sábado 03 de diciembre de 2022 - Edición Nº2445
Impulsobaires » Politica » 5 dic 2020

La mirada de Jorge Joury

El canciller que dio el mal paso y hoy tiene fecha de vencimiento

Por estas horas, hay quienes aseguran que Felipe Solá está al borde de la tarjeta roja. Por lo pronto, el Presidente ya no le atiende el teléfono.Es que después del papelón mundial que protagonizó, no hay espacio para mayores explicaciones. Lo salvaron de la horca mediática, los ecos de la muerte de Diego Maradona. Sino el canciller era una fija para ocupar la tapa de todos los diarios. Parece ridículo, pero aunque Solá, con sus salidas de libreto, a esta altura colma la paciencia presidencial, ese es justamente el fino hilo que lo sostiene en el cargo. La realidad marca, que Alberto Fernández no quiere entregarle un premio mayor al kirchnerismo que se viene quedando con cada uno de los sillones estratégicos que cambian de dueño. El tropezón del canciller se encuentra entre los escándalos jamás vistos y escuchados en la historia diplomática argentina. Haber inventado un diálogo que nunca existió entre Fernández, y el presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden, no sólo no fue real sino que además Solá no formó parte de la conversación. La pregunta es si lo hizo por despecho, para vengarse porque alguien del entorno presidencial se la vendió cambiada y le dijo que vaya a la Quinta de Olivos, cuando el diálogo se estaba desarrollando en Casa Rosada.


Por: Jorge Joury *

Lo que se comenta es que el entorno de Alberto prefirió que Solá no estuviera en la conversación y lo mandaron a Olivos. La realidad es que buscan su cargo y quieren desgastarlo, según el rumor de pasillo.

De hecho, fueron los voceros de la Casa Rosada los que ventilaron el escándalo en forma descarnada 48 horas después de que ocurrió. Fue después de una tensa reunión entre Felipe y el ministro Martín Guzmán donde aseguran que se dijeron de todo.

Guzmán acusó a Solá de provocador y el canciller a Guzmán de ingrato. Guzmán se sinceró: “No había que hablar de Rosen. El va a seguir en el FMI”. Solá retrucó: “Y porqué no avisan y vos operás contra mí”. Guzmán contraatacó : “Yo no opero contra nadie”.

Lo cierto es que, de manera irresponsable, Solá “recreó” un diálogo que jamás había escuchado. Entre sus declaraciones hubo un dato que generó un altísimo impacto diplomático: sugirió cambiar al director de Estados Unidos en el Fondo Monetario. Dijo que Fernández exigió “la colaboración y buena voluntad del director representante de Estados Unidos en el FMI porque actualmente no estamos teniendo mucha suerte con el actual funcionario, que deberá cambiar después del 20 de enero”. Y tras eso, se refirió, incurriendo en un grave error conceptual, al gobierno “que se va” (por la administración Trump) que no estaba teniendo “buenas actitudes” en ese sentido.Pero en los 35 minutos que duró la charla entre Biden y Fernández ese tema no se tocó. El Canciller no había escuchado la charla y había "inventado" una parte. Una agencia internacional replicó sus declaraciones que inmediatamente causaron un verdadero tsunami entre las autoridades del organismo y también puertas adentro en el gobierno nacional. Fernández jamás mencionó a Mark Rosen, quien siempre tuvo buena relación con el director del Cono Sur ante el Fondo, Sergio Chodos, quien trabaja de forma coordinada y permanente con el ministro de Economía Martín Guzmán.

En la entretela política siempre quedará la duda porqué Alberto Fernández eligió a Felipe Solá como ministro de Relaciones Exteriores, cuando el número puesto era Jorge Arguello el actual embajador en EE.UU y con gran cintura. Se comenta que eñ cordobés no era del agrado de Cristina.

Más allá de que Solá no se destaque por lo diplomático para un cargo tan sensible sobre las formas y los modos, el país atraviesa un momento muy delicado. Existe la necesidad de tender una multiplicidad de puentes con el mundo desarrollado. Además,  se trata de un espacio fundamental, para renegociar deudas y fortalecer el comercio exterior y engrosar las escasas reservas del Banco Central.

Nadie puede negar que Solá fue un gobernador exitoso en la provincia de Buenos Aires entre 2002 y 2007. Pero se trata de un hombre de trayectoria política zigzagueante, pero nunca alejado de la vereda peronista. Puede mostrar también resultados interesantes, entre los que se destacan su contribución al acercamiento con el Brasil de Bolsonaro y el trabajo hecho para la promoción de exportaciones, la tarea primordial que le encargó Fernández al designarlo. Fue una figura clave además en la repatriación de 204 mil argentinos varados en el exterior en el comienzo de la pandemia, cifra sin parangón en la región.

Asimismo, en la Cancillería se arrogan los resultados de la gira que el mandatario realizó en febrero por Europa y su rol de articulador de un espacio de diálogo con el Complejo Agroindustrial.

Lo concreto es que el jueves pasado los portales de noticias amanecieron con dinamita pura.  Daban cuenta que Solá estaba virtualmente afuera del gobierno.

"Alberto no se lo banca más, pero una renuncia en este momento sería inconveniente", le dijo una altísima fuente con responsabilidades políticas dentro del Frente de Todos. Nada peor para cualquier ministro que el Presidente pierda la confianza que alguna vez pudo haber tenido a la hora de elegirlo. Y eso es precisamente lo que ocurre con Felipe Solá.

La misma fuente agregó que "nunca fue santo de la devoción ni de Alberto, ni de Cristina y siempre quedó claro que Felipe había armado su gabinete con gente incondicional. pero la línea de la diplomacia de paladar negro no le responde". Claramente el malestar con el jefe del Palacio San Martín no es nuevo. En las relaciones diplomáticas, el canciller debe ser la marca registrada de un país. La confianza que se le tenga es esencial y cuando se pierde, es muy difícil de recuperar. El invento de Solá no solo es un error que lo afecta personalmente, sino que deteriora el vínculo con un país esencial como EE.UU y con el principal organismo multilateral de crédito a nivel mundial.Pero tampoco es fácil efectuar el recambio en un lugar tan estratégico del gabinete sin provocar una crisis política, por lo que la evaluación fue dar por superado el incidente sin adoptar ninguna decisión drástica y aguardar el momento oportuno para proceder. Así se lo dejó en claro Santiago Cafiero, quien ante la insistencia de Solá finalmente lo atendió en el crepúsculo del miércoles. "Basta de excusas y explicaciones, ponete a laburar que hay mucho por hacer y tratá de cerrar la boca por un tiempo", le aconsejó el Jefe de Gabinete antes de cortarle el teléfono. Comentan que luego Solá reconoció ante sus más íntimos; "esto no va a ser gratis".

En estos 359 días como jefe de Estado, Alberto Fernández dialogó muy poco con Felipe Solá y no dudó en excluirlo de ciertos acontecimientos diplomáticos que marcaron la agenda geopolítica de la Argentina.

Se trataba de un juego básico de simulación en el poder: Solá aparecía en la formalidad burocrática como ministro de Relaciones Exteriores, mientras el Presidente diseñaba su hoja de ruta internacional con sus secretarios y embajadores de confianza y la exclusión deliberada y perpetua de la Cancillería.Para ponerlo en términos de estrategia polìtica, Solá continúa como canciller por las prioridades que se fijó el Presidente. En otra coyuntura de poder interno, hoy asumiría un nuevo ministro de Relaciones Exteriores.  Pero en la coalición oficialista, con un Presidente y una vice que no se hablan hace más de 40 días, lo de Solá es una gota en el medio del mar en un gobierno que no encuentra la fortaleza política para llevar el barco hacia un destino seguro. Si el canciller miente, qué puede llegar a pensar el mundo de la Argentina.

Hay quienes sostienen que la coalición oficialista cruje peligrosamente por sus desaciertos y la falta de un liderazgo fuerte.“Está todo podrido”. Ya no solo entre el Presidente y la Vice, que no hablan. También en un gabinete donde pocos tienen metas explícitas o argumentos contundentes para pedir votos el año que viene. No obstante, nadie cree que el Frente vaya a una ruptura porque todos intuyen que por separado irremediablemente volverían al llano. 

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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