domingo 19 de septiembre de 2021 - Edición Nº2005
Impulsobaires » Politica » 3 jun 2021

Contrapoder

Locademia de la política frente al futuro voto de los desencantados

En la previa a las elecciones, nuevamente volvió con todo el humor político. Cristina y Alberto son los personajes elegidos, no solo en La Academia, el nuevo producto de Marcelo Tinelli, sino que también cotizan en Mercado Libre. Se trata de unos muñecos (Foto) que cuestan entre $600 y $1900 y están hechos en impresión 3D. Primero se viralizó el que caracteriza al Presidente como un superhéroe llamado "Capitán Polenta" porque en vez de asados nos trajo harina de maíz. Es la reedición del "Capitán Frío", recuerdan, por Juan José Aranguren, aquel ministro de Energía de Macri que subió las tarifas más de un mil por ciento. Y ahora también son furor en la plataforma de compra y venta que de artículos y servicios, los mates con el rostro de Cristina Kirchner, porque la yerba se tornó en un producto prohibitivo para el bolsillo y hay que estirarla secándose al sol, como dice la letra del tango.


Por: Jorge Joury *

Un dato a tener en cuenta: En la segunda presidencia de Cristina Kirchner (2011-2015), la yerba tuvo un incremento del 393%, y durante la presidencia de Alberto Fernández subió otro 101%. Es en ambos períodos el producto que más se disparó, por encima de la inflación. Hay que decir además que cada paquete de yerba tiene como componente en su precio final un 39% de impuestos.

Las pinceladas de humor tal vez sirvan reflejar lo que podríamos llamar como Locademia de la Política. Es como la representación general del sabor amargo que dejan los dirigentes con sus promesas incumplidas y anuncios que cayeron en saco roto. Por ejemplo el Presidente dijo el año pasado durante la interminable cuarentena, que no iba a poder dormir si morían 40 mil argentinos. Hoy comprobamos lamentablemente que se perdieron casi 80 mil vidas y no sabemos si  el Jefe de Estado puede conciliar el sueño. Y para resumir otros dislates, el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero recibió 48 pedidos de informe por parte del Congreso para que vaya a explicar la negociación de las vacunas. Nunca fue. Esa mala praxis la estamos pagando cada día con vidas que se apagan. Hay que encender la luz de una vez. No hay más confidencialidad que valga. Es más, la politización del plan vacunatorio, su oscuridad y los procedimientos vip, son absoluta responsabilidad del Gobierno y seguro repercutirán en el futuro escenario electoral.

Hace unos días que me pregunto a quién votarán los familiares de los casi ochenta mil muertos por el covid que lamentablemente tendremos dentro de poco. O los policías y el resto de fuerzas de seguridad a quienes dejaron para lo último en la cola de los vacunados. Al igual que el personal de salud o los jubilados, nunca tan lejos del 20% que Alberto les prometió en campaña y luego les modificó la ley de retribuciones para hacerles la vida más austera. Ni que hablar el rubro gastronómico, que está en la ruina. O los dueños de miles de pymes que se fundieron por la cuarentena eterna o intermitente como se la llama ahora. O a las familias de los chicos de la grieta educativa de la desigualdad, privados de la enseñanza con herramientas técnicas que no tienen, porque sus padres ofrecen hasta mano de obra a cambio de una computadora. O a los jóvenes que piensan en abandonar el país porque no tienen futuro ni trabajo y que a lo sumo les queda la esperanza de un contrato para defenderse en un Estado cada vez más elefantiásico que se devora nuestros recursos en dádivas y clientelismo. Hay casi dos millones de familias endeudadas. Miles de personas que no pueden pagar el alquiler y las expensas. Los miles de vecinos del conurbano que venden sus ropas y muebles para poder subsistir.Y así la lista podría seguir, invitando a subir al escenario a un ejército de desencantados que pululan sin destino buscando un horizonte en el cielo oscuro de la pandemia iluminado con los cañonazos de la inflación galopante.Tampoco llegó el asado que nos prometieron: La carne aumentó 145% en lo que va del año. Y entre otras cosas, se comprobó además que no volvieron para ser mejores. Hay quienes sostienen que el país necesitará cinco años para reponerse de los efectos devastadores provocados por las hordas virales. Ni que hablar de los daños psicológicos en todo el espectro social.

En medio de las contradicciones del Gobierno, cada vez que la actividad se paraliza por cuestiones sanitarias, se pierden 238 millones de dólares. De a poco, nos vamos nutriendo de decadencia. Las cuestiones que aludo con profunda tristeza, son solo algunas postales de un universo seguramente más amplio alcanzado por la onda expansiva de las decisiones del gabinete de la nada. Funcionarios que nunca se reúnen para resolver los problemas de la gente y que no les cae una idea para hilvanar un plan económico. La política está ausente del sentimiento ciudadano y solo sacrifica neuronas para ganar elecciones y mediante dádivas buscar mecanismos que los perpetúe en el poder. Los personajes anónimos que irán en noviembre a depositar su voto en las urnas, frente a la peor tragedia sanitaria de la historia, serán esta vez los verdaderos mensajeros del dolor, la angustia, la tristeza o la desesperanza, por citar algunos calificativos, en un mar cuantioso de irritabilidades, desamparo e impotencia.

Frente a este escenario, hoy tratar de aventurar el resultado electoral de octubre o noviembre, sea cual fuere el mes que se vote, es una perinola. Pero lo que sí está claro, es que el estado de ánimo y las economías familiares deterioradas pesarán más que nunca en la balanza cuando llegue la hora de las urnas. Una curiosidad para tener en cuenta : La preocupación por la pandemia quedó en el mes de mayo ampliamente relegada detrás las inquietudes económicas, según una encuesta de la consultora Clivajes.  El estudio realizado a nivel nacional además arroja que casi el 50% de los consultados cree que la gestión económica del Gobierno es mala, cifra que trepa al 60% de insatisfacción si se incluye a los que la evaluaron de forma "regular".

Otro sondeo de Giacobbe y Asociados, señala que el 75% de la gente ve a Alberto Fernández como un mandatario débil. Me pregunto entonces si en un sistema presidencialista como el nuestro, donde el capitán del barco nos ve como un país punk, hacia dónde vamos, o lo más preocupante, qué pasará si se desmorona en el intento y vuelven La Jefa y La Cámpora a manejar con manos más libres que las de hoy los hilos del poder.
No se puede ignorar además, el sondeo de satisfacción política de la Universidad de San Andrés. Allí se da cuenta que sólo un 11% de los encuestados está conforme con la marcha del país. El 72% desaprueba la gestión de Alberto Fernández. La aprobación del Gobierno cayó 41 puntos en un año.

Según CB Consultora, la imagen positiva de Alberto Fernández en la Provincia cayó 8,8 puntos en mayo con respecto al mes anterior (de 54,7% a 45,9%). Su imagen negativa se ubica en el 51,8%. Cristina perdió 2,3 puntos de imagen positiva en el mismo período analizado (bajó de 41,5% a 39,2%); su imagen negativa es de 59,3%. Kicillof cedió 1,8 entre abril y mayo en su imagen positiva en la provincia que gobierna (en abril, estaba en 43,5% y en mayo, en 41,7%); tiene un 56% de imagen negativa.

Es probable que en vísperas de las legislativas el votante se encuentre interpelado por varias preguntas: cómo fue la gestión de la pandemia, cómo evolucionó su situación económica personal y cuáles son sus expectativas a futuro.

El oficialismo pone toda la carne al asador en su fórmula asistencialista: vacunas por votos. Pero nadie sabe qué deparará el invierno, de la letalidad acelerada de los contagios y del colapso del sistema de salud.
Que alguien me diga por favor, adonde irá el voto de los desencantados.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.  

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