lunes 27 de enero de 2020 - Edición Nº1404
Impulsobaires » Politica » 1 ene 2020

Ética

Manejar “a piacere” datos estadísticos en épocas electorales se transformó en una “santísima mentira”

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina rifó su prestigio en apenas una irrupción inexplicable en el año electoral más caliente de los últimos tiempos. Pero no solo la utilización de datos y estadísticas polémicas marcaron el escenario macro, sino que en La Plata fue moneda corriente durante todo el 2019. Consultores en crisis, manipulación de datos y sentido de oportunidad. Dudas y más dudas alimentan un planteo ético.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni

El sábado 28 de diciembre el Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) sorprendió con una serie de mensajes en su cuenta de Twitter proyectando datos sobre pobreza e indigencia e interfiriendo con lo que será el informe oficial de marzo próximo a cargo del INDEC. Dicha fuente sostuvo que según sus cálculos y proyecciones asignadas al organismo oficial, la pobreza daría un nivel de 33 o 34 por ciento para el tercer trimestre de marzo de 2019, lejos del 40 por ciento que anticiparon el 6 de diciembre, casi en paralelo con el mensaje de despedida que dio el ex presidente Mauricio Macri.

La difusión de una rectificación por parte de dicha institución terminó generando una enorme polémica, pero además despertó la duda sobre una supuesta manipulación de datos en Argentina, una situación que nos hace recordar las épocas negras en donde se descuartizó el INDEC para hacerlo medir de un modo tal que reflejaba un relato.

¿Por qué la UCA ingresó a un laberinto oscuro en donde terminó rifando de manera escandalosa su prestigio?, ¿hubo una motivación electoral decidida que trabajó pacientemente durante varios años con el objetivo de dañar al gobierno de Macri?, ¿qué rol juega en todo esto el papa Francisco?.

Dudas y más dudas quedaron en relieve, y nuevamente el escándalo, la politización de datos, la intromisión de la Iglesia y sectores asociados con ella en la política local dejaron inscripta otra página oscura.
Razonablemente indignado, el ex titular del INDEC, Jorge Todesca, dijo en su cuenta de Twitter el 29 de diciembre pasado: “es insólito que la UCA ahora pretenda anticipar los datos sobre pobreza e indigencia que el INDEC dará a conocer en marzo próximo. Induce confusión, politiza un tema que debería ser tratado con respeto y revela un sesgo autoritario”, a lo que Agustín Salvia, director del cuestionado Observatorio contestó desde las páginas del diario Clarín: “no desconfío de la idoneidad de Todesca, es un profesional extraordinario, más allá que entre en un debate político con nosotros, valoro su profesionalismo".

¿Es una cuestión de ética la manipulación de datos sensibles, o en algún punto se puede debatir sobre la configuración de un delito?. Digo, si tantas consultoras durante el kirchnerismo eran denunciadas por emitir datos sobre costo de vida, siguiendo ese razonamiento nos podríamos encontrar ante un caso similar.

En el debate sobre la figura de un delito no voy a ingresar porque no soy abogado ni licenciado en derecho ni nada que se le parezca, pero si sobre la ética, porque en definitiva esa palabra encierra un cúmulo de preguntas que nos acompañan a los humanos desde los debates dados en algún ´ágora´ griego o tal vez muchísimo antes. La ética tiene que ver con el concepto personalísimo con el que buscamos nuestros objetivos a realizar, la utilización exclusiva de nuestra conciencia para ver en qué medida vamos a afectar a otro en nuestra marcha, el análisis del daño que podríamos causar con una acción, en este caso al utilizar ese ´código abierto´ (pero código al fin) que lejos de ser un escrito de mandamientos es nuestro propio ordenamiento e influye, o por lo menos debe influir, en nuestra vida en sociedad.

Por eso la ética, -entendida como punto vértice para analizar nuestras vidas y nuestras conductas-, es lo que se afectó gravemente en la manipulación de información sensible por parte del Observatorio en rigor. Porque a pesar de que Salvia insista con que no se rectificó nada, y que además cuando se emitió el primer informe, -en paralelo con el mensaje de despedida de Macri-, no estuvo planificado de tal modo, lo único que consigue es enterrarse más en un barro espeso y pegajozo del que posiblemente no encuentre una salida decorosa.

Aquí todos esos valores, -o incluso decisiones binarias que terminan formando la ética-, colisionan entre el Observatorio de la Deuda Social y mi punto de observar las cosas.

Pero también la ética que parece pregonar el Observatorio, que no es otra cosa que la UCA misma y la relación directa con la mismísima Iglesia, es la que viene dando falsos pasos hace largo rato, y que muchos católicos cuestionamos, reflexionamos, preguntamos y hasta le increpamos.

¿Es ético para un católico manipular datos, y más aún hacerlo sobre temas sensibles?. Dudemos, que está bien, y busquemos la respuesta que más nos satisfaga y obedezca a nuestro ´código abierto´ que va transformando sin descanso nuestra propia conciencia.

Mentira, utilización de datos y dudas

Cuando este tema salió a luz y se armó flor de revuelo a horas de terminar el año, mi conciencia se preguntaba: escribo o no escribo, lo digo o no, me puede traer un dolor de cabeza expresarme o será un alivio para el alma, me beneficia o me perjudica, por qué yo ….. y así varios interrogantes más.

El resultado está a la vista, y la columna la está usted leyendo desde que en la mañana de este primer día del nuevo año se publicó.

Pero busco asociar el tema con la Ciudad (con mayúsculas es como siempre me refiero a La Plata), y lo enmarco en el año que dejamos atrás y en la refriega electoral, en donde me surge un abanico interminable de dudas.

Sin ordenar

No voy a utilizar mucho archivo por el momento en el que escribo estos párrafos, pero recuerdo cosas como por ejemplo un informe publicado el 27 de septiembre del año anterior atribuido al Observatorio de Políticas de Seguridad de la Facultad de Humanidades, en donde se difundió un trabajo sobre protestas públicas en las ciudades de La Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata, casualmente tres puntos estratégicos en donde Juntos por el Cambio y el Frente de Todos daban batallas en lo que parecía ser un “voto a voto”.

Ese informe, elaborado sobre publicaciones en medios de comunicación de las ciudades referidas, tuvo una mediana difusión, pero luego buscando actualizaciones sobre el mismo no las encontré más allá del tiempo electoral. No digo que no exista otro informe, pero me llamó la atención no encontrar publicaciones referidas.

En una situación digna de preguntas se encuentran publicaciones sobre temas sociales, y económicos de la Fundación Nuevo Milenio, institución privada a la que he consultado varias veces sobre informes para elaborar distintas notas. Ahí encontré amplia actividad en marzo del año pasado sobre temas locales de indigencia, desnutrición y caída de actividad comercial, y luego el 29 de agosto, con datos sobre cierres de comercios en la Ciudad, pero posterior a la contienda electoral no tuve conocimiento de otros materiales de difusión.

Y en esta lista rápida de informes, consultores, opinólogos y difusores, se encuentra el debutante Observatorio Socioeconómico de la Universidad Católica de La Plata, que a mediados de septiembre publicó un informe sobre 160 asentamientos en el distrito, y una serie de variables que le sirvieron para un trabajo final que generó ruido y polémica.

En este último caso, hace escasas horas el coordinador de la reconocida ONG La Plata Solidaria, Pablo Pérez, fue categórico: “el problema de la medición de pobreza de la UCA, y la UCALP en nuestra ciudad,  es que no realizan territorio en sus mediciones”, y agregó: “no hay encuesta intrahogar. Consultan a referentes, punteros, iglesias locales. Si uno pregunta y requiere ese relevamiento no hay más que generalidades en su sitio web. No tienen una sola encuesta hecha a familia en territorio. No hago un juicio de valor. Cuando publicaron que 3600 niños en nuestra ciudad padecían hambre les enviamos una carta solicitándole los datos. Amablemente nos contestaron con el número telefónico de tres sacerdotes, macanudos, pero que no tenían muy en claro cuál era la situación”.

En qué se puede concluir

Los tres casos anteriores son dudas, o sea preguntas que sirven para mi construcción ética. No digo que no sean auténticos los informes, pero en ese mar de incógnitas el centro tiene que ver con el sentido de oportunidad de las publicaciones, y también el efecto que se desea.

Nadie publica un informe sin antes medir el objetivo que se persigue, el alcance y analizar de qué manera afecta determinados intereses.

¿Es oportuno en un año electoral complejo publicar informes sobre marchas apuntando a tres comunas específicas y después no encontrar más actualización?, ¿Son fuentes fiables una determinada cantidad de medios para elaborar una conclusión?, ¿Se puede utilizar la marca UNLP para influir de una manera u otra, teniendo en cuenta que si bien la universidad es autónoma se financia con el impuesto que paga desde el cartonero (que prácticamente nunca la va a utilizar), hasta el empresario millonario, ¿Es razonable inundar de supuestos datos sobre actividad comercial, desnutrición y costo de vida en un segmento electoral y después no actualizarlos?, ¿Es creíble que se publique la presencia de asentamientos y cuestiones de infraestructura social sin el equipo amplio que se necesita para tal mediciones?.

Son solo preguntas que me hago desde el ejercicio de mi libertad entendida como valor indispensable de mis principios éticos.

Muchas veces fui crítico sobre la manipulación de encuestas de opinión pública y su utilización para modificar la realidad política de determinado momento, y estos casos en donde fundaciones y observatorios suplen a consultoras convencionales constituyen un nuevo desafío para analizar, por eso el debate está abierto.


 

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