sábado 03 de diciembre de 2022 - Edición Nº2445
Impulsobaires » Politica » 16 mar 2021

La mirada de Jorge Joury

Hoguera del odio, cacareos, tomatazos y la inexplicable condena a Beatriz Sarlo

Hay familias que dejaron de reunirse los domingos, por cuestiones ideológicas. Hay amigos que no se hablan por los mismos motivos. Y cada vez es más dificultoso encontrar la verdad informativa en los medios. Periodismo militante y grandes empresas rendidas a los pies de la pauta oficial de un lado. Opositores encendidos en la otra vereda. Y ahora, la guerra se la trasladan a los escritores. La industria del odio avanza peligrosamente en la Argentina. Una librería llamó a quemar los libros de Beatriz Sarlo. Otra anuncia que no venderá las memorias de Mauricio Macri porque no comulga con sus ideas y lo representó con un tomatazo sobre el rostro del ex presidente. Ambos son signos evidentes de intolerancia y violencia política. El fantasma del fanatismo y la intolerancia de la Alemania nazi campea esa siniestra convocatoria, que en su momento también materializó la última dictadura militar. El brutal ataque con piedras y violencia verbal hacia el Presidente en Chubut, también habla de que la intolerancia social es un virus que se expande.


Por: Jorge Joury *

Después de la tapa del diario Clarín por la polémica abierta en torno a los dichos de Beatríz Sarlo, Axel Kicillof y la vacuna anti-covid, apareció en escena el periodismo pirómano. Desde C5N, el canal del zar del juego Cristóbal López, salieron con lanzallamas a destrozar a  periodistas a los que tildan de "opositores" o "conspiradores".

Desde Minuto Uno conducido por Gustavo Sylvestre, el especialista en Cultura y Medios, Osvaldo Quiroga, habló del "canal de Macri", refiriéndose a La Nación+, que está ganando primeros lugares de audiencia. Dijo que "es hora de hablar claro: el macrismo fue lo peor que le pasó a la Argentina después de la dictadura. El Estado se vio copado por una caterva de malos financistas, comerciantes, especuladores y mentirosos. El periodismo no podía estar ajeno a esto", añadió.

El mismo personaje aclaró: "vi a Novaresio entrevistando a Viviana Canosa. Con todo respeto hacia Canosa, su capacidad intelectual es la de un mosquito. Entonces, qué puede ocurrir cuando otra persona que sí tiene cosas para decir, discute con Viviana. No puede ocurrir nada. No hay ningún debate allí".

También disparó suelto de lengua sobre el "periodismo momia". Sin empacho, aclaró,que "lo representa Joaquín Morales Solá".  Explicó que "consiste en invitar a alguien, por ejemplo a Carrió. Ella dice barbaridades, como que el presidente quiere envenenar a la población con la vacuna rusa, y el periodista no dice nada, no repregunta. También La Nación Más, que a esta altura debería llamarse La Nación Más Macri, reúne a los sectores más reaccionarios y de ultraderecha, para repetir siempre lo mismo".

Como si el mensaje no alcanzara, el periodista Pablo Duggan echó más nafta al fuego: "Creo que la tapa de Clarín, mintiendo asquerosamente diciendo que había sido la mujer de Kicillof la que le había ofrecido la vacuna VIP a Sarlo, puede significar un antes y un después para mucha gente. Los argentinos no somos boludos. Creo que hasta los que están en Juntos por el Cambio se dan cuenta que, si Clarín es capaz de mentir tal alevosamente, les va a mentir a los otros también", aclaró.

Pero no fue solo de Sarlo de la que se ocupó Duggan. También calificó de "nefasto" a su colega Luis Majul y se preguntó: "Tradicionalmente, ¿cómo empezaban las operaciones en la Argentina? Algún periodista presentaba algún material, a veces ilegal, lo ponía al aire y entonces aparecía una Paula Oliveto, una Mónica Frade, una Margarita Stolbizer, una Silvina Martínez, una Carrió, para presentar una denuncia diciendo que había pasado tal cosa en un canal, que no era nada, por supuesto, ¡todo mentira! Todos laburando para Macri. Ahora ya no. Ahora, 'Luisito' Majul te hace el servicio completo; el full service. Estoy tratando de entender cómo funciona la cabeza de este personaje. Antes, por lo menos lo hacían otras personas, que llevaban cosas a los fiscales diciendo: 'miren lo que pasó en lo de Majul'. ¡Ahora va Majul, va él!",finalizó Duggan.

También cayó en la picadora de carne mediática el libro  "Primer Tiempo", de Mauricio Macri. Página 12 se encargó de inclinar la balanza al recoger una ola de chistes, dándole centralidad al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien dijo en un estudio de televisión: "Ya se puede descargar el contenido del libro". Cuando  le preguntaron dónde, contestó: "En el rincón del Vago".

Otros de los comentarios irónicos que recogió el diario oficialista fueron: ¿Viene con la reposera incluída, ¿Será un libro de viajes? Se la pasó de vacaciones!!".¿Hacen envíos a Panamá?". "Hola, ¿lo envían con Correo Argentino?. "¿Trae figuras para colorear?". "¿Explica cómo perder en primera vuelta?"

En medio de toda la pirotecnia verbal, Beatríz Sarlo le dijo a la jueza María Eugenia Capuchetti, que investiga la vacunación VIP, que Soledad Quereilhac, la esposa del gobernador, le hizo el ofrecimiento, a través de un editor, para inocularse sin esperar su turno.

Lo que sí impacta es que a días del episodio, sigan lloviendo las furias sobre el modo en que se rechazó un privilegio; porque en el fondo lo es, aunque provenga de una campaña totalmente regular y dentro de la ley.

La grieta se ensancha cada vez más y la realidad argentina se ha tornado muy peligrosa en lo que tiene que ver con el libre pensamiento y la manera de concebir el disenso. Pensar distinto no significa ser el enemigo. Es el aporte de otra mirada a la realidad que nos golpea a diario y "agobia", haciendo alusión a un término que utilizó el  Presidente sobre la salida de su ministra de Justicia.

Llamar a quemar libros de Beatriz Sarlo, es no haber leído nada de ella. Por eso, es que impactó tan fuerte su denuncia, contando y mostrando los mails ante la Justicia.

Por más que Soledad Quereilhac, la esposa de Kicillof la acuse de “cacarear mentiras”, la ensayista que le dijo “conmigo no” a Orlando Barone en el programa K 678 y que acusó a Mauricio Macri de liderar "un gobierno de mediocres" en plena campaña electoral, no es de las que se acobardan. Ni siquiera ante una citación judicial. Fue y dio las explicaciones del caso.

Desde su columna en el Diario Perfil, Sarlo reflexionó el domingo pasado sobre las expresiones de la esposa del gobernador. Al respecto disparó: "Gente graduada en esa Facultad de Filosofía y Letras empleó un verbo, también en sentido figurado, cuando dijo que yo “cacareaba” mi rechazo. Cacarear es una divertida metáfora que me animaliza convirtiéndome en gallina, ave que es portadora de mis mejores recuerdos de infancia y, a lo mejor por eso, cacareo desde entonces. No me sentí ofendida cuando a alguien se le ocurrió que yo, con mi voz baja, podía ser capaz de cacarear. Hoy es un verbo más barrial que rural, pero gallineros puede haber por todas partes, incluidos los balcones y livings".

Axel Kicillof, le envió una carta documento a la ensayista para exigirle que "ratifique o rectifique" haber dicho ante la Justicia que recibió un ofrecimiento vinculado a una "vacunación VIP".

El mandatario provincial la intimó a que en "un plazo de 24 horas" responda públicamente si lo publicado en la portada de un matutino y que involucraba a su esposa, Soledad Quereilhac, lo sostiene o no. En su habitual columna dominical del diario Perfil, Sarlo respondió que nunca utilizó frente a la Justicia la expresión "vacunación VIP".

Respecto del uso de la expresión 'vacunación VIP' que se me atribuye, reviso el acta de mi declaración en Comodoro Py y compruebo que no pronuncié esa expresión, infrecuente en el tipo de calificativos que elijo", aclaró.

Frente a este cuadro de alta tensión, sería conveniente dejar que la Justicia sea la que dictamine si las revelaciones de Sarlo constituyen un delito o si se trata, como ella misma dijo, de una falta de ética de quien la invitó.

No armemos un tribunal de inquisición para llevar a la ensayista a la hoguera, porque sería una forma vil de matar la libre expresión. Por su trayectoria, no me imagino a Sarlo operando en contra de alguien, menos hacia la que fue su alumna, a quien le dio una lección de filosofía y ética a través de su carta.

Kicillof hace otra lectura: "El macrismo está haciendo una campaña sucia". Considera  "mafioso" que se metan con su familia y que acusen a su esposa de usurpar un cargo público que no posee. El gobernador vinculó la denuncia al lawfare y aclaró que "es absolutamente ridícula".

Se sigue machacando sobre Sarlo, cuando el ex presidente Eduardo Duhalde, jamás reconoció el error por “colarse” en la fila y nos mandó a hablar a los periodistas con el gobierno nacional. Dos legisladores que juraron defender la Constitución, como Eduardo Valdés y Jorge Taiana, no aparecieron más en los medios. Y como si fuera poco, sigue siendo estruendoso el silencio que aún pesa en el caso de dos ministros de la Corte suprema bonaerense, Genoud y Kogan, que ni explican ni se disculpan por ser vacunados VIP.

En este marco, el tuit de la librería Kokoro, invitando a quemar libros de Sarlo, debería espantarnos y ganarse el repudio de todos. Más aún desde el justicialismo, que ha sufrido estas salvajadas en carne propia. Basta con ir  a los archivos y comprobarse que 1955, luego del derrocamiento de Juan Perón a manos de la Revolución Libertadora, miles de ejemplares de “La razón de mi vida”, el libro de Eva, fueron quemados en ceremonias no tan públicas, o en la plaza de armas de algunos institutos militares, en especial en los liceos, donde el libro era de lectura obligatoria. Muchos peronistas de entonces debieron quemar sus propios libros ante el temor de ser arrestados por la dictadura. Y lo mismo sucedió en los siguientes gobiernos de facto.

Quemar libros, además tiene un sello nazi. El 10 de mayo de 1933, cuatro meses después del ascenso de Adolfo Hitler al poder, en la Opernplatz de Berlín una multitud abrió las puertas del infierno. En aquel horroroso escenario, fueron quemados cerca de veinte mil ejemplares de libros considerados “enemigos del espíritu alemán”.

En aquella hoguera ardieron autores de todas las corrientes, socialistas, comunistas, pacifistas, judíos, liberales y demócratas. Ejemplares de Heinrich Mann, Erich María Remarque, Heinrich Heine, entre otros.

Precisamente Heine, expresó este crimen del pensamiento con otras palabras: “Donde se queman libros, se termina quemando también personas”. Si vamos por ese camino, estamos en el horno .

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.


 

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