martes 30 de noviembre de 2021 - Edición Nº2077
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Postales del pasado

La historia secreta de la candidatura de Kirchner, contó Jorge Joury por FM 96.7

El reconocido periodista Jorge Joury brinda todos los sábados un momento de la historia política de Argentina en donde fue testigo por su labor profesional en los más importantes medios gráficos del país. Lo hace en el programa Decisión 96, por Radio 96.7 de La Plata. En este capítulo Joury cuenta cuando el ex presidente Eduardo Duhalde designa a Néstor Kirchner como candidato presidencial. El ciclo Decisión 96 se emite los sábados de 10 a 12 por Radio 96.7 de La Plata e impulsobaires.com.ar con la conducción de Fabricio Moschettoni.


Por: Redacción

 

Una síntesis de la intervención de Joury


"La candidatura de Néstor Kirchner a la Presidencia fue una jugada maestra de Eduardo Duhalde para darle salida definitiva al menemismo. La idea era oxigenar al peronismo con un hombre que no estaba en los planes de nadie. Muchos intendentes, de los denominados Barones del conurbano, rechazaron en su momento la movida. Alegaban que su figura no tenía proyección. Duhalde la tuvo que imponer haciendo valer su liderazgo y su peso territorial. Fue durante una reunión secreta en Lomas de Zamora. Allí estaban los barones del conurbano, las cabezas principales de ese poderoso ejército bonaerense, acostumbrado a traccionar votos y ganar elecciones.
Duhalde habló y no volaba una mosca. "De la Sota no movió el amperímetro. El Lole Reutemann no quiere. Entonces, tiene que ser Néstor Kirchner", dijo Duhalde en un cónclave celebrado en Lomas de Zamora y con asistencia de todos los intendentes. Su olfato le indicaba que iba a colocar un mojón en la historia del peronismo. 
Hugo Curto, que era por entonces intendente de Tres de Febrero, se paró y preguntó : ¿ Nadie lo conocé. Qué otra opción tenemos?. "Ninguna", aclaró Duhalde. 
Rápido  de reflejos y para ayudar a su Jefe político,  el  primero en apoyar la moción fue el legendario alcalde de Florencio Varela, Julio Pereyra. "Yo le preparo el primer acto en mi distrito", aclaró. Tiempo después Kirchner tuvo en el El Molino, un lugar emblemático del folklore peronista en la Tercera Sección Electoral, su  presentación estelar y  multitudinaria. A su término, ese hombre que venía del Sur, impresionado por la concurrencia, le agradeció a Pereyra y le disparó una frase que le endulzó los oídos : "¿Julio, si soy presidente, qué querés?". "Construír el Hospital El Cruce", respondió el alcalde varelense.La suerte estaba echada y cuando entró a La Rosada, Kirchner cumplió su promesa y el bonus track fue la Universidad Arturo Jauretche. 
Cuando falleció, Pereyra lloró y lo despidió desgarrado por el dolor:“Se nos fue un gran Patriota, un gran argentino y, en lo particular, un gran amigo. Los argentinos estamos de duelo por Néstor Kirchner, un revolucionario que, en el peor momento del país, reivindicó a la política como herramienta transformadora para lograr los sueños que tenemos los argentinos, y así, puso de pié a la Patria: nos devolvió la esperanza a todos". Esa mañana, el intendente de Varela se descompensó por la infausta noticia y tuvieron que internarlo.
Con solo el 22% de los votos, Kirchner, el dirigente desconocido que venía del sur, comenzaba la gestión en una fecha excepcional tras la entrega del poder del entonces presidente elegido por el Parlamento, Eduardo Duhalde. Fue en medio de una de las peores crisis de la historia del país. El ex gobernador de Santa Cruz, fue un verdadero constructor de política. Y lo primero que hizo fue demostrar que no era la "chirolita de Duhalde". A diferencia de Cristina, Kirchner  manejaba al PJ y al movimiento sindical, como un guante.
El ciclo kirchnerista no hubiera existido sin el éxito de la política económica que le dio Néstor entre 2003 y 2007. Se trató de una continuación virtuosa del cambio de modelo que comenzó en la gestión de transición de Eduardo Duhalde. Hay que destacar que el caudillo de Lomas de Zamora le dejó a Kirchner un gabinete aceitado, con la presencia rutilante de Roberto Lavagna. Además, Jorge Remes Levnicov había consumado el trabajo sucio de devaluar. De esa manera, el camino quedó despejado para poner el velocímetro en cero. Así fue como la nación despegó, después del ciclo devastador de la Alianza.
Me contaba Jorge Sarghini, uno de las principales espadas de Lavagna en aquella gestión, que "Kirchner manejaba la economía del país como si fuera la de su casa. Todos los días llamaba a Roberto y le preguntaba: cuánto entró y cuánto podemos gastar. Luego anotaba en una libreta". Tras la salida violenta del régimen de convertibilidad, las posteriores gestiones peronistas fomentaron, gracias a los nuevos precios relativos de la economía, el aumento de la producción y la sustitución de importaciones. La economía creció a tasas altísimas durante varios años seguidos. Tuvo un contexto externo claramente favorable. El boom de la soja a 600 dólares la tonelada y otras commodities, fueron administrados con prudencia fiscal y monetaria durante un buen tiempo. Recordar las políticas sociales, regionales y reformistas del kirchnerismo, sin ver el nexo entre esos “lujos” y la sustentabilidad macroeconómica inicial, es como quedarse con el resumen de los goles sin mirar el partido completo.
Hoy el mundo de 2021 no es el del post-2001  y la Argentina tampoco. Lo que se mantiene constante es la demanda de soluciones después de una pandemia que cobró más de 112 mil vidas. No obstante, tal vez 2021 requiera una nueva fórmula.
El gobierno de Néstor Kirchner aseguró la pervivencia generacional del peronismo. Hizo ingresar a una generación a la militancia y a la identidad peronista después de diez años en los cuales para muchos de los jóvenes el peronismo era algo bastante lejano.Incorporó a organizaciones de Derechos Humanos, movimientos piqueteros o territoriales, que terminaron confluyendo en una identidad.
El kirchnerismo tuvo siempre presente la herramienta del Estado, mientras otros movimientos de izquierda o de centroizquierda tenían una relación ambivalente con él. Para el kirchnerismo, el único actor posible para transformar la realidad es el actor estatal. 
Once años después de la mañana del 27 de octubre del 2010 en la que un país se despertó con la noticia de que Néstor Kirchner había muerto, la Argentina está otra vez sumergida en una crisis. La situación es tan crítica como el naufragio de 2001. El combo de híper endeudamiento, la devastación económica que deja la pandemia, la fuga sistémica de capitales y la escasez de reservas, configuran un escenario incierto con pronóstico de rodrigazo según algunos economistas. Es una miscelánea oscura que al mismo tiempo abre interrogantes para la continuidad del proyecto del Frente de Todos. 

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