión en obras hidráulicas durante largos años.

En ese momento, la consecuencia fue fatal para el partido que gobernaba todos los niveles del Estado, y los platenses le propinaron una dura derrota en las PASO del 11 de agosto a su lista de ediles, que era encabezada por Gabriel Bruera, hermano del intendente Pablo Bruera, y solo consiguió un 16.87 % de los votos (62.931 sufragios), pero el cuadro es más grave si se tiene en cuenta que por otro lado se presentaba la actual precandidata a intendente por Frente Todos, Florencia Saintout, mediante el Frente Social, una especie de colectora peronista K utilizada para no quedar tan pegados la bruerismo, y solo rescató un 10.12 % del electorado (37.746 votos).

Ese año se impuso en La Plata el Frente Renovador, que consiguió captar parte del voto protesta y se ubicó con un 24.22 % (90.347 sufragios distribuidos en dos nóminas); y por otra parte ingresó el Frente Progresista Cívico y Social, alzándose con un 17.33 % (64.653 votos divididos en tres listas).

Luego, entre los primeros lugares, también ingresó Unidos por la Libertad y el Trabajo, con 14.58 % (54.389 votos).

A toda luz, las PASO 2013 empezaban a mostrar la catástrofe electoral que se iba a producir con más énfasis apenas unos meses después.

Y en efecto, cuando llega el 27 de octubre de ese año, las urnas hablaron y fueron la demostración del malhumor de los platenses que empezaban el camino para poner fin a un cuarto de siglo gobernado por el mismo espacio político, aunque con algunos matices.

Las elecciones mostraron que el Frente para la Victoria (Bruera) apenas remontó 0.52 % con respecto a las PASO, y Gabriel Bruera logró un lapidario 17.39% (68.783 votos), mientras que también fue duramente derrotada Florencia Saintout, que solo creció 0.96%, llegando a un frío 11.08% (43.830 votos).

En ese entonces, el Frente Renovador fue el ganador con un 31.5% (124.615 votos), seguido por el bruerismo muy de lejos, que empata en el segundo escalón con el Frente Progresista Cívico y Social que llega al 16.25% de los votos (64.282 sufragios).

 

El 2015, el año en donde termina un largo ciclo peronista en la Ciudad

 

Desde que Julio Alak ganó la intendencia al radicalismo en el año 1991, el PJ distrital solo perdió la legislativa de 1997 con el surgimiento de la Alianza UCR – Frepaso, pero luego en la renovación de los ejecutivos era imbatible. Tal es así que Alak pierde con otro peronista en el año 2007: Pablo Bruera.

Si bien el 2013 marcaba el comienzo de la caída, el 2015 la certificó de una manera espectacular, cuando Cambiemos, con el actual intendente Julio Garro, irrumpió con holgura en el balance final.

Las PASO del 9 de agosto ese año aparecieron reñidas para ambos espacios políticos, pero sobre todo en Cambiemos había varios nubarrones para despejar.

En el actual oficialismo se presentan tres listas. Una encabezada por Garro, alcanzando el triunfo con el 38.51 % del total de los votos de Cambiemos (49.385 sufragios), la segunda liderada por Sergio Panella con 32.45 % del total de esa coalición (41.608 votos), y la tercera con Claudio Pérez Irigoyen a la cabeza, con 29.04% (37.230 votos), lo que daba un volumen total de 33.43 % (128.233 sufragios), y con eso los “amarillos” en sociedad con radicales y Coalición Cívica se alzaban con un triunfo ajustadísimo sobre el PJ K.

En ese marco, el Frente para la Victoria lleva dos nóminas que pujaron entre sí. Una encabezada por el intendente de ese entonces, Pablo Bruera, que consiguió el 55.08 % (70.187 votos) del total de la coalición, desplazando al segundo lugar a Florencia Saintout, que logró un 44.92% (57.237 votos). Juntos, las dos formaciones obtienen un 33.22 % (127.424 electores), o sea que ya se enciende la primera luz de alarma porque ingresan un 0.21 % por detrás del ascendente Cambiemos.

La campaña entre las PASO y las elecciones generales del 25 de octubre de ese año empezaron a subir el voltaje, siendo por primera vez en la historia política local que gran parte de las batallas se empiezan a librar en las redes sociales con feroces campañas sucias de un lado y del otro.

El día de la elección, otra vez las urnas hablaron y dejaron helados a los peronistas que veían de qué manera La Plata, -que alguna vez le pusieron de manera arbitraria el nombre de Eva Perón (1952 a 1955)-, dejaba de estar bajo su férrea jefatura política.

Así es que Cambiemos, con Garro como candidato, consiguió en ese momento un 41.64% (170.369 votos), aumentando 8.21 % con respecto a las PASO, al absorber la mayor parte del electorado del entonces Frente Renovador, sepultando las aspiraciones reeleccionistas de Bruera, que tan solo consiguió un 28.19% (115.333 sufragios), o sea un 5.02 % menos que en las primarias, a pesar del esfuerzo que hizo Saintout para acompañarlo todo el tiempo.

Esa elección, además de abrir un nuevo ciclo político en la Ciudad de La Plata, empieza a marcar el deterioro del Frente Renovador, en donde el electorado massista comienza a tener más simpatía y atención por Cambiemos.

 

El 2017, el hundimiento del peronismo parece no tener piso

 

Llegan las PASO del 13 de agosto, y todo indicaba que la diferencia entre el nuevo oficialismo garrista y el PJ K se iban a seguir profundizando, y el resultado electoral fue el reflejo de la presunción.

El certificado electoral del momento dice que Cambiemos, alcanza el 40.85% (164.529 votos), o sea un 7.42% más que las PASO 2015; y el PJ refugiado en el sello kirchnerista Unidad Ciudadana, apenas un 24.82 % (99.992 votos), lo que significó un 8.4 % menos que las primarias de dos años antes.

Y el 22 de octubre, una vez más Cambiemos consigue ampliar muy fuerte la diferencia con las PASO al llegar con la boleta local a 48.13% (203.970 votos) o sea un 7.28 % de ganancia.

La explicación una vez más está en que los “amarillos” desabastecen a las denominadas tercera o cuartas vías, que en ese entonces era representada mayoritariamente por el frente UNA (lavagnistas, massitas y GEN de Margarita Stolbizer), que pasan de un interesante 12.4 % en agosto a solo un 8.97% en octubre, viendo cómo se les fugaron 2.43% y casi se quedan sin piso para ingresar concejales (8.33% necesarios).

En ese entonces, Unidad Ciudadana experimenta un leve cambio, al conseguir 27.33% (115.801 votos), o sea un crecimiento del 2.51 % midiendo a las primarias como punto comparativo.
 
 

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