sábado 15 de mayo de 2021 - Edición Nº1878
Impulsobaires » Politica » 27 mar 2021

La mirada de Jorge Joury

Cristina marca la cancha, vacía de poder a Alberto y lo hace estrellar a Guzmán

La locutora oficial por el acto del Día de la Memoria en Las Flores, la despidió como "La Presidenta" Cristina Fernández. Que no se lea como un blooper. Es la foto de la realidad. Es una muestra de quién está al frente del Gobierno y toma las decisiones. Una expresión cabal del vaciamiento de poder que sufre a diario Alberto Fernández. Lo que hizo CFK el miércoles pasado, fue marcar la cancha para ponerse al frente de la campaña con miras a las elecciones legislativas. Planteó además, una fuerte diferencia con el ministro de Economía, Martín Guzmán, en relación a la renegociación de la deuda con el FMI. Ella no acepta un acuerdo de pago a 10 años como está negociando el ministro. “Los plazos y las condiciones son inaceptables”, disparó CFK. Esa frase chocó de frente con otra que le señaló Alberto Fernández al presidente del Banco Mundial, David Malpass: "la Argentina va a honrar sus deudas”. Cristina con su fuego de artillería, además de dañar la investidura presidencial, lo que hizo fue afectar la imagen institucional del titular del Palacio de Hacienda y ponerle fecha de vencimiento.


Por: Jorge Joury *

Hay que señalar que es un vía crucis para el ministro y temerario para el país, poner la cara ante el Fondo o los bonistas sabiendo que la palabra que pueda empeñarse no tiene ningún valor.

Encima, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, salió a echar más nafta al fuego. "El señor Presidente y el ministro Guzmán nos estuvieron engañando todo el tiempo”, aseguró. Luego añadió: "El Presidente dijo que iba a honrar la deuda… Señor Presidente, sabe usted que la va a honrar con una gran deshonra, la va a honrar con el hambre de los hambrientos, con el trabajo de los trabajadores que van a ganar cada vez menos, porque esas son las exigencias. ¿A qué le llama honra usted, señor Presidente? ¿A ponerse de rodillas con el Fondo?”, preguntó la titular de Madres.

Esta embestida no es casualidad. ¿Alguien duda que Bonafini es la vocera del Instituto Patria?.

Con estas tempestades en lo más alto del poder, cruje peligrosamente la coalición gobernante y el país retrocede en el concierto mundial, Nadie nos cree. Es difícil que vengan inversiones. Y menos, que alguien nos preste dinero.

Es una muestra que la interna en el oficialismo se reproduce como hongos venenosos. Cristina sabe que ese acuerdo implica un ajuste en un año electoral y no está dispuesta a aceptarlo. Sería catastrófico para ella y su agenda judicial. Necesita un triunfo holgado en el territorio bonaerense, donde tiene su fortaleza electoral, para conseguir la mayoría de dos tercios en el Senado. Esa  es la palanca para desplazar a la Corte Suprema de Justicia.

Para lograr esa meta, necesita ponerse la campaña al hombro y entusiasmar todo lo que pueda a sus votantes. Y si es posible, ante una oposición que aún se muestra tibia, arañar más votos.Sin embargo, las encuestas no le sonríen y eso la desespera.

Es que el kirchnerismo, no gana una elección legislativa de medio término desde 2005. Los observadores destacan que Cristina no tiene buenos antecedentes cuando se mete en las campañas. Arguyen que en 2019 casi destruye la buena PASO que había logrado Alberto contra Mauricio Macri.  

La crisis política que sacude al Gobierno, está repercutiendo en la macroeconomía. Ya se observan serias limitaciones para continuar con el repunte. Pero la historia también repercute en
el plano diplomático. La salida del Grupo de Lima, es otro  pelotazo en contra. En el mundo financiero es leído como un apoyo implìcito a la dictadura de Nicolás Maduro. La decisión anunciada por Cancillería significa un alejamiento concreto de los Estados Unidos y de la mayoría de los países latinoamericanos, al menos en relación a la condena al régimen venezolano. Acerca a la Argentina a otro tipo de aliados geopolíticos como Rusia y China. Se retoma así en todo su “esplendor” la política exterior que había desarrollado Cristina Kirchner, especialmente a lo largo de su segundo mandato. La decisión significa un paso más en el aislamiento financiero que ya está sufriendo el país.

Las malas señales y la falta de confianza que transmite el programa económico que llevó el ministro de Economía, Martín Guzmán, a Washington y New York, han disparado las alarmas de Wall Street y la City porteña, donde el dólar comenzó a cacarear peligrosamente, subió el riesgo país  y cayeron los bonos. Los mercados le creyeron más a Cristina que a Alberto. Otra señal de quién ejerce el mando.
Rápido de reflejos, el Fondo Monetario Internacional mandó telegrama urgente. Ratificó que el programa que quiere la Argentina para repagar su deuda de USD 45.000 millones en un plazo de 10 años, no es viable. Es más, aclaró que no  hay chances de hacerlo en un período mayor ni de reducir los costos del financiamiento.

Como se observa, la economía argentina no cierra. Para colmo de males y por el impacto de la cuarentena, creció el desempleo. En 2020: llegó al 11% y alcanzó a 2,1 millones de argentinos. Es el índice más alto desde 2004. En 2019, antes de la pandemia, había cerrado en 8,9%. Durante 2020 cayeron en más de 220.000 la cantidad de trabajadores registrados, a pesar de las prohibiciones de despidos y la doble indemnización obligatoria.

Con seis millones de personas que pagan impuestos cada vez más altos y casi 24 millones que reciben subsidios, no hay sistema que aguante. Eso genera más emisión y más inflación. Con los subsidios no se puede generar trabajo genuino y eso en un año electoral es muy difícil de remontar.

El discurso de Las Flores, es el segundo capítulo de lo que había anticipado Cristina en el acto del Estadio Único de La Plata. Ese acto y su discurso sigue marcando la política del gobierno de Alberto Fernández, hoy visiblemente debilitado. En todo caso, lo nuevo de CFK es una complementación de aquel mensaje.

En el contexto económico, el único dato positivo para la Rosada es que entrarán US$6.400 este año entre  el FMI y  el Banco Mundial. Estos dólares virtualmente “caídos del cielo” significan un gran alivio en un contexto de escasas reservas líquidas en poder del Banco Central. Podríamos pagarle vencimientos anuales por tres mil millones al FMI y patear el acuerdo para adelante y cumplir en parte con el Club de París.
Sin embargo, la buena noticia quedó finalmente a mitad de camino y no tuvo el efecto deseado. Los bonos habían marcado la semana pasada varios días de subas consecutivas, que permitieron bajar el riesgo país desde 1650 puntos a niveles más cercanos a los 1.500 puntos. Los títulos más beneficiados habían sido los globales 2038 y 2041, que son los que más cupones pagan a partir del año próximo. Incluso bancos de inversión como Morgan Stanley habían asegurado que era hora de incorporar títulos locales en la cartera, considerando que habían caído exageradamente hasta llevar a precios de default.

Pero las declaraciones de Cristina impactaron negativamente en las cotizaciones. El gesto político con respecto al régimen de Maduro y el discurso de CFK sobre la deuda con el Fondo son además un mensaje para el frente interno. Ratifican las posiciones del kirchnerismo duro, es decir, el peso de la ex presidente. Pero esa exposición sobre la centralidad del poder, ya expresada en anteriores entregas, tiene una proyección externa indisimulable y potenciada por la propia naturaleza de los temas en cuestión. Se trata de un juego desgastante, agotador, que trasciende límites propios.

Tanto en la Casa Rosada como en Economía, en voz baja murmuran que hay malestar con Cristina. Comentan que ella marca la cancha todo el tiempo. "Hay un punto en el que se gobierna como ella quiere o no te deja gobernar”, disparó un vocero extraoficial de Alberto Fernández. Sin embargo, se esfuerzan en aclarar que no habrá ruptura del Frente de Todos.

Lo cierto es, que en  su mensaje que tiene como destinatarios a la directora del FMI, Kristalina Georgieva, y a Biden, Cristina dejó en claro que los plazos y las tasas que pretende el FMI son “inaceptables”, además que “no” se puede pagar.

Guzmán finalizó el jueves su gira de una semana en los Estados Unidos con los últimos contactos con el Fondo Monetario Internacional. Un día después del discurso de la vicepresidenta, aseguró que “con estos plazos y tasas, no podemos pagar”.

No obstante,  envió un mensaje alentador a los mercados: el funcionario y las autoridades del FMI coincidieron en cuatro puntos sobre las medidas económicas que necesita el país: sostenibilidad de la economía y “proteger” la recuperación post pandemia, bajar la inflación con políticas macro y coordinación de expectativas, aumentar las exportaciones para tener más reservas y desarrollar el mercado de capitales local.
Cristina le acercó a Guzmán un salvavidas de plomo. Lo que se teme, es que como Marcela Losardo, el ministro quede atrapado por el "agobio". Algunos afirman que el ministro tiene vida hasta después de las elecciones legislativas. Luego, pocos se animan a ponerle un boleto a ganador.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.

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