miércoles 23 de septiembre de 2020 - Edición Nº1644
Impulsobaires » Politica » 25 jul 2020

La mirada de Jorge Joury

Detrás del sincericidio del intendente que permite la venta de falopa en ambulancias

Llevo años transpirando la camiseta periodística en el conurbano. He visto miserias de todo tipo y hasta humanas. Pero nunca un "sincericidio" como el del intendente de José C. Paz, Mario Ishii, uno de los más polémicos dentro de la fauna política. "El Japones", como lo llaman en su territorio, está investigado por estas horas por el delito de “encubrimiento” luego de que se diera a conocer un video en el admitió proteger a empleados de salud que aparentemente venden droga. Según confirmaron fuentes judiciales, la causa penal estará a cargo del fiscal Miguel Ángel Vieira Miño, de la UFI 9 de Delitos Complejos de San Martín.


Por: Jorge Joury *

“Yo los tengo que cubrir cuando están vendiendo falopa con las ambulancias”, se le escucha decir a Ishii en la polémica filmación que paralizó al país en las últimas horas. Por lo pronto, al jefe municipal se le notificará en las próximas horas que se le abrió una causa por ese delito y que deberá concurrir a la sede judicial. El dislate de Ishii fue un regalo para los  dirigentes de todo el arco opositor que reclamaron que la Justicia investigue al intendente por sus dichos y pidieron también al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, "que actúe" al respecto.  

En medio de la pandemia del coronavirus, Ishii fue filmado mientras mantenía un fuerte cruce en la calle con un grupo de empleados y que reclamaban mejores condiciones laborales. En ese contexto, Ishii sostuvo la polémica frase que nuevamente lo tendrá en el ojo de la tormenta. Y peor para él, frente a la justicia.

Las imágenes se conocieron a través de la cuenta de Twitter de Gastón Cavanagh, productor del programa de periodista Jorge Lanata. En ella, se puede observar cómo el mandatario paceño les advirtió a los trabajadores que, si no querían cumplir con las condiciones actuales de trabajo, les iba a “pagar el básico que les corresponde y nada más”.

El sincericidios de Ishii transgrede todo lo legal: “Así te lo digo. Yo quiero laburar con los que quieren laburar y tengan ganas de laburar. Los que no quieren laburar, muchachos, tienen libertad de acción. Porque cuando se cagan de hambre, vienen a pedir laburo y yo se los doy. O se mandan una cagada, venden falopa, yo los tengo que cubrir, no los rajé todavía, cuando me están vendiendo falopa con las ambulancias”, reconoció.

Para conocer el expediente negro del hombre del poncho rojo y negro, lo primero que hay que decir que tiene antecedentes violentos desde su inicio en la política. Está flojo de papeles y no lo aculta. Por ejemplo, el
viernes 20 de agosto de 1999, se ganó la tapa de los diarios, cuando el Concejo Deliberante de José C. Paz tuvo una sesión de salvajismo puro. Hubo tiros, puñaladas, golpes y dejó un saldo de 8 heridos. Los protagonistas del enfrentamiento fueron dos facciones antagónicas del justicialismo local. Por un lado estaban los militantes del entonces intendente, Rubén Glaría, ex jugador de San Lorenzo de Almagro y por el otro, aquellos que acompañaban al puntero en ascenso: el edil Mario Ishii.

No hubo debate, y el diferendo se dirimió a balazos. Luego, Ishii, ganó los comicios . Ese episodio que fue a la tapa de los diarios más importantes, fue el anticipo de una gestión municipal que iba a estar marcada por los escándalos, denuncias policiales y clientelismo. El lord mayor de José C. Paz donde en la mayoría de las viviendas brota el hongo devastador de la pobreza, siempre se puso al calor del poder de turno. Además, las sospechas de  una aparente connivencia con el mundo del narcotráfico siempre lo acompañó.. Ishii tiene una posición acomodada. Es dueño un frigorífico y varias propiedades.

No viene de familia acomodada, ya que en el arranque de la década de 1990, Ishii era el chofer de Juan Carlos Denuchi, quien por entonces se desempeñaba como diputado provincial y hombre poderoso del PJ local. Después, hacia 1995, de la mano de Eduardo Duhalde, llegó a ser el primer concejal de José C. Paz, cuando el jefe municipal era Glaría.

Desde que asumió como intendente en 1999 hasta hoy, fue reelecto varias veces. Sólo estuvo fuera del ejecutivo entre 2011 y 2015. Pero no por eso, se alejó del control de José C. Paz. Nadie se atrevió a ocupar su silla vacía. Dejó en el cargo como intendente a un hombre que llevó su camiseta. Se trató de Carlos Urquiaga, un dirigente peronista e ideólogo de uno de los pilares de su gestión. Es quien creó las bases del asistencialismo vecinal desde la Secretaría de Trabajo y quien más traccionó para la construcción de la Universidad de José C. Paz, una de las joyas de la oscura gestión.

Por su poder territorial, Ishii siempre se ubicó al calor de los oficialismos en todas las épocas. En 2003, a pedido de Eduardo Duhalde, acompañó la candidatura presidencial de Néstor Kirchner. Sin embargo, como el patagónico no era muy conocido y ante las dudas de que ganara las elecciones, Ishii puso algunos de sus colaboradores en las listas junto a Carlos Menem y Alberto Rodríguez Saá, los otros aspirantes. No tenía cómo perder.

En los años del kirchnerismo,  se convirtió en un aliado importante del gobierno nacional. gestinoar una localidad con más de 265.000 habitantes, le sirvió para consolidar su poder tanto a Néstor como a Cristina. Además estrechó buenas relaciones con los ministros Julio De Vido y Alicia Kirchner, aunque logró mantener un control territorial fuerte e independencia. Todo lo que pasaba y pasa en José C. Paz debe la firma de Ishii.

Era de los pocos intendentes con línea directa a la Casa Rosada K y hasta se jactaba de su amistad con Néstor Kirchner. De hecho, fue uno de los pocos que pudo entrar al mausoleo del ex presidente.

Su codicia política se reflejó en los años que no fue intendente. Su meta era ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. En 2011 compitió en las internas con Daniel Scioli, pero perdió y tuvo que resignar sus aspiraciones.

Con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia y de María Eugenia Vidal a la gobernación bonaerense, no tuvo problemas tampoco en mostrarse oficialista pese a ser un dirigente puramente peronista. Lo que se dice un verdadero camaleón.

“Estuve con Menem, De la Rúa, con los cinco presidentes que estuvieron en 15 días, con Néstor, con Cristina y hoy estoy con Macri”, dijo el intendente paceño en declaraciones a la agencia Télam en 2016, cuando casi todo el país estaba pintado de amarillo.

“Las instituciones se deben respetar. Si les va mal, debemos sentir dolor y no alegrarnos”, dijo Ishii para luego sacarse una foto con Vidal y destacar que la administración de la gobernadora “atendía más a los intendentes que lo que hizo el ex gobernador Daniel Scioli”. Algunos lo llamaban el maestro de los escándalos. Su foja de sercio está salpicada con varias denuncias. En 2004 protagonizó un curioso episodio. Cuando viajó a Japón, donde partió para conocer más acerca de sus ancestros, Ishii, dejó en el cargo de intendente a Santa Isabel González, primera concejal del distrito y además, su madre. La mujer quedó a cargo del Ejecutivo durante los 17 días. No fue ilegal. La Carta Orgánica de municipios bonaerenses establece que ante la ausencia del intendente su reemplazante será el primer concejal de la lista en la que resultó elegido. En este caso, su propia madre.

Este fue el menor de los escándalos que lo mancharon. En 2013, declaró en una investigación por una causa de un fraude en la entrega de planes sociales en su municipio. Una trama de clientelismo y corrupción por la que nunca dio explicaciones. El principal señalado era Urquiaga, su ex secretario, quien estaba acusado por el manejo extorsivo, discrecional y arbitrario de los planes “Argentina Trabaja” y “Trabajar”.

El caso comenzó cuando un beneficiario de un plan social se fue a quejar al municipio porque había dejado de cobrar el beneficio. Le dijeron que él lo seguía cobrando y le mostraron un DNI con sus datos pero con la foto de otro. El otro era un puntero del oficialismo paceño. Esposo de otra puntera que también fue investigada.

Hace 6 años, en Coronel Bogado, un pueblo situado a 50 kilómetros del sur de Rosario, detuvieron un narco que era intensamente buscado. Se trataba de Gustavo Collado Correa, quien al momento de la detención exhibió un carnet en el que indicaba que era asesor ad honorem del legislador bonaerense Mario Ishii.

De acuerdo con el expediente que instruyó la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, el supuesto asesor era el encargado de negociar con los proveedores bolivianos la compra de los cargamentos de droga que llegaban a la Argentina y que terminaban en campos en Salta. Luego eran transportados hacia un galpón en la avenida Illia al 9200 en José C. Paz, distrito bonaerense gobernado por Ishii durante 14 años y donde estaba el centro operativo de la banda.

Su intemperacia quedó patentizada en 2009, luego de la derrota electoral del kirchnerismo. Aquel año, Ishii, amigo de Néstor, propuso salir a buscar a intendentes “traidores”. “Un año y medio atrás hacían cola para pedir la boleta de Kirchner, pero después, en esta elección, han buscado la conveniencia de las intendencias sin preocuparle la conducción del partido”, dijo el polémico intendente del poncho en el hombro.

Construyó su poder a base de clientelismo, amenazas e impunidad del poder de turno. En 2011, el diario La Nación dio a conocer volantes en los que amenazaban a empleados públicos y beneficiarios del Estado si no asistían al acto de asunción.

Con el escudo del distrito a un costado, el volante advertía: “Atención trabajadores paceños. En caso de no concurrir se le dará de baja en forma automática a su puesto de trabajo, como así también se reverá la entrega de vivienda al que se la hubiesen entregado”. Y remató: “Se retirará la casa”. Firma: “Mario Ishii-conducción”.

En 2014 propuso el regreso del servicio militar obligatorio y el gobierno de Cristina lo criticó duramente. En un acto, hizo la propuesta de una “consulta popular para que los ciudadanos expongan si quieren o no, que se retome el servicio militar obligatorio para los jóvenes que nos estudian ni trabajan, los chicos llamados ni-ni”.

En 2016 contrató como asesor del municipio al ex carapintada Aldo Rico. Según admitió en una entrevista radial, el militar lo aconsejaba en materia de seguridad. El intendente argumentó la contratación del ex carapintada “porque en la policía tenemos el problema que está en un 50% contaminada y el otro 50 por ciento tiene miedo”.

También fue pregonero de la moda de plotear patrulleros con su nombre y así hacer propaganda. “Hemos comprado alrededor de 35 vehículos entre camionetas y autos y todos dicen "Intendencia de José C. Paz".

Ishii es considerado el hombre de las mil caras. En esa ruta, en las que se fue al pasto es en  la honestidad y transparencia. Lo más denigrante es estos tiempos de pandemia es haber revelado que en su equipo de salud se vende falopa en las ambulancias. Las sirenas del bochorno están sonando y auguran nuevos capítulos que manchan de una manera demoledora a la política. No serán todos los alcaldes los que están manchados, pero el mundo Ishii, los pone en tela juicio. No hay dudas que a la oposición le puso la pelota en el área


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas  
 

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