domingo 29 de mayo de 2022 - Edición Nº2257
Impulsobaires » Politica » 6 mar 2020

Editorial de Costo de vida

Rencor, yo quiero volver a ser lo que fui

Eitorial de Fabricio Moschettoni en Costo de vida, por Radio 96.7 de La Plata.


Por: Fabricio Moschettoni

Decía el economista Roberto Cachanosky que “los tres puntos de aumento de retenciones a la soja aportarán US$ 500 millones más. El año pasado la recaudación fue de US$ 101.000 millones. O sea que el gobierno se mete en un lío político por el 0,5% de incremento en la recaudación. Luce más a venganza que a recaudación”.

El Gobierno del presidente Alberto Fernández pifió en varias ocasiones en estos primeros ochenta días, y no es por inexperiencia, sino que la mayoría de las veces es porque le está costando ejercer el liderazgo entre bloques demasiados heterogéneos, siendo que quien marca el tiempo de la política oficialista sigue siendo la ex presidenta Cristina Kirchner.

El kirchnerismo comienza a abroquelarse y busca construir nuevamente un relato épico: la falsa causa de presos políticos para justificar el indisimulado intento de avasallar uno de los poderes de la República, en este caso la Justicia de Jujuy; culpar a Clarín de todos los males del mundo como se vio cuando aquí, ayer, en esta radio Martín Sabbatella dijo que “Clarín le intenta mandar a los políticos el mensaje de que no se metan con sus privilegios” en relación al fallo judicial que lo condena por abuso de autoridad. Están igualitos que antes, y fíjense que ahora van con una masa nuevamente sobre el campo para rememorar la patética resolución 125.

El kirchnerismo es quien está marcando los tiempos del actual Gobierno, y ese era un problema que se veía llegar desde el momento mismo en donde la vicepresidenta anunciaba que desistía de la carrera por la presidencia y para ese lugar designaba a Alberto.

El poder no se transfiere, los liderazgos no se transfieren, y los valores indefectiblemente no se deben cambiar, pero se cambian y se cambiaron.

El actual presidente Alberto, luego de la locura K de la 125 se había ido del Gobierno de Cristina. Visiblemente cansado, casi sin voz y ojeroso, en esos tiempos de guerra Alberto decía que dejaba el barco, que se recluía por algún tiempo, y luego de ello criticó a más no poder el manejo de la crisis con el campo ejercida por Cristina.

Recordemos eso, así fue y todavía está fresco.

Resulta que Alberto ahora va a cometer el mismo error de aquellos tiempos cargando en conta de unos de los nervios productivos, y empieza a ver al campo como el enemigo, a los del campo como aquellos que están entre los sectores oligárquicos, que en nuestras épocas juveniles ubicábamos, también erróneamente, con el rótulo de “antipueblo”.

La construcción del relato otra vez está siendo parte de la gran usina K. Solo les falta 678, aunque ya llegará sin dudas algo que lo suplante.

Tarde o temprano la gobernabilidad estará en problemas. Alberto quisiera hablarle a la ancha avenida del medio, se siente cómo ahí, pero debe responder a la gran cantidad de electores que provienen del radicalizado kircherismo. Y además le debe responder a Ella.

Hoy, la grieta está dentro del Frente de Todos, y eso es un problema para el país porque cuando el peronismo en el poder se desafía y pulsea internamente quien paga los platos rotos es la República, eso sin dudarlo. Y esta historia siempre termina igual: violenta y en la calle.

Ayer miraba dos encuestas. Una, de la consultora Clivajes, que muestra números satisfactorios en general en cuanto a la imagen del gobierno, pero sobre todo cuando a la gente le preguntan cuánto tiempo le dan a Alberto para dar respuestas, la mayoría contestaba que un año. Sin embargo, en ese sondeo se advierte un problema mayúsculo para la base electoral que le permitió al Presidente ganarle a Mauricio Macri y haber mellado su propio electorado: el 22.83% de los consultados cree que la peor medida que tomó el Gobierno fue el impuesto al dólar, y el 22.05% se refirió a la suspensión de la movilidad jubilatoria. Pero otra encuesta es más contundente en el encendido de luces amarillas en la Casa Rosada, y es la de Synopsis: el 42.4% de los votantes de Alberto dice que la inflación es la principal preocupación por estos días.

El Gobierno y el presidente leen estos datos, ven cómo la opinión pública se está embraveciendo. Pero lejos de seducirlos, apelaron una vez más a las mismas fórmulas que antiguamente le dieron muy malos resultados. Algunos creen que son errores de ejecución de políticas, pero otros creemos que en realidad estas reacciones están en la génesis misma del peronismo.

Ojalá el Presidente pueda dar vuelta la página de la historia en serio, ojalá pueda entender que por el camino del rencor, del odio y de la venganza, inexorablemente vamos a una nueva desunión de argentinos.

Decía el gran poeta Almafuerte: ¡Todos los incurables tienen cura cinco minutos antes de su muerte!

Ojalá el presidente piense en la República, en una República que languidece una vez más, en una República que sufre cada vez que el peronismo está en el poder. Ojalá, Alberto entienda que la política debe cambiar, y que él debe hacer esfuerzos enormes para unir, para pacificar y no para dejar que por inacción todo vuele por los aires. Ojalá que el presidente entienda el mensaje que le está mandando su propia gente, la moderada, cuando emite una opinión.

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