jueves 25 de febrero de 2021 - Edición Nº1799
Impulsobaires » Sociedad » 17 feb 2021

Depresión y falta de sueño

Un año sin ir a la escuela: Trastornos padecidos por chicos dejarán secuelas que deberían tratarse

Varios meses en cuarentena y un año entero sin ver a sus compañeros de curso en las aulas. No hay dudas de que los chicos y los jóvenes son uno de los grupos que sufrieron la pandemia como ningún otro. Cambios de humor, trastornos de sueño y hasta depresión. En el Hospital de Clínicas, durante todo el año pasado aumentaron las consultas debido a estos problemas en niños y adolescentes. La vuelta a clases significa recuperar, de a poco, la normalidad. No obstante, los trastornos que padecieron dejarán secuelas que en muchos casos deberán tratar.


Por: Redacción

La doctora Fernanda Bellusci, médica especialista en pediatría y adolescencia del Hospital de Clínicas, explica lo que significó para los chicos y los adolescentes este año que pasaron sin clases y qué sucederá ahora con el regreso a las aulas La especialista cuenta que durante el año pasado subió el porcentaje de consultas de trastornos psicológicos en chicos y adolescentes: “Hay un aumento en  consultas porque  muchos chicos han presentado serias dificultades para conciliar el sueño, los cambios de horario y en algunos casos depresión. Es importante que  los papás tengan en cuenta que se cuenta con diferentes servicios especializados en pediatría y especializados en adolescencia a lo largo de todo el país con servicios interdisciplinarios así que ante las dudas de estar observando algo que le llame la atención bueno siempre es bueno consultar y asesorarse con profesionales idóneos”

“El ser humano es un ser sociable con lo cual la interacción con otras personas hace al desarrollo pleno. Esta socialización es una de las  bases  del desarrollo y  la maduración de los niños y adolescentes. El ser consciente de la presencia del otro, de la mirada del otro, siempre nos enriquece, lo presencial suma. Con lo cual esta parte de la vida de todos se vio modificada con la pandemia. Resaltó la palabra modificada porque en cada una de las escuelas, en la medida de las posibilidades,  trataron de mantener con clases virtuales desde nivel inicial hasta el  último año del secundario esta interacción y el aprendizaje”, explica Bellusci.    

“Todas las situaciones diferentes o adversas puedes sacar en cada uno de nosotros nuestra capacidad de resiliencia y nos da o nos aporta diferentes herramientas que no sabíamos que contábamos con ellas con lo cual desde lo emocional  seguramente todos vamos a hacer distintos pero no significa que ello sea malo”, agrega.

¿Quienes sufrieron más el hecho de que no hubiera clases presenciales? “Definitivamente en los chicos que terminaba en el último año del secundario y han sido los más afectados por esto, porque es el último año en que vos estabas en contacto haciendo actividades en conjunto y presenciales con tus amigos  y todo eso se puso en pausa. Para los chicos que egresaron ya  no se puede recuperar lo perdido”, dice Bellusci.

A mediados del año pasado, en medio de la pandemia, se llevó  a cabo la segunda encuesta de Unicef Argentina sobre percepción y actitudes de la población por el  Impacto de la pandemia y las medidas adoptadas por el Gobierno sobre la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. La encuesta arrojaba números preocupantes: Entre abril y julio creció en un 70 % el número de adolescentes que manifestaron estar angustiados. El 25 % dice estar asustado y hubo un aumento en un 78 % del número de adolescentes que dijeron sentirse deprimidos. ¿Qué es lo que más les cuesta de la cuarentena? Según la encuesta,  7 de cada 10 dijeron no ver a los amigos; un 51 % señaló el hecho de no poder salir, para el 38 %  lo peor era no poder ir a la escuela y otro 38 %  el simple hecho de estar encerrado.

La médica recalca la importancia del regreso a clases para la relación de los chicos con los padres. ”Desde lo familiar se vuelve a recuperar un poco más la autonomía, la independencia  de cada uno de los miembros de la familia, Los adultos va a poder volver a estar un poco más enfocados en su trabajo que durante toda la el confinamiento tuvieron que barajar entre atender a los hijos al mismo tiempo que estar trabajando. Desde el lugar de los chicos volver a tener sus espacios personales en sus actividades y en su relación con sus pares con más intimidad”

Respecto a si luego de todo un año sin clases presenciales a los chicos les costará la adaptación o si habrá déficit de atención, la profesional dice: “no podríamos hacer una generalización, si les va a costar a todos. En el caso de los niños  de nivel inicial, que comenzaban el proceso de socialización, puede ser que en algunos casos tengan un pequeño retroceso, los que ya están socializados muchos de ellos están con muchísimas ansias de volver a estar con sus amigos, de interactuar con ellos, con lo cual la adaptación no va a ser necesaria o sea va a ser un reencuentro. En el caso de los docentes seguramente va a haber que trabajar el tema de volver a estar en presencia del grupo. Trabajar la cuestión de la cercanía física”.

 

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