miércoles 01 de diciembre de 2021 - Edición Nº2078
Impulsobaires » Politica » 16 sep 2021

Contrapoder

El Presidente se apropia de la lapicera y La Cámpora quiere irse del Gobierno

No sabemos aún el costo de la actual crisis en el Gobierno. Pero lo que podemos intuir, es que Alberto Fernández se sintió traicionado por el golpe bajo que le propinó Cristina Kirchner y decidió tomar el toro por las astas. Las primeras espadas de la Casa Rosada consideran que la movida política de la vicepresidente, fue "un atentado contra la institucionalidad". El mensaje del Presidente en las últimas horas a través de las redes sociales fue la respuesta más contundente: “La gestión seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente, para eso fui elegido”. Lo que surge de la letra chica, es que Alberto quiere decirle a la ciudadanía: "la lapicera la tengo yo. Y a partir de ahora el que conduce soy yo. Para eso el pueblo me votó".


Por: Jorge Joury

El desafío más grande que tiene por estas horas, es que alguien le acepte timonear el Ministerio del Interior, para eyectar al camporista Wado de Pedro. Si esto se concreta, significa un golpe al corazón para La Cámpora, que habría decidido irse del Gobierno, lo que obligará a Alberto a tomar por otro camino, que no sea el kirchnerismo,

Esto deja en claro, que la unidad en el peronismo solo fue un espejismo para ganar una elección y que frente a la primera derrota electoral se diluyó, dejando un escenario de consecuencias impredecibles.

Otro de los mitos que se derrumbaron es que al peronismo no se le puede ganar, sobre todo en el conurbano, En un artículo anterior publicado el lunes pasado, que titulé "El kirchnerismo empezó a envejecer", advertí sobre el delicado cuadro que definitivamente se concretó; "Lo que no se puede ignorar. es que habrá una implosión en el oficialismo, una discusión interna que lo obligará a adelantar en el corto plazo los cambios en el gabinete que pensaba proyectar para diciembre", indiqué en aquellas líneas.

Fiel a su estilo, el terremoto provocado por Cristina Kirchner para provocar un cambio urgente en el gabinete dejó en claro el diagnóstico que se hizo en el entorno de la vicepresidente: el ciclo está terminado y se necesita de manera urgente un cambio de timón.

Lo que sostienen desde el Instituto Patria es que ya no es suficiente avanzar con la "batería de medidas económicas" para reconciliarse con el electorado, especialmente los sectores de más bajo ingreso, sino que hay que cambiar de hombres y de rumbo.

El Gobierno por estas horas está en su propio laberinto, sin haber decodificado varias preguntas que son determinantes para hacer una autocrítica y un giro de noventa grados. Entre ellas, si ¿se perdió por haber hecho un ajuste fiscal y por no ser lo suficientemente firmes con las empresas, a las que se considera culpables de la inflación? ¿O se perdió por una sucesión de medidas erróneas, como la campaña vacunatoria, la pelea con el campo y la financiación monetaria del déficit fiscal?. También están en foco el crecimiento de la pobreza por el proceso inflacionario y el reclamo de los movimientos sociales que quieren trabajo digno porque los planes son insuficientes.

Otro factor a tener en cuenta es que al final se hizo realidad el presagio de Alberto Fernández durante la campaña, cuando dijo que las PASO serían una confrontación de proyectos de país. Pero con un dato que por ahora nadie preveía: ese choque de modelos no terminó ocurriendo entre el Gobierno y la oposición, sino en la propia interna del Frente de Todos.

Lo que el país está viviendo ahora es el debate sobre cuál tiene que ser el giro del Gobierno si es que quiere recomponer el escenario. Y eso implica una diferencia radical de diagnóstico: ¿se perdió por haber hecho un ajuste fiscal y por no ser lo suficientemente firmes con las empresas, a las que se considera culpables de la inflación? ¿O se perdió por una sucesión de medidas erróneas, como la campaña vacunatoria, la pelea con el campo y la financiación monetaria del déficit fiscal?

En el kirchnerismo se convencieron de que no alcanza solamente con medidas de ayuda financiera para cambiar el resultado. Creen que hay que salir a buscar a los dos millones y medio de personas que no votaron en la provincia de Buenos Aires y tratar de evitar que la izquierda capitalice el voto bronca. El número que más preocupa, es que el FdT perdió 4 millones 800 mil votos con respecto al 2019. La sangría es grande, se notó hasta en CABA, donde Javier Milei le sacó un 10% de diferencia al peronista Leandro Santoro. El Gobierno viene emitiendo 40 mil pesos por segundo. Y ahora piensa fabricar otros 60 mil millones para tratar de calmar el malhumor social. Un camino equivocado que terminará generando más inflación.

Lo que queda en claro, es que la caja de herramientas del oficialismo está oxidada y el desafío es renovarla cuanto antes para enderezar el barco.. El mayor dilema es cómo seguirá la relación entre el Presidente y Cristina, su socia mayoritaria. Más aún cuando la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos trató a Alberto en las últimas horas de "enfermo" y "ocupa" y a Santiago Cafiero de "payaso". Y agregó que Alberto "no tiene votos y es un mequetrefe que no sirve para nada".

Más allá del desenlace que tenga la crisis que mantiene en vilo al peronismo, desde hace varios meses ha comenzado a quedar en evidencia que Cristina ya no cuenta con el poder suficiente para marcarle la cancha o imponer un nuevo gabinete a Alberto Fernández.

Es otra muestra cabal de que el FdT se está deshilachando y la relación entre Cristina y Alberto no tiene vuelta atrás, En el fondo, nunca se toleraron y ahora lo hicieron público. La consecuencia es que el Gobierno quedó loteado en tres partes y con una fragilidad que preocupa.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".

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