martes 30 de noviembre de 2021 - Edición Nº2077
Impulsobaires » Politica » 8 sep 2020

Problemas mayúsculos

Lunes negro para Kicillof, con frentes al estilo “K Modelo 125”

Axel Kicillof, el ocupante del emblemático sillón de Dardo Rocha, tuvo un comienzo de semana para el olvido, producto en la mayoría de los casos de torpezas en la gestión y de irreductibles posiciones políticas. La crispación promete extenderse en la medida en la que el diálogo siga brillando por su ausencia.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires

Durante el fin de semana empezaron a encenderse luces de alarmas muy pronunciadas cuando el senador hiper-K, Gustavo Traverso, presentó un proyecto legislativo para no solo cambiar el nombre a la República de los Niños (pretende que se llame República de las Infancias), sino intentar directamente que deje de pertenecer a la esfera de la Municipalidad de La Plata e integre la lista de inmuebles del Gobierno de la Provincia.

El legislador kirchnerista cumplió de esa manera un mandato, ya que está muy expuesta la decisión de Kicillof y el ministro de Producción, Turismo y Cultura, Augusto Costa, de arrebatarle a los platenses la República de los Niños y el Anfiteatro Martín Fierro, en el corazón del Bosque platense.

Todo el arco político local se unificó para repudiar la iniciativa, y lo mismo hizo la poderosa Federación Empresaria de La Plata, como también la Mesa de Integración Regional, la Cámara de Turismo, entre otros sectores. Y como si algo faltara hasta se están consolidando redes vecinales y de amigos de museos y centros patrimoniales locales para resistir el atropello.

El “no” a la idea de provincializar la República de los Niños fue contundente, y el propio intendente Julio Garro la sintetizó en una entrevista con Radio Mitre: “a los platenses ni muertos nos van a sacar la Repu”.

Desde diciembre de 2015 cuando asume Garro la intendencia municipal, la República de los Niños no paró de recibir inversiones para ponerla en valor, y   fue de ese modo que se inyectaron alrededor de 100 millones de pesos en obras, pero además en el último año se consiguió una optimización que la dejó posicionada como un centro cultural administrado con altísimos controles de calidad en sus prestaciones. En ella trabajan cien personas de manera directa y además el comercio platense y las grandes marcas tienen locales por los que pagan un canon. La última acción de importancia en “La Repu” fue el mismísimo fin de semana cuando inversores privados montaron la mayor pantalla de cine de Argentina convocando a tres mil personas a mirar películas desde automóviles en lo que se llama “AutoFlap”, y allí la Municipalidad no tuvo ninguna erogación, consiguió recursos, y además le quedó montado un fabuloso escenario para que, a la vuelta a la normalidad, lo puedan utilizar bandas de músicos y artistas locales, entre otras cuestiones.

La República de los Niños tiene 52 hectáreas y va en camino firme en algún tiempo a autofinanciarse.

Las dos caras de “La Repu” pueden verse desde antes del 2015, en donde estaba minada de punteros políticos y agrupaciones, y después de esa fecha oportunidad en la que comenzó un camino de depuración, puesta en valor y crecimiento.

Este miércoles será clave porque el Concejo Deliberante tratará un proyecto de decreto del concejal del GEN, Gastón Crespo, para repudiar el intento de arrebato que está haciendo el senador Traverso.

Pero el lunes negro de Kicillof no terminó con la República, sino que desde el Colegio de Médicos de la Provincia llegaron malas noticias porque denunciaron que el presidente de IOMA, Homero Giles, sigue adelante con la idea de “pamizar” la obra social que en La Plata representa al 90% de los usuarios de mutuales. En la práctica “pamizar” significa que los afiliados de IOMA perderán la posibilidad de elegir al profesional médico que los asista, y además una contundente pérdida de fuentes laborales. Por esa razón se convocó a una marcha “con barbijos y distanciamiento” para este jueves a las 11 que partirá desde 12 y 46 acompañada de bocinazos.

Y los problemas siguieron porque Kicillof está soportando por estas horas un fuerte reclamo encabezado por la Policía de la Provincia, cuyos miembros tienen sueldos paupérrimos. Por esa razón están rodeando la manzana de la Gobernación, como también se manifiestan en varias localidades del conurbano.

Mientras el delito crece, hay tomas de tierra e inseguridad por todos lados, Kicillof no entiende que la Policía necesita mejores pagas y un equipamiento óptimo para la tarea que cumplen. Las fuerzas de seguridad, al igual que los profesionales y trabajadores de la salud, están entregando todo en esta pandemia y arriesgando la vida de sus propios cuadros. De todos modos, al empezar la mañana, el ministro de Seguridad Sergio Berni llevó algo de razonabilidad y dijo que "detrás de una protesta siempre hay algo que tenemos que escuchar", y anunció un aumento. ¿Alcanzará?.

Y como si eso fuera poco, ayer también la administración del ex ministro de Economía de Cristina Kirchner protagonizó una fuerte pulseada con el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, luego de que el veterano mandatario serrano diga que su distrito empezó a atender la política de prevención de coronavirus con agenda propia, y así decidió no estar atado al contenido de los decretos emitidos por la Provincia en tal sentido.

El jefe de Gabinete, Carlos Bianco, dijo que si Lunghi quiere declarar la separación de Tandil que lo diga claramente, y que no utilice los recursos de ella, y además la ministra de Gobierno, Teresa García, -figura que muchas veces lleva tranquilidad y diálogo-, también protagonizó una fuerte embestida contra el tandilense. Pero lo que hacen con Lunghi no lo ejecutan con Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown, o con Martín Insaurralde, el de Lomas de Zamora, en donde tienen distritos prácticamente abiertos, con bares que hacen lo que quieren y no respetan ninguno de los postulados establecidos provincialmente. Almirante Brown y Lomas de Zamora están en el complejo AMBA, Tandil no.

Y hay otro punto en la sumatoria de medir con distintas varas a los Municipios, como por ejemplo que para la Ciudad de La Plata, lugar en donde Kicillof tiene casi un 70% de imagen negativa, no hay autorizaciones pese a tener una situación epidemiológica varias veces mejor que la de sus pares del AMBA. En la capital bonaerense no se dejan abrir bares por disposición de la Provincia, pero en el resto del conurbano parece que sí, o al menos nada se hace ante aperturas indiscriminadas.

En el medio se siguen dando los intentos de tomas de terrenos en toda la provincia, mientras que el diputado de JxC, Daniel Lipovetzky, dijo en Radio Mitre que “hay organizaciones mafiosas detrás de todo esto”.  Mientras eso ocurre integrantes del Frente de Todos, como Juan Grabois por ejemplo, aplauden a los “tomadores”.

Kicillof parece no entender la lógica de la política, que es construir a partir del diálogo, y se aferra a métodos similares a los de la peor época del kircherismo, como ocurrió durante el intento por imponer la Resolución 125. El camino que decidió es complejo, sinuoso y de un riesgo enorme, y no parece tener la espalda política para soportar tantos frentes abiertos a la misma vez.

Nunca la Provincia tuvo un gobernador que dialogue tan poco y quiera imponer criterios por la fuerza. Estamos ante un gran problema. Un problema que terminará siendo institucional.
 

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