domingo 05 de abril de 2020 - Edición Nº1473
Impulsobaires » Sociedad » 26 mar 2020

Psicología

Ansiedad y angustia, dos situaciones de crisis frecuentes que se experimentan en el aislamiento

Por estos días los psicólogos reciben llamados de pacientes que son comunes, y tienen que ver con situaciones de angustia y ansiedad que produce el aislamiento. A diferencia de otras naciones del mundo con historial de guerras, Argentina no está acostumbrada a reconstruirse mentalmente. ¿Qué viene después del estos días críticos?.


Por: Redacción

El licenciado Juan Manuel Gregorini (Mel), fue consultado por Fabricio Moschettoni en el programa “Costo de vida”, que se emite de lunes a viernes a las 7 AM por Radio 96.7 de La Plata sobre distintos aspectos psicológicos en medio del aislamiento por el COVID-19.

Acerca de qué comienza a surgir en el plano psicológico en los primeros días de encierro, dijo: “empiezan a aparecer las crisis de ansiedad, las relacionadas más que nada con el no acostumbramiento de la rutina diaria, o sea que estamos acostumbrados a una rutina que nos permite estar a mil por hora y no a esta rutina que es muy baja, que hacemos muy pocas cosas que son las que tenemos que hacer dentro de una casa, y eso produce que se nos eleve la ansiedad, la angustia, tenemos mayores preocupaciones, hay muchos más síntomas fóbicos. Estamos más en situación de espera de un peligro inminente que otra cosa”.

En algunas charlas de amigo es común compartir experiencias de cambios de estados de ánimo que van de la angustia a la ansiedad y la búsqueda de métodos para superarlos,  sobre eso Gregorini dijo: “los grandes protagonistas de la problemática actual son esos, y se pueden hacer muchas cosas. Obviamente lo que uno siempre recomienda es el ejercicio físico dentro de la casa, alguna rutina, o también lectura, ver series o programas de televisión con fines recreativos porque ese es el quid de la cuestión, porque hay que ver que hoy tenemos tiempo y nos amparan las leyes y el Gobierno, y no podemos disfrutar de lo que muchas veces anhelamos, y ahí es en donde hay que rehacer la rutina sobre algo que nos quede bien y nos da placer. Hay gente que le gusta la lectura, hay gente que le gusta la escritura y lo postergó durante años. O ver tele a la noche, como decimos los de mi generación de cuarenta y pico, y hoy no tenemos impedimentos porque no nos tenemos que levantar temprano. Y ahí es donde nos cuestionamos y no nos tenemos que poner neuróticos con muchas cosas que nos cuestionamos pero que hoy están permitidas”.

Sobre los llamados de los pacientes por estas horas, sostuvo: “hay mucha gente que encuentra que el encierro protegido, con todas las comodidades, es molesto en lo que comúnmente llamamos ´me embolo´. Ese ´embole´ es un aburrimiento que tiene que dispararnos con hacer cosas creativas pero al no tener práctica sobre eso, porque estamos en una aceleración continua, es una sociedad líquida como decía (Zygmunt) Bauman, estamos muy acelerados, justamente lo que no es ´embole´ hablando en criollo no nos produce satisfacción, es decir que nos produce más adrenalina que una falsa satisfacción que tiene una explicación neurofisiológica, es decir que liberamos más dopamina y no liberamos cosas que son placenteras. Por ejemplo yo trato de escuchar más radio porque durante el día tengo la facultad, los turnos, la clínica, y ahora con escuchar radio me estoy encontrando con algo placentero, que antes no le daba tanta atención”.

Acerca de lo que viene después de todo esto, consideró: “por lo que vi y las notas que me llegan y leo van a aparecer cosas que antes estaban medianamente escondidas, como las crisis grandes de ansiedad, que son más que nada existenciales porque pasa algo tan minúsculo y nos tiene en vilo a todo el mundo, y eso que los datos por ejemplo en Argentina que hay algunos casos pero nos tiene aterrorizados. Qué relación tenemos con nosotros mismos, con nuestros miedos, qué relación tenemos con los otros, con las otras personas, como también la parte positiva sobre lo importante de nuestros amigos, nuestros hijos y hasta nuestros propios vecinos. El vínculo afectivo cómo se transformó ahora sobre que estábamos hiper vinculados a la nada misma”.

“Todo eso generará mucha ansiedad y angustia, y si uno tiene predisposición de base se va a disparar eso. O sea que si vos tenés alguna sintomatología obsesiva, depresiva, paranoica se va a alentar más que antes”, razonó.

Sobre cómo es el comportamiento de la sociedad argentina con respecto al resto de lugares que están preparados para guerras o atentados, indicó: “si se ve la historia psicológica de otros países como Inglaterra o Alemania, o países con guerras, y ellos tienen una mente de reconstrucción continua. Nosotros somos un país joven que nos tenemos que ir acostumbrando a reconstruirnos, nos tenemos que reconstruir mentalmente, empezar a valor cosas que antes no le dábamos importancia por ejemplo un vínculo, un llamado telefónico, poder estar sentados mirando algo sin la necesidad imperiosa de tener que salir sí o sí. Tenemos que reinventarnos. Otros países han tenido guerras que sí o sí se tenían que quedar porque eran catástrofes increíbles, y nosotros tenemos una catástrofe pero desde el punto de vista más humanitario, o sea nos tenemos que quedar sí o sí por un enemigo que no podemos ver, y eso hace que uno tenga que reinventarse formateando nuestra cabeza”.
 

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