jueves 04 de junio de 2020 - Edición Nº1533
Impulsobaires » Podcast » 27 abr 2020

La columna de Jorge Joury

Lo que faltaba: Pobres contra pobres por comida y otras alarmas en el conurbano

En el conurbano se incrementó de 8 a 12 millones las personas que piden alimentos. Lo dramático, es que hoy se está dando una la lucha es de pobres contra pobres, porque muchos salen a robar en los barrios carenciados por la falta de comida. También se detectó un crecimiento considerable de hechos de violencia de genero por el consumo de alcohol y otros ocasionados por la abstinencia a las drogas.


Por: Redacción

Estos y otros alertas, son los que un grupo de dirigentes sociales le hicieron saber al presidente durante la reunión que mantuvieron en Olivos. Alberto Fernández se mostró visiblemente preocupado y les agradeció señalando: "los movimientos sociales son mis ojos en los barrios. Tenemos la oportunidad de hacer un sistema más justo y ustedes son actores centrales porque tienen respeto en sus comunidades”.

El conurbano profundo, es el mayor foco de atención de las autoridades. Un intendente de llegada privilegiada a la Casa Rosada lo definió por estas horas señalando: “Estamos al frente de una enorme destilería de combustible, una chispa y estallamos por el aire”.

Lo que se está instrumentando para atenuar los efectos del aislamiento, es el programa "El Barrio cuida al Barrio", que consiste en vigilar la entrada de las villas de emergencia. Esta semana se terminará de instalar gazebos donde personal médico tome la temperatura a quienes salen a trabajar y vuelven a ingresar. Además,  se realizarán aseos de la ropa, con lavandina y alcohol. Habrá una red de promotores que, casa por casa, identificarán problemas particulares. Allí surge muy fuertemente la violencia de género, que ha aumentado durante estas semanas, además de la problemática alimentaria y la falta de ingresos. En ese sentido, la clave es que los promotores son del barrio y los vecinos confían en ellos porque los ven todos los días. 

Con una curva suavemente aplanada, pero en la misma semana en que el coronavirus detonó en geriátricos, irrumpió con casos en barrios vulnerables y desató situaciones de alta tensión en las cárceles, el Presidente decidió prolongar por 15 días más este confinamiento que, hoy debemos aceptar, nunca será oficialmente levantado.

Todo parece indicar que tendremos que acostumbrarnos a un esquema de aperturas y cierres intermitentes atados a protocolos tan costosos como agobiantes y que no quedará otra que respetar a rajatabla para ir recuperando libertades a cuentagotas, aceptando restricciones y límites basadas en la edad, condición social y personal y geolocalización. Algo para lo que no hemos sido preparados.

Lo único cierto es que nada, absolutamente nada volverá a ser como antes. Todos deberemos adaptarnos a nuevas y hasta ahora impensadas formas de vivir y trabajar. 

En la mirada de los dirigentes sociales que caminan a diario los barrios del conurbano, el gran Rosario, villas de la Ciudad de Buenos Aires, del Gran Tucumán o conglomerados del interior hay muchas señales de que la pobreza va peligrosamente en aumento.

Hasta en La Plata estas mismas organizaciones le han hecho saber al intendente Julio Garro que necesitan mayor ayuda en alimentos, alegando que “el cuadro es complicado y en las próximas semanas el país se enfrentará al pico más alto. Y si no hay una alimentación adecuada, esto va a golpear duramente a los sectores sociales más vulnerables. Por eso, vemos con preocupación que la comuna no tome las medidas necesarias para atender esta problemática”.

Hay cinco escenarios de los que tomó nota el Presidente en la reunión con los Movimientos Sociales y sobre los que le pidió a sus colaboradores actuar de inmediato.

Desocupación y hambre son los dos ejes principales que se reiteraron en el encuentro de Olivos y que están atados entre sí. Es que la cuarentena obligatoria generó un parate general del trabajo informal y los jefes de familia en los barrios ven que en muchos casos no puede acceder a la ayuda que propuso el Gobierno. La conjunción de esto hace que haya falta de ingresos para comer y los alimentos que se reparten no dan abasto. 

“Es un hecho que hay casi 4 millones de personas quedaron afuera del plan de los $10 mil de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que propuso el Gobierno para la economía informal y esto ocurre porque los que deberían tener esa ayuda tienen el mismo domicilio de alguno del hogar que ya recibe un plan”, explicó Gildo Onorato del Movimiento Evita.

Hasta ahora se anotaron en el IFE más de 12 millones de personas, pero lo recibieron 8 millones y  hay unos 4 millones que están totalmente afuera de esa ayuda.

Otro tema inquietante es la llamativa discriminación que se ve en muchos barrios cuando los vecinos se enteran de que alguien se contagió el COVID-19.

En esa dirección se le hizo saber a Alberto Fernández  un caso llamativo que se dio la semana pasada en Villa Inflamable de Avellaneda, donde una familia sufrió casi un intento de linchamiento social porque uno de sus miembros se contagió el virus. “El miedo actúa sin pensar en la gente y genera una fuerte discriminación que es alarmante y debemos tomar en cuenta”, destacaron en este sentido dos piqueteros que fueron a Olivos.

También se supo que la violencia de género es otra de las cuestiones que va en aumento en los barrios con el encierro social. En este sentido, desde el Gobierno expresaron que el presidente Alberto Fernández quedó impactado con estos testimonios y requirió incrementar el presupuesto del Ministerio de la Mujer para que haya una mayor atención a esta problemática.

Las drogas y la abstinencia, también dispararon las alarmas. La cuarentena obligatoria generó en los barrios lo que llamó uno de los dirigentes de movimientos sociales la “desconfiguración del mapa del narcotráfico”. Es decir, ante una mayor presencia policial en las calles para controlar el aislamiento, menor consumo porque la gente no sale y escaso dinero para comprar, resultaron ser en los últimos tiempos un cocktail explosivo para aquellos que sufren la abstinencia de drogas.

Hay ejemplos palpables, como los Hogares de Cristo que llevan adelante los curas villeros como Pepe Di Paola o Toto De Vedia, que  se vieron en la necesidad de cerrar su puertas y la gente no puede acudir allí para tratarse por consumo de drogas. Los centros de atención Casa Pueblo del Movimiento Evita o Vientos de Libertad del MTD, por ejemplo, tampoco dan abasto para contener a los jóvenes en estos momentos que llegan con graves problemas de adicción y casi desencajados, capaces de romper todo.

También  el equipo que trabaja con el ministro de Seguridad, Sergio Berni, empezaron a tomar nota que  en muchos barrios empieza a crecer el temor en la gente por problemas de inseguridad. Se trata de robos en las casas para buscar alimentos o dinero. También este es un tema recurrente que se menciona en las charlas de los dirigentes barriales.

El dirigente Carlos Alderete de la Corriente Clasista y Combativa expresó que confiaba en que el Gobierno flexibilice la cuarentena para reactivar las economías populares y las pequeñas obras de saneamiento a fin de reactivar la economía de los sectores más desprotegidos. En este sentido, al igual que otros sectores, se percibe que los alimentos no llegan a los barrios y que hay necesidad de mucha gente de salir a robar para comer.

La distribución de alimentos se vio complicada en los últimos tiempos,  por el escándalo de la compra de productos con sobreprecios que obligó al ministro Daniel Arroyo a redefinir todo el sistema de compras y frenó la entrega de comida en muchos barrios. Creen que esta semana la situación se irá normalizando.

Otro hecho que se detectó es que a estos problemas de inseguridad se le añade un fuerte malestar en los barrios porque muchas familias no pueden salir a visitar a sus hijos en las cárceles donde se encuentran cumpliendo condena. 


 

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