sábado 30 de mayo de 2020 - Edición Nº1528
Impulsobaires » Politica » 6 abr 2020

Momentos difíciles

Desorientados en tiempo de pandemia

Hasta el viernes había acciones interesantes en todo el país para enfrentar una pandemia desconocida para nuestros tiempos. Pero ¿qué está pasando por estos días?. Un gobierno nacional desorientado que le tira pelotas pinchadas a los intendentes, y una Gobernación que no se sabe bien a qué juega son una amenaza latente en la disputa de un partido que no tiene revancha.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni

Pasó un viernes negro para cientos de miles de jubilados que fueron amontonados y condenados a cobrar sus salarios como sea en medio de un ambiente en donde el fatídico virus pudo hacer lo que quiso.

Y ese no fue un día más en la agenda presidencial, porque justamente la potencia del “jubilicidio”, como lo bautizó mi colega Jorge Joury, anuló al menos tres encuentros de alto nivel que estaba manteniendo el presidente Alberto Fernández, como fueron con la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación General del Trabajo y la Unión Industrial Argentina. Todos esos cónclaves tenían que ser estratégicos para ver cómo se mantenía encendido el aparato productivo para sumar algo más de recursos a los flacos presupuestos públicos.

El viernes fatídico hizo temblar a Olivos. El Presidente quería explicaciones del director Ejecutivo de ANSES, Alejandro Vanoli, de la cúpula del Banco Central, y no ahorraba críticas de alto tono contra el titular de La Bancaria, el radical K Sergio Omar Palazzo a quien responsabilizan del tormento que tuvieron que pasar los jubilados y sus familias.

El presidente vio como nunca a un gabinete vencido, sin ideas y con contradicciones de todo tipo. Vio cómo la política fallaba al tiempo que una crisis de magnitud estaba subiendo de tono.

Al mismo tiempo, en Olivos el entorno presidencial no dejaba de anotar desaciertos del ministro de Salud Ginés González García, el que cada vez que habla crea un mar de dudas, difícil de superar. Ginés comunica mal, actúa mal y proyecta mal.

Dicen que Alberto se enojó con Ginés porque al comienzo de todo le pidió que compre respiradores, pero no lo hizo, y ahora esos mismos artefactos en el mercado cuestan tres veces más y encima son escasos.

Además, aseguran que ni siquiera fue capaz de articular un plan que puedan implementar de manera coordinada todas las provincias. Y algo de razón pueden tener los que ven que las partituras son interpretadas de manera diferentes porque en un tema simple como es la utilización de barbijos, en el mismo momento que el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, anunciaba que será obligatorio su uso en su provincia, el ministerio de Salud de Chaco los desaconsejaba y el alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, le pedía a la gente que si por alguna cuestión tenían que salir, se tapen la boca.

Semejante nivel de desinteligencia no queda ahí, sino que avanza mucho más, y aparece en escena la Provincia de Buenos Aires, tal vez el escenario de mayor complejidad en esta lucha desigual contra el COVID-19.

En PBA hay quejas de los intendentes con el gobernador Axel Kicillof porque dicen que les manda pocas herramientas para enfrentar el momento, y además no dejan de manifestar críticas por lo bajo con referencia al Servicio de Alimentación Escolar (SAE) por un lado o a la ayuda social por el otro,  ya que dicen: “no para una, hay todas desinteligencias y encima manda a lo más periférico que tiene a romper las bolas en los distritos a los intendentes de todos los sectores. Utiliza dirigentes que quedaron heridos en la interna del kirchnerismo y los manda al choque, y como si fuese poco ni siquiera puede manejar a los gremios de Educación que a esta altura parecen los dueños de la Dirección de Escuelas”.

Pero ahí la bronca de los intendentes no se detiene, porque asegura que Axel “parece un dirigente del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires y no el gobernador, ya que anda por todos lados viendo qué chicana tira al gobierno anterior y encima le erra con los temas. Habla de hospitales demorados en obras y resulta que son de la época de la gestión de su Jefa (Cristina Kirchner), y así con todo”.

Los intendentes se llevan mejor con Alberto que con Axel, es una realidad. Y en provincia apenas rescatan al ministro de Seguridad, Sergio Berni; al de Justicia, Julio Alak, y a la de Gobierno; Teresa García, y dicen, por ejemplo “al resto de los pibes que trajeron casi no los conocemos y ni siquiera tenemos trato. Algunos no parecen malos chicos, pero les falta muchísimo para la pelea en territorio”.

Pero hoy los intendentes ven que no solo deben acomodar sillas para jubilados en los cajeros, sino que tienen que controlar los accesos y hacer cosas de otras jurisdicciones, estar atentos con la ayuda social, y además ahora tienen que salir a controlar precios, y uno de ellos razonó: “estos nos quieren hacer cargo de la inflación que va a aumentar aún más, la verdad que muchas municipalidades no tenemos personal formado ni especialistas en precios”. En esa línea, algunos economistas dicen que “controlar parece fácil pero exige una técnica, no es simplemente andar corriendo por comercios mirar precios y clausurar, sino que hay todo un método para que en realidad el efecto sea en conjunto en toda una región. Es decir, si se quiere que el precio baje la acción debe ser contundente en todos lados. Esos controles que se piensan hacer no sirven, son esporádicos y de puro voluntarismo. De todos modos hay Municipios que pueden tener estructura y práctica, pero no se les puede pedir a todos esa formación menos en una emergencia. Acá no funcionan los bomberos, funciona la técnica”.

Y como si algo faltaba, en el mismo día que el Gobierno nacional le tiró por la cabeza a los intendentes el control de precios saltó el primer gran escándalo de magnitud del gobierno de Alberto al advertirse una mega compra de alimentos por parte del ministerio de Desarrollo Social con precios de hasta un 62 por ciento más elevados que los existentes en el “chino” del barrio o en el hiper usurero que promete tres por uno, cuatro por dos, o cinco por tres.

El escándalo de la compra de alimentos puso en jaque al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, y la oposición radical ya habla de “sobreprecios”. 

¡Cuiden al Presidente!. Ese es el imperativo tan terrible por estas horas para que el presidente, que está quedando desnudo, pueda cuidar a todos los argentinos antes de que sea demasiado tarde.

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