sábado 23 de enero de 2021 - Edición Nº1766
Impulsobaires » Politica » 28 nov 2020

La mirada de Jorge Joury

Postales de la peor Argentina detrás del adiós a Maradona

El último adiós al más grande de todos los tiempos en el fútbol, también dejó al descubierto las postales más oscuras de un país herido de muerte. Por un lado las diferencias insalvables de la política. El distanciamiento existente entre los socios mayoritarios del poder, que ya no es un secreto de Estado. Y por otro, los violentos incidentes en medio del caos y los gases.


Por: Jorge Joury *

Ni siquiera la tristeza de todo un pueblo sirvió para limar las divergencias entre el Presidente y su vice.Tras 72 días en el freezer y sin hablarse, los dos se mantuvieron distantes durante el velatorio. No se observó el mínimo gesto de simulación política.También se frustró una ocasión para que el Fernández que encabezó la fórmula presidencial del Frente de Todos saldara en privado sus cuentas pendientes con la Fernández que lo secundó y a la vez lo encaramó allí. Él no cree que ella lo quiera desestabilizar. Ni que pretenda romper la coalición. Pero no termina de digerir la carta con los cuestionamientos que le hizo a algunos miembros del gabinete. Y algo peor: opina que el texto expresa una lógica política en las antípodas de la suya. Una lógica de confrontación sin lugar para la negociación, incluso aunque haya propuesto un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales.

Contrariamente a lo que puede suponerse, hay quienes sostienen que el Presidente parece sentirse cómodo con el nuevo esquema. No hay gritos, no hay enojos, ni desilusiones mutuas. Y, lejos de significar que Alberto quedó solo en el puente de mando, de a poco se fue afianzando en lo cotidiano un ida y vuelta natural con Máximo Kirchner.  

El Presidente se enteró temprano que Cristina llegaría para rendir su tributo personal al astro del fútbol, y optó por evitar cualquier gesto formal que permitiera esterilizar las versiones de distanciamiento.
CFK tampoco se esmeró para mantener siquiera las formas y después del homenaje al ídolo popular se refugió entre los suyos y se olvidó del Presidente.

Cerca de las tres de la tarde, el jefe de Estado aguardó a CFK en la entrada de Balcarce 50 con Axel Kicillof y después los tres llegaron al lado de Claudia Villafañe y sus hijas Dalma y Giannina. CFK saludó cálida y contenida y luego ocupó el centro de la escena política. Había adelantado que deseaba estar sola frente al ataúd y cumplió con el rito que pensó antes de llegar a la Casa Rosada. Su foto con el féretro de Maradona fue distribuida inmediatamente por la gente que le hace prensa. Los incidentes ocurridos en la Casa Rosada también dejaron al descubierto la inoperancia del Gobierno para organizar eventos de esta naturaleza.

El velorio fue suspendido y el féretro logró ser retirado alrededor de las 18. En el medio. Presidencia emitió un comunicado en el que responsabilizó a la familia de Maradona. "La familia había escogido realizar el velatorio en la Casa Rosada, decisión que el gobierno acompañó. Posteriormente, la familia decidió culminar el mismo a las 16hs", indicó el comunicado.

No obstante, la búsqueda de culpables afuera no evitó los pases de factura internos. Hubo críticas a la falta de experiencia en organizar movilizaciones realmente masivas de la Jefatura de Gabinete -a cargo del sepelio- y algunos incluso apuntaron a la Casa Militar, que depende del secretario general, Julio Vitobello, y tiene a su cargo la seguridad del presidente y de la Rosada.

El caos vivido hace recordar aquel desborde del pago a los jubilados en el inicio de la cuarentena. Otra vez se percibe la falta de coordinación entre las distintas áreas del Estado, en la compleja intersección de las múltiples jurisdicciones, en la anticipación del pulso de la calle. Todo se fue de control y los guardianes del evento no previeron el desmadre, más aún cuando era una fija la presencia de barrabravas. Esta circunstancia deja daños colaterales, como la pérdida irreparable de la autoridad presidencial. Es evidente que AF no tiene un equipo a la altura de los grandes acontecimientos.

Tampoco se puede ignorar que detrás del escenario aparecen preguntas más interesantes: ¿Fue la muerte de Maradona la válvula de escape de tensiones sociales acumuladas por la combinación de crisis económica y encierro? ¿Será la primera irrupción de un pueblo frustrado, incluso desorientado?

El impacto sanitario de lo ocurrido lo conoceremos durante las próximas semanas. El sentido común y la opinión de los especialistas marcan que todo lo que ocurrió contribuye a expandir la enfermedad y debilita en el plano político la autoridad de los que exigen cuidados.

Afortunadamente no hubo que lamentar muertos ni daños insoportables. Pero los sucesos lastiman  la figura presidencial.

Todos los niveles del gobierno debieron coordinarse, establecer protocolos de seguridad y de salud e implementar planes efectivos y eficientes para mantener las condiciones del duelo de una manera segura. Pero en la Argentina atamos todo  con alambre. Lo arreglamos sobre la marcha, como podemos y con lo que tenemos. Y así sucedió con el añadido de que expuso también las grietas de la dirigencia. Por un lado, el gobierno nacional tratando de cargar culpas sobre la policìa de Larreta y viceversa.

El velorio terminó en medio de un caos, con gases para dispersar a los violentos y sin reglas mínimas de salud pública (respetando el distanciamiento social o, en muchos casos, siquiera usando barbijos).

El país muestra las llagas de muchas décadas dividido por grietas políticas y sociales. Pero Maradona había sido una de las pocas figuras que, al menos en ciertos momentos, logró unificarnos. Su destreza, sus logros, su mito y su legado trascendieron a sus aficiones futbolísticas. Con sus defectos, era inequívocamente argentino, un profeta de la emoción universal. Ante el mundo, lo despedimos de manera bochornosa, con la peor cara de una sociedad que está lejos del diálogo y el respeto por el otro, aunque haya un genio de por medio.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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