miércoles 29 de junio de 2022 - Edición Nº2288
Impulsobaires » Politica » 10 abr 2021

La mirada de Jorge Joury

En el contexto de un país empobrecido, Máximo acumula $100 millones al año

Las que están sobre la mesa K, son cifras casi obscenas y de origen dudoso. Pero el reciente visto bueno de la justicia para restituir bienes a la familia Kirchner, reinstala la polémica. Se ponen en foco Los Sauces S.A, Hotesur S.A y el hotel Los Sauces propiamente dicho. Solo esa parte, constituye una fortuna imposible de justificar por los carriles normales del sudor de la frente. Florencia y Máximo junto con su madre, ahora son beneficiados por la varita mágica de los jueces. Les dieron luz verde para volver a administrar las compañías inmobiliaria y hotelera, más un condominio que incluye 27 casas, departamentos y cocheras. No obstante, este patrimonio será revisado por otro juzgado, frente a una denuncia de presunto enriquecimiento ilícito.


Por: Jorge Joury *

Mientras la enorme mayoría de los argentinos se debaten para sobrevivir en medio de la crisis, Máximo con sus flamantes 44 años, lo único que tiene de pobre es su curriculum laboral. A pesar de figurar con estudios secundarios “cursados” (no especifica si fueron completados o no) su madre lo ve como un estadista y sueña con que llegue al sillón de Rivadavia.

En este contexto de poder y dinero, Máximo es hoy uno de los hombres más ricos de la Argentina y le asegura el futuro no solo  a hijos, nietos, sino a las generaciones que vengan y que hoy no figuran en el mapa familiar. Es el principal accionista de Los Sauces, cuyos activos se elevan a 973 millones de pesos. Sin embargo, declaró que su parte sólo vale 1.173.700 pesos, lo que inmediatamente elevó sospechas de corrupción. Para dimensionar de qué estamos hablando, la  ganancia de Máximo en sólo un año fue, entonces, de $8.379.699 por mes; $279.323 por día; $11.638 por hora o $194 por minuto. Como los beneficios son neto y total, hay que contar todos los días (sábados, domingos y feriados) y las 24 horas. Máximo gana $93.104 más por día, sin sumar su sueldo de diputado.

Hay que señalar que para ser un joven multimillonario, Máximo tuvo un gesto de humildad y declaró dos vehículos extremadamente económicos. Uno vale 240 mil pesos y el otro 157 mil.

La sideral ganancia de los hijos de los Kirchner en sólo un año, vuelve a poner la lupa hoy sobre el siempre confuso origen de la fortuna familiar. Esto ocurre, doce años después de que el juez Norberto Oyarbide sobreseyera a Néstor y Cristina por enriquecimiento ilícito. Fue en 2009, tras “dibujar” números junto al administrador de los Kirchner dentro de una oficina de la SIDE, según contó el propio contador. Oyarbide admitiría años después: “Lo hice porque me apretaban el cogote”.

Otro dato sugestivo, fue que apenas conocida la noticia de que el manejo de las empresas volvía a la familia Kirchner, el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena, un ultra K puro, rápido de reflejos fue a la TV a defender la decisión judicial y le dijo al periodista Luis Novaresio: “No tengo constancia de que el kirchnerismo haya presionado jueces”.

Pero nadie duda que esos dineros en cuestión, provienen de ámbitos non santos de la obra pública, principalmente ligada  a la operatoria de Lázaro Báez, que prometió llevarse su secreto a la tumba. Por ejemplo, si colocamos la lupa sobre Máximo, declaró bajo juramento poseer en 2018 un patrimonio de más de 191 millones de pesos. Al año siguiente -última presentación conocida- puso en blanco de igual forma casi 292 millones. La diferencia exacta de lo que ganó entre un año y otro es de 100.556.390 pesos.

Hay que tener en cuenta que el monumental crecimiento no es por sumar a sus bienes la herencia de su padre Néstor, fallecido en 2010. Tampoco la transferencia de parte de la herencia de su madre Cristina, hecha en 2016. Es decir, Máximo ya tenía toda la herencia de sus padres millonarios “adentro” de su patrimonio en 2018, y aun así consiguió ganar más de 100 millones de pesos al año siguiente. Como en el paquete de sus recursos tiene declarados depósitos por más de 2,8 millones de dólares, alrededor de un 60 % de sus ganancias llovieron de la evolución en el tipo cambiario entre 2018 y 2019. Quiere decir que Máximo ganó mucho dinero por ahorrar en dólares. Pero la pregunta también del millón es: ¿Y el resto de dónde vino?.

De acuerdo a un relevamiento que realizó la abogada Silvina Martínez sobre las Declaraciones Juradas de Máximo, la fortuna del hijo de la vicepresidente en el año 2020 y en dólares, ascendería a U$S 3.399.169,74. El análisis indica que el patrimonio de Máximo Kirchner se compone de: 36.923.549 de pesos en propiedades, equivalentes a U$S 551.097. Estos valores son a “Valor fiscal”, algo realmente irrisorio si se compara con el valor de plaza de las propiedades que posee.

Posee 34.576.824 pesos equivalentes a los dólares registrados en su caja de ahorro, equivalente a U$S 516.072,46.

También registra 156.244.000 pesos equivalentes a los dólares que tenía en plazo fijo, totalizando U$S 2.332.000

Es decir, de acuerdo a lo blanqueado por el diputado bonaerense, su fortuna asciende a $ 227.744.373 al año 2020 o su equivalente en dólares, constituyendo un nada despreciable “patrimonio declarado” de  U$S 3.399.169,74, tomado

con un dólar a $ 67.
También hay que poner en la balanza el patrimonio de su hermana Florencia, la joven a la cual le encontraron  U$S 4.664.000 en “ladrillo termosellados” en una caja de seguridad del banco, transferidos (dijo la propia tenedora) desde la sucesión de su padre. Una posesión tan oscura como fue la construcción del patrimonio de Néstor y Cristina y también la de Máximo, poseedor de más de 350 millones de pesos, sin haber trabajado un solo día ni haber pasado por un claustro universitario, al menos para justificar el estatus que pretende tener, con alguna profesión ganada por esfuerzo propio. Como se ve, el negocio del poder sigue siendo el más rentable en la Argentina para enriquecerse, por lo menos para gran parte de la voraz clase política.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.

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