sábado 04 de diciembre de 2021 - Edición Nº2081
Impulsobaires » Politica » 9 jun 2021

Contrapoder

Dietas del carajo, las papas sucias de Grabois y los niños del hambre

Durante el acto de la alianza con Vladimir Putín para empezar a fabricar el principio activo de la Sputnik V en la Argentina, Alberto Fernández admitió ante el mundo que somos un país pobre. Finalmente, el Presidente tomó nota del desastre que nos aqueja, con más del 50% de la población con carencias graves. Ello implica que tendremos en el corto plazo generaciones de chicos que se van a perder el futuro porque tendrán las neuronas quemadas por la falta de alimentos.El sincericidio del primer mandatario es por lo menos un tibio mea culpa, frente a un gobierno que solo piensa en ganar elecciones, atenuar las causas judiciales de Cristina Kirchner y escalar lo más alto posible hacia la autocracia.


Por: Jorge Joury

Lo que asombra, en medio de esta postal desgarrante, es el gesto  de "generosidad"  de los dos principales socios de la coalición gobernante, con los 2.500 empleados del Congreso de la Nación. Cristina y Sergio  Massa (Foto) acaban de otorgarles un 40% de aumento, que obviamente también es trasladable a los legisladores. Lo lamentable, es que en la oposición nadie se quejó porque son también bendecidos por la billetera del Estado. Estas acciones se contradicen en un solo acto tanto las propias metas inflacionarias del gobierno, como la ética ciudadana donde se le exigen cada vez más sacrificios a la población. No obstante, a la hora de cuidar sus propios bolsillos, los dirigentes se ocupan de sostener sus beneficios y privilegios. Una actitud que solo genera rechazo en la población y de la que los políticos parecen no querer enterarse. Por si no lo saben, la Casa Rosada debería mirar con preocupación las encuestas que muestran que la imagen negativa de la gestión de Alberto Fernández alcanza a 60% contra 38% positiva.

Se trata del pico más alto de crítica desde su inicio y aún entre electores propios pierde 22 puntos desde marzo del año pasado, según la consultora D'Alessio IROL / Berensztein.La inflación se mantiene como “el problema” de todos según manifiesta el 84% de los consultados seguido por la incertidumbre en la situación económica - 66%- e inseguridad -65%-, rubros en los cuales el gobierno no ha dado buenas respuestas.

En el marco desgarrante de pobreza made in Argentina, indignan las actitudes oscuras de algunos de los principales líderes de los movimientos sociales, como Juan Grabois, que reciben sumas millonarias de parte del Gobierno sin rendición de cuentas. En esa dirección, en el regreso de Periodismo Para Todos, el periodista Jorge Lanata puso al descubierto una maniobra de sobreprecios con la compra de alimentos en el Ministerio de Desarrollo Social. No hay que olvidar que el área de Desarrollo Social ya había quedado manchada por sospechas de sobreprecios cuando arrancó la pandemia y aunque hubo renuncias, despidos y promesas de mayores controles el desmanejo seguiría, según advirtió Lanata. En el informe, Lanata denunció que Arroyo le compró papas a una cooperativa vinculada a Juan Grabois con valores 5 veces más caros que los que se consiguen en el Mercado Central. A través de una contratación directa le pagó 18.300.000 pesos a la cooperativa Unión de Productores Familiares pertenece al MTE Rural que maneja Juan Grabois.

Fue para la adquisición de 30 mil bolsones de 5 kilos de papa. La organización los cotizó en 610 pesos, unos 122 por kilo. Según los documentos oficiales el producto debía ser "papa cepillada en estado natural" que se conoce en las verdulerías como papa negra.

El valor que ofertó la cooperativa es cinco veces más alto que las papas que vende el Mercado Central a precio mayorista. Según la web oficial del Mercado cuesta 20 pesos el kilo de papa. Y en el mismo Mercado ponen como precio sugerido para verdulerías, comercios y supermercados un valor por kilo de 48 pesos que incluso es más bajo que el ofrecido por la cooperativa vinculada a Grabois. "Es un choreo", dijo un puestero del Mercado Central a PPT.

Si hubiese pagado a precios del Central el monto destinado de Desarrollo Social habría sido de 3.000.000 de pesos, unos 15.000.000 menos, dijo Manu Jove, uno de los cronistas de Lanata que hizo el informe.

La  adquisición, según documentos oficiales, se hizo a través de una contratación directa lo que evita comparar precios con otros oferentes como si fuera una licitación. Daniel Arroyo ni acusó recibo.Habría que empezar a poner la lupa en los movimientos sociales. Reciben sumas monumentales de dinero sin ningún control. El Ministerio de Desarrollo Social cuenta con dos programas estratégicos, que representan el 88,6% de todos los fondos que agrupan. Son el denominado Políticas Alimentarias, que involucra a la entrega de Tarjeta Alimentar, y el que cuenta con los fondos del Potenciar Trabajo.Por ejemplo, Políticas Alimentarias maneja una caja anual de $ 118.621 millones, que se encuentra a cargo de Laura Valeria Alonso, una dirigente central de La Cámpora, con mucha ascendencia dentro del ministerio, donde se desempeña como secretaria.

De ese presupuesto surgen pagos destinados a "acciones vinculadas a la Tarjeta Alimentar, que consiste en una acreditación mensual de fondos" a titulares de la Asignación Universal por Hijo y otros planes. También desde allí salen recursos para la asistencia a comedores escolares.

Cifras similares administra el Potenciar Trabajo, plan que cuenta con fondos por $ 111.997 millones y depende de la Secretaría de Economía Social que lidera Emilio Pérsico, dirigente social y uno de los referentes del Movimiento Evita dentro de la coalición de gobierno. A principios de mes, Pérsico había sido muy crítico con la decisión de la Rosada de ampliar el alcance de la Tarjeta Alimentar. "Es pan para hoy y hambre para mañana", había dicho el dirigente platense, en lo que se leyó como un pedido por programas que promuevan mayor inclusión laboral. Es obvio, que detrás de este pedido de Pérsico se oculta la intención de manejar con clientelismo de manera directa otra caja multimillonaria.

Después de las elecciones, cuando la economía entre en taller para reparaciones, habrá que poner manos a la obra, ya que la pobreza es la pandemia más feroz de las últimas décadas. Porque deja muertos vivos que están condenados a vegetar en un universo sin futuro para ellos.

Por ejemplo en La Plata, que cuenta con uno de los cordones hortícolas más importantes del AMBA, el 41% de los niños de 2 a 18 años sufre de malnutrición. Los padres de este segmento, asisten a los comedores y en su mayoría son titulares de programas sociales con transferencia de ingresos.El panorama es desalentador y se agrava por la inflación que liquida por completo cualquier tipo de ayuda social que reciben del Gobierno nacional. Los números pueden ser chequeados en el informe Barrial de Situación Nutricional (IBSN) que hizo el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) en coordinación con el Área de Salud del Movimiento Barrios de Pie a nivel nacional.

La recolección de datos fue realizada en 1066 comedores y merenderos entre el 15 de diciembre 2020 y el 15 de febrero de este año. Con el 60% de los chicos argentinos viviendo en condiciones de vulnerabilidad, el futuro no existe. El 40% de la pobreza de la provincia de Buenos Aires se explica por las condiciones en las que se mueven los más chicos.Con 1800 barrios populares, la provincia de Buenos Aires concentra el número más grande de argentinos viviendo en la informalidad. Son casi dos millones de personas que dependen de la asistencia del Estado para sobrevivir.

El 40% del conurbano sur vive en la informalidad o en algo más extremo, la marginalidad o la indigencia. Son pasajeros de una cultura que solo tiene que ver con lo que se consume en cada momento, que no tienen margen alguno para pensar en el mediano o el largo plazo.No se puede negar que el país ha caído en un círculo vicioso, donde crece la pobreza y cada vez se precisan más recursos para cubrir las necesidades básicas de los nuevos pobres. A falta de fondos genuinos y crédito externo, se cubre con emisión monetaria que genera más inflación y más impuestos . Esta ecuación no hace más que ahogar al sector productivo con el cierre de empresas y el aumento de la desocupación.

 En menos de cinco meses de 2021, el Gobierno ya agotó la mitad de todo el presupuesto destinado al gasto social y lleva un ritmo de ejecución dentro de la partida del Ministerio de Desarrollo Social que equivale a $ 800 millones por día, muy por encima del plan original e incluso de los primeros registros de este año, cuando se giraban alrededor de $ 600 millones diarios.  

Se trata de fondos destinados de manera directa a programas sociales como el Potenciar Trabajo y la entrega de Tarjeta Alimentar, que han crecido exponencialmente debido al impacto de la pandemia.
Con datos inquietantes que dan cuenta que casi 6 de cada 10 niños y preadolescentes del país son pobres, los políticos deberían mirarse la barriga en el espejo. No cerrar los ojos, hacer un mea culpa y ponerse a trabajar de una vez por todas, determinando una política de Estado para terminar con la pobreza. Si no lo pueden hacer, busquense otro laburo. Mientras la inflación avance, la fábrica de pobres seguirá aumentando exponencialmente su producción.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.

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