viernes 24 de septiembre de 2021 - Edición Nº2010
Impulsobaires » Politica » 28 jul 2021

Contrapoder

Sin ponerse colorado, Santilli deberá colonizar un conurbano de paladar K

La pregunta clave en esta elección legislativa es si el Frente de Todos por el elevado nivel de unidad lo convierte en invencible en la provincia de Buenos Aires. En la oposición se apuesta a que las debilidades de la economía y en el plan de salud aplicado durante la pandemia, tornan vulnerable al oficialismo. Ese enigma deberá desentrañarlo Diego Santilli, el candidato de Juntos, que comenzó arando en el conurbano profundo, donde el kirchnerismo duro tiene con fuertes raíces su principal base electoral. Se trata del distrito de mayor peso en la provincia de Buenos Aires donde Alberto Fernández arrasó en 2019 con más de 60% de los votos.


Por: Jorge Joury *

En el oficialismo se deja trascender un particular optimismo. El motivo es que, con la excepción del sector representado por Florencio Randazzo, el FdT irá esta vez unido, algo que nunca se produjo en elecciones legislativas de medio término desde la llegada al poder de Néstor Kirchner. En los comicios de 2005, 2009, 2013 y 2017, el justicialismo concurrió a las urnas con más de una opción electoral y, salvo en 2005, la fuerza que integró el kirchnerismo perdió en todas esas competencias electorales.

Ahora queda por ver qué perfil tendrá  el discurso de campaña de Santilli, que ya mostró los dientes  y disparó sus primeros dardos: "La gente en los barrios humildes me dice 'volvieron los narcos, volvió la droga. La gente te pide trabajo, no te pide un plan. La Provincia de Buenos Aires tiene los mismos problemas de hace tiempo. Esos problemas hoy están agravados porque tienen un gobierno que está lejos de la gente. Les piden que escuchen a sus gobernantes. Y aun así, lo único que hace este gobierno, que no escucha, es echarle la culpa al otro", expresó.

Santilli puso primera y arrancó por Ramos Mejìa, en La Matanza, el distrito más densamente poblado del país y donde se define una elección. En esa geografía, el peronismo es el dueño de los votos desde hace varias décadas, inclusive cuando dejó al costado del camino a la popular conductora Elsa Satragno, conocida como Pinky.

El ex vicejefe de gobierno porteño desembarcó  de la mano de dos figuras locales, el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, quien lo acompaña en la boleta, y el diputado nacional Héctor "Toty" Flores, que peleará para meterse en el Concejo Deliberante. Pero más allá de todo, el armado opositor se presenta claramente mirando hacia el 2023 donde pretende convertirse en el nuevo inquilino de la Casa Rosada.

En cambio, la estrategia del Frente De Todos es defender la gestión de Gobierno, mantener lo que se tiene y poner todo para sumar soldados en las Cámaras. Son dos planteos diferentes. Seguramente se espera mucha campaña territorial de parte de Santilli que aún no ganó en la provincia de Buenos Aires y además va a tener que dar una dura pelea para dejar fuera de combate a los radicales de Facundo Manes. 

El prolongado aislamiento con su secuela de muertos, los argentinos varados en el exterior, la falta de presencialidad en las escuelas,  la destrucción de fuentes de trabajo, el aumento de la pobreza, el descenso de la clase media a una categoría inferior y la impotencia del Gobierno para frenar la inflación, seguramente serán las cabeceras de playa en el desembarco en cada distrito. No se sabe aún cómo estas cuestiones van a influir en el voto, pero seguramente en mayor o menor grado, estarán presentes.

Frente a la maqueta de un Gran Buenos Aires pintado de pobreza, donde resucitó el doloroso canje por comida, la oposición deberá sacar de la galera un discurso convincente para persuadir a los miles de planeros y decirles que existe otro camino que no es del clientelismo, sino del trabajo. Más aún en una Argentina que tiene 30 millones de personas  que reciben un cheque del Estado y apenas unos 6 millones pagan impuestos. Puede seguir funcionando sin explotar una economía que solo produce emisión  monetaria.

Explicar esto a quienes están cautivos del Estado, para Santilli será otro de los desafíos.Deberá lidiar contra un peronismo compacto, donde solo Florencio Randazzo tendrá la oportunidad de restarles votos. Algunas encuestas coinciden en otorgarle unos 10 puntos, pero aún no hay certezas. 

Hoy la puja entre las dos principales fuerzas es muy pareja, pero no alcanza para descifrar cuál será la voluntad de los sectores más pobres cuando llegue la hora de las urnas.Lo que tienen en claro en Juntos es que tanto el ex presidente Mauricio Macri, como la ex gobernadora María Eugenia Vidal es conveniente que no asomen la cabeza en Buenos Aires. Sería darle la posibilidad al Gobierno para  que se monte sobre furibundas críticas a la gestión 2015-2019 de Macri en la Nación y de Vidal en la provincia. 

Santilli seguramente agitará las banderas de la seguridad, educación, salud y obras, que acompañaron su gestión en CABA.

No obstante, pese a la ausencia de Vidal en el distrito, Santilli quiere colocar figuras leales a ella en cargos legislativos provinciales para que la blinden de posibles ataques del gobernador Axel Kicillof con acciones legislativas en el futuro.

Del lado de los halcones sostienen la teoría de que "al kirchnerismo hay que presentarle batalla con dureza". No es lo que piensan las palomas. Si bien ahora el frente se llama “Juntos”, sin “por el Cambio”, las discusiones aún tienen cenizas encendidas.

Para no dejar flancos débiles, Santilli renunció a los cargos de vicejefe de gobierno porteño y de ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad y de aquí en más tras el cambio de domicilio, se colocó el traje de bonaerense puro.

Desde la visión de los intendentes que le son afines, la candidatura de Santilli representa una apuesta riesgosa de Horacio Rodríguez Larreta, que en el acto de lanzamiento en City Bell lo presentó en sociedad como su delfín político y su amigo. Su otra ahijada, María Eugenia Vidal, también cambió de domicilio, en un enroque con Santilli, pero algunos sostienen que perdió puntos porque abandonó su pelea bonaerense por temor a otra derrota.No estará Vidal en la épica del equipo amarillo, pero dejará su "espíritu" en algunos nombres para las bancas bonaerenses

Vidal necesita cubrir sus espaldas con legisladores propios y contener embates futuros desde la gobernación de Axel Kicillof contra su gestión 2015-2019.

Larreta convenció al intendente Jorge Macri, de Vicente López, para sumarse a las filas de Santilli, de quien fue su principal detractor, y lo sentó en la foto. La pregunta es : ¿Por qué Larreta convenció al primo del ex presidente y no a Joaquín De la Torre? La única respuesta es que Vidal lo hizo mudarse con Manes, porque necesita acumular legisladores por ambas listas.

Lo que está claro, es que Vidal no hará campaña en Buenos Aires. Sabe que los bonaerenses no tomaron con buen humor su pase a la Ciudad después de definirse como una “orgullosamente bonaerense”. Por otro lado, buscará evitar que en la campaña de Santilli, el Frente de Todos se explaye demasiado sobre la gestión de Cambiemos.

Por las mismas causas, Macri no apareció por Zoom en el acto de lanzamiento de Santilli con la excusa de estar varado en Suiza.  Frente a este escenario, Alberto Fernández y Cristina, además de Kicillof, lo esperan con cuchillos afilados para convertirlo en el blanco perfecto de la campaña electoral. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.
 

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