domingo 20 de septiembre de 2020 - Edición Nº1641
Impulsobaires » La Plata » 16 jul 2020

Una mirada

Los políticos platenses, y su falta de proyección: ¿La ´bruja´ tolosana se excedió en su maldición?

Analizando una secuencia de encuestas de DC Consultores me despertó la necesidad de escribir una serie de reflexiones e invitar a realizar un debate a corazón abierto sobre lo que ocurre con los políticos y la política en La Plata, una capital de provincia que nació para ser más, pero que se perdió en intentos abstractos.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni

Cuenta una leyenda que en 1882 cuando se fundó la Ciudad, una ´bruja´ de Tolosa es contratada por el presidente Julio Argentino Roca en su despiadada interna con Dardo Rocha y el encargo fue crear una maldición tan potente que le impidiera la llegada a la Casa Rosada al fundador de la nueva capital. Dicen que la ´bruja´, en la noche del 19 de noviembre de ese año, se dirigió hasta la piedra fundacional e hizo un rito de danzas y cánticos sobre ella, incluso tomando de ahí algunas botellas con vino, y dejando alguna fórmula mágica para lograr su cometido incluyendo su propia orina.

Si existió el maleficio fue perfecto porque ningún gobernador de la provincia llegó a presidente de la Nación, y el único que pudo, Eduardo Duhalde, no lo hizo por el voto popular sino por una crisis institucional de severidad única en la historia constitucional del país.

Nadie sabe si es un mito o una realidad lo que ocurrió con la ´bruja´, y si realmente ella y su maldición existieron, pero tampoco nadie se atreve a desmentirla con la contundencia necesaria para desterrarla por completo.

Pero la verdad es que si existió la maldición es posible que la ´bruja´ de Tolosa se haya extralimitado y desplegó su arrasadora maldición a otros ámbitos, como por ejemplo al conjunto de los políticos de la Ciudad que no tienen ni han tenido, salvo excepciones muy puntuales de las que voy a hablar, la capacidad suficiente de trascender.

Por lo general los políticos de la Ciudad se ofenden cuando se les dice que no son conocidos, pero como la única verdad es la realidad la cuestión es que salvo el intendente de turno o figuras extremadamente potentes que son parte de una coyuntura, nadie logra sobrepasar un mínimo de conocimiento.

Un poco de historial

El primer trabajo que empecé a mirar de DC Consultores fue de abril de 2017 acerca de un relevamiento en panel online sobre 900 casos con una pregunta directa: ¿Conoce a los concejales de La Plata?, y ahí el 66.3% dijo que no. Esa fotografía se proyecta constantemente y constituye el primer problema en cuestión porque difícilmente pueda existir un modelo de Ciudad si sus pobladores no reconocen a los representantes de la célula básica del sistema democrático como es el Municipio.

La encuesta que publicamos ayer en ImpulsoBaires.com.ar y que es justamente de DC Consultores sobre figuras políticas o representantes de otros ámbitos que podrían ingresar a la política, es parte también de esa película, un capítulo más pero lamentablemente repetido de otros y en donde se profundiza el lineamiento de falta de conocimiento y muy malas imágenes.

Hay concejales con varios mandatos y con niveles de desconocimiento de 54%, y encima entre quienes lo conocen son casi más los que le achacan una imagen negativa que quienes lo ponderan; otros de enorme responsabilidad institucional son desconocidos casi por el 70% de la población, y así se puede seguir por largo. Se observa que muy mayoritariamente a los concejales platenses les falta arraigo, dedicación, soltura, estudio y hasta voluntad de querer representar mejor a sus vecinos.

La fotografía no es solamente de la composición del Concejo Deliberante actual, sino que se puede ver en anteriores modelos, aunque la degradación absoluta se fue dando en los últimos años, y eso tiene que ver exclusivamente con la calidad del legislador y la decisión inicial de querer o no estar dispuesto a ser protagonista de la historia.

Los que sí y lo que no

Primer punto para destacar es la necesidad imperiosa de una reforma política que no puede esperar más tiempo, pero que la propia política no quiere hacer. Es urgente que se cambie el sistema electoral bonaerense en varios aspectos, y uno central es en la selección de concejales, en donde habría que ir directamente a un voto nominal, o bien a un mix de pequeña sábana con el anexo de circunscripciones. Es decir que se necesita mayor vínculo entre representante y representado.

Segundo tema es la pregunta básica que debe hacerse un político sobre por qué algún día se decidió por esa esa actividad, qué lo movió, qué viento fuerte incidió en él o en ella para dedicarse a la cosa pública. Para algunos puede ser servir al vecino (es la respuesta automática que dan sin pensar demasiado), a otros los influyó la política universitaria, a otros la barrial, o incluso hay quienes lo hicieron para no sentirse solos en la vida, o tal vez alguno pensó que la política y un cargo les cambiaba su forma de vivir. En un focus imaginario y genuino hecho con protagonistas podríamos encontrar esas opciones y muchísimas más. Una vez obtenida esa respuesta debería preguntarse si puede mirar en un retrovisor su trayecto, y ahí observar lo que encuentra.

Preguntas y respuestas que deben surgir de la honestidad individual para hacerse un autotest acerca de la calidad que le imprimen a su función. 

Muchas veces cuando un político local me invita a charlar sobre como buscar un horizonte le tiro todo el vagón de las fórmulas conocidas, y digo sin respirar: no derrochar dinero en humo (hay muchos vendedores y compradores lamentablemente en nuestro medio), no comprar seguidores en redes sociales, no llenar de afiche y pintadas la ciudad sin tener un contenido, no dejarse extorsionar (nunca jamás, ni aunque tenga ´muertos´ en el ropero de a montones, porque quien extorsiona seguro que tiene más ´muertos´ que el extorsionado), no rodearse de gente con mala imagen, no hacer caso a los aduladores de turno que cumplen esa función para sacar una ventaja (muchas veces material), no enojarse ante las críticas (mucho menos de los afectos directos), y no desestimar las encuestas cuando lo muestran mal porque seguramente es la forma en la que está en ese momento.  Por el contrario, las primeras opiniones que les doy sobre cómo pararse son: saber a quién se intenta representar, estudiar, perfeccionarse en uno o dos temas para sobresalir en ellos, rodearse de personas mejores que él, buscar gente simple, directa, franca, alejarse de la rosca, saber leer las encuestas negativas, entre otras cuestiones. Esas reuniones se dan una sola vez por lo general, a pocos les gusta conocer la verdad entonces no repiten el encuentro. Casi nadie está dispuestas a hacer el camino del esfuerzo.

El ´gordito´ y la vidriera que lo torturaba

Hace poco encontré un buen ejemplo sobre lo anterior, y fue en un caso personalísimo por eso lo cuento y lo extremo. Un día estaba esperando mi turno en la peluquería, miro una revista algo vieja con una entrevista a reconocida política que bajó enorme cantidad de kilos, y yo estaba con problemas de sobrepeso severo por lo que concurrí al lugar citado en la nota buscando recibir consejos profesionales. En mi caso estaba pesando 90 kilos, ya estaba bastante gordito y me fastidiaba cuando miraba vidrieras en calle 12 y me veía mal en el reflejo, horrible, desalineado y sin poder ponerme la ropa que me gustaba. Entendí que tenía que hacer algo, pero era yo el que lo tenía que hacer. Por eso, en agosto del año pasado, al día siguiente de las elecciones PASO, acudo al profesional de referencia, me diagnostica y me dice lo que tengo que implementar paso a paso. Ahí tuve la primera reacción y fue de espanto, pero sin embargo probé. Supe que tenía que hacer un esfuerzo enorme sin comer exageradamente lo que me gustaba, sin picadas o pizzas gigantes mirando a Racing, sin vino, y además debía hacer ejercicios, tener una rutina, ser muy disciplinado. Al poco tiempo empecé a ver los resultados: perdía kilos, me podía mirar en la vidriera sin desconocerme, me sentía mejor, me quedaba bien la ropa que quería tener, miraba a Racing sin ansiedad y lo disfrutaba más. Pero todo eso lo hice con esfuerzo personal. No alcanzaba solo con el consejo del profesional, yo tenía que mentalizarme que debía cambiar, que era posible, que era necesario para estar mejor. Cuando llegué a los 65 kilos me abracé a mi mismo para felicitarme, pero también me recordé que nunca en lo que resta de mi vida debo dejar de lado el camino del esfuerzo diario, que es la única fórmula posible y depende de uno mismo, no de los demás.

Ese es el mejor consejo que encontré para las nuevas charlas con políticos, si es que se llegan a dar. El manual dice cosas, los buenos asesores no venden humo y son antipáticos por naturaleza, pero siempre depende del protagonista llegar a la meta.

Y esa cuestión en La Plata la entendieron muy pocos, apenas si se me ocurre el ejemplo de Pablo Bruera, cuando hizo una campaña cuya mayor creatividad fue la simpleza, el cara a cara y el mano a mano. Caminó, tocó puertas, entró a casas, volvió a pasar, anotaba en una libretita los problemas de la gente, armaba grupos, conocía qué pasaba en cada barrio, en cada lugar. El vecino lo vio diferente a los políticos convencionales, al ´peroncho´ y al ´radicheta´: “Bruera camina” o “Bruera es agosto” son sellos en la política local que varios referentes quisieron imitar sin éxito, porque la única fórmula aplicada era la constancia. Soportó críticas duras, autos destruidos, campañas difamatorias enormes, pero el premio lo consiguió. Después quedará para cada uno discutir su ejercicio del poder, pero acá hablo de campañas y de instalaciones y no de resultados en la función pública.

Y fíjense que avancé en muchísimos párrafos y todavía no hablé de otra parte de la política local como es la historia de lo legisladores provinciales, en donde en ese punto también hay enormes desconocimientos públicos y nadie logra destacarse. Eso ocurre porque además de los males que rodean a los concejales les agregan los propios como son no mostrar su función, no exponer ante sus representados las enormes plantillas de asesores y empleados, rodearse de personajes denominados ´monjes negros´ o especialistas en el manejo de módulos (unidad de valor de los recursos de un legislador para pago de salarios), no publicar a quienes les otorgan los subsidios y becas, y cuestiones que tienen que ver con la transparencia y la información pública. Son detalles pero que hacen a la cuestión, y es necesario que se expliquen porque tienen que ver con mejorar la calidad institucional y decir con exactitud lo que hacen con esa parte del gasto público.

Notoriedades

En el último trabajo de DC Consultores, que se puede leer desde este link, noté por ejemplo que empiezan a aparecer figuras que no son exclusivamente de la política en función pública. Uno de ellos, muy conocido, es el presidente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, que supera el 80% de conocimiento con aceptable imagen positiva, pero con alta imagen negativa u otros que no son conocidos, pero posiblemente puedan tener algo para aportar en el debate. Por ahora aparece el nombre de Diego Piancazzo, vinculado con la Cámara de Comercio local, y el del escribano Mariano Penas, este último más emparentado con la política partidista, aunque nunca fue del núcleo duro de la misma.

Tanto Piancazzo como Penas todavía tienen altos niveles de desconocimiento, pero sin embargo superan al promedio de los concejales de los últimos años y eso es valorable porque lo hacen sin tener función pública.

Lo que viene

Esta pandemia va a dejar una crisis global severa, en donde la política también estará esmerilada. Posiblemente no estalle la institucionalidad como en diciembre de 2001 y eso tendrá que ver con opciones políticas o modelos de políticos por venir. Hablar de optimizar el gasto público, ser transparente y decir a la gente qué se hace con los recursos que se manejan desde una banca legislativa, no hacer campañas ostentosas, no ensuciar con pintadas ni afiches el mobiliario urbano, estudiar, armar grupos pensantes, rodearse de buena gente, realizar reuniones pequeñas en donde los concurrentes no sean utilizados como extras para una foto sino más bien una experiencia de vida encontrada en cada uno, entender que un pobre no es alguien que quiere eternizarse con un plan social ni buscar una porción de comida que hacen los voluntarios, y por otra parte también entender que un rico no es el enemigo a destruir por el solo hecho de su condición social.

Mirar lo que ocurrió en otros lugares, el modelo de Liverpool hace muchos años, o el surgimiento de Ciudadanos Partido de la Ciudadanía, nacido en Barcelona en 2006 con una de las mejores campañas que se puedan encontrar, en donde su creador, Albert Rivera, posó desnudo con una leyenda que decía “Solo nos importan las personas, no nos importa donde naciste, ni la lengua ni la ropa. Solo nos importas tú”. Y como esos casos hay decenas, pero muchas veces es más cómodo refugiarse en una lista sábana, gastar tiempo en cafés y roscas abstractas, rodearse de vendedores de humo sin pensar en grande. 

Y un mensaje directo al final: no pienses en ser concejal o funcionario, pensá en ser intendente, no pienses con ser uno más en el rebaño, pensá en ser el ovejero alemán que protege, guía y tiene una inteligencia suficiente para anticiparse a lo que puede venir. ¡Sé líder, o al menos intentalo!.
 

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