jueves 02 de diciembre de 2021 - Edición Nº2079
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Análisis

"Gestos de autoritarismo que ponen los pelos de punta", advirtió Jorge Joury por la FM 96.7

El análisis del reconocido periodista Jorge Joury en Decisión 96, la política en vivo, el ciclo que se emite los sábados de 10 a 12 por Radio 96.7 de La Plata e impulsobaires.com.ar con la conducción de Fabricio Moschettoni.


Por: Redacción

Síntesis de la exposición de Jorge Joury

"El Gobierno busca con desesperación caminos alternativos para achicar la distancia en las elecciones del 14 de noviembre. La ansiedad por juntar votos es tal, que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció en las últimas horas viajes de egresados gratis para 220 mil alumnos en toda la provincia. También confirmó el envío a la Legislatura local de una ley para eximir del pago del impuesto inmobiliario a todo el sector hotelero y de alojamiento. Hay que aclarar que esta lluvia de buenas noticias tiene un costo de emisión 72 mil pesos por segundo, una bomba que tarde o temprano explotará y pondrá a la economía de rodillas. 
A casi un mes de la derrota electoral del FdT la encuestadora Taquion encontró que 7 de cada 10 argentinos tiene “sentimientos negativos” sobre los anuncios de las últimas semanas y que el 68,5% cree que Cristina Kirchner tuvo un “rol predominante” en las decisiones del Presidente en lo que tiene que ver con los cambios en el gabinete. 
En el oficialismo entienden además que el acto que encabezó el Presidente con los movimientos sociales en el estadio de Nueva Chicago sirvió para dar una nueva muestra de unidad y enviar un mensaje a la militancia para salir en búsqueda de los votos perdidos. Para el Gobierno, la pandemia se terminó. Si había algún tipo de dudas, las disolvieron Alberto Fernández y Máximo Kirchner  cuando ingresaron al multitudinario acto organizado por los movimientos sociales, sin barbijo y compartiendo abrazos y besos con los militantes. A ese gesto se le sumó la foto de miles de personas en una cancha donde hubo aforo del 100%. También hubo un mensaje preocupante, cuando Emilio Pérsico dijo que "necesitamos 20 años de gobierno sin alternancia, para poder consolidar el proyecto". Un gesto de autoritarismo antidemocrático y populista que pone los pelos de punta. Pase lo que pase y cuando faltan dos años para el 2023, Alberto Fernández necesita volver a construir una identidad presidencial con algún rasgo más visible de autoridad". Así lo manifestó el periodista y analista político Jorge Joury al ser entrevistado por “Decisión 96, la política en vivo”, el programa que conduce Fabricio Moschettoni por la FM 96.7 de La Plata. La síntesis de la entrevista, es la siguiente:
"Pero el retrato del Gobierno hoy se asemeja a esas imágenes de películas bélicas después de las largas escenas de combate donde uno de los ejércitos termina masticando el sabor amargo de la derrota. En el ambiente la gente percibe una sensación de fragilidad institucional, con un Presidente deprimido y desconcertado. Un hombre que es consciente que se ganó un sopapo en las urnas, pero que deshoja la margarita para resolver si se convierte en otro Héctor Cámpora o si toma la batuta de aquí al 2023, cambia de piel y salva la ropa, sacándose el lastre de ser el chirolita de Cristina.
En su entorno sostienen que “se gane o se pierda, Alberto va a seguir gobernando dos años más. Hay que pensar en esa proyección y no quedarnos en que todo es campaña, es escuchar en el mano a mano con los vecinos y gobernar”.
La nueva impronta es el equilibrio en las apariciones públicas y los discursos moderados. Un sello que, según dicen desde la Casa Rosada, tiene como objetivo moldear una nueva imagen  que traspase la barrera de los comicios del 14 de noviembre, día en que se realizarán las elecciones generales.
Detrás del nuevo Alberto Fernández está el asesoramiento del catalán Antoni Gutiérrez Rubí, un hombre que asesoró a Sergio Massa hace años, pero también colaboró con Cristina Kirchner cuando inauguró Unidad Ciudadana.
El leit motiv de la nueva campaña es que el Gobierno y los candidatos del Frente de Todos se muestren "propositivos" en contraste con Juntos. El catalán también propuso que para el Día de la Lealtad, en vez de un acto concentrado en un solo lugar como el que organiza Juan Manzur, se hagan "mil 17 de octubres" en mil fábricas diferentes.
El nuevo manager de Alberto recomendó  apelar al discurso desideologizado y mostrar la voluntad de construir acuerdos. Este nuevo modelo del Jefe de Estado tiene similitudes con el que encabezó la gestión de la pandemia en abril del 2020 y que le permitió llegar a tener 70 puntos de imagen positiva en las encuestas. Remontar la cuesta será duro, pero la idea es empatizar con el electorado, reconstruir su autoridad y diluir el impacto de la crisis interna que sufre su gobierno.
La voluntad de quienes lo asesoran es que Fernández “trabaje de Presidente” y disminuya su nivel de exposición. Que empodere su imagen y deje a un costado sus permanentes declaraciones en los medios de comunicación. Así, entienden, recuperará valor y sentido su palabra. Sus asesores comunicacionales le aconsejaron además dejar en el camino la crítica agresiva hacia la oposición y no hacer alusiones directas ni a Mauricio Macri, ni a Juntos por el Cambio.
 En cuanto a la relación de Alberto con Cristina está totalmente quebrada. Según coinciden ambos bandos, es irrecuperable. Es un problema mayúsculo para una coalición que no tiene ningún mecanismo formal de resolución de conflictos que no sea el diálogo entre ellos.
Cristina se recluyó después de la semana fatal y acotó mucho sus diálogos a un círculo cercano; Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Mayra Mendoza, y no mucho más. Transmitió conformidad con el gabinete remozado, pero también mostró pesimismo electoral sobre las posibilidades de revertir en noviembre el resultado de las PASO. Con pragmatismo aceptó la invitación de Julián Domínguez para participar del anuncio de un proyecto para el sector agroexportador. “Fue para demostrar que no se va a borrar de la campaña, pero sobre todo para exponer que no va a decir nada más del Gobierno hasta las generales”, ilustra uno de sus traductores de gestos. Con la tensión que se respiraba el jueves en el Museo del Bicentenario parecía que una palabra o una mueca de más podía desatar un vendaval.
Pero entre disgustos, enojos y malestares, una preocupación letal subyace en las conversaciones del oficialismo: ¿qué puede pasar si el 14 de noviembre el resultado de las urnas empeora? “Gobernabilidad” es un término que surge en la boca de los propios funcionarios y asesores, que no alcanzan a imaginarse cómo sería una reedición de la batalla. Sorprende ver la resignación con la que admiten que “todo puede volar por el aire” si no se procesa de otro modo la frustración. Parecen tripulantes de un barco que se interna en el ojo de una tormenta y no saben si cuentan con el instrumental suficiente para sortearla.
Los albertistas están convencidos de que el kirchnerismo volverá a embestir no solo por la convicción de que encarnan “un proyecto de poder, no de gobierno”, sino porque le atribuyen a Cristina una emocionalidad en sus decisiones que la torna impredecible. Solo una persona cercana a Fernández que ocupa un importante cargo desdramatiza desde un razonamiento racional: “Cristina no va a romper porque no tiene a dónde ir. Ella no es torpe, es brutal. Nadie tiene otra alternativa a esta coalición, ni Cristina, ni Máximo, ni Massa, ni los gobernadores, ni los intendentes. Ese es el principal reaseguro”. Esa discusión se dio el miércoles de las renuncias que no se concretaron, cuando un grupo de ministros alentó la emancipación y otros más moderados intervinieron para hacer una frontal admisión de debilidad: “¿A dónde vamos a ir, con quién vamos a gobernar si no tenemos el apoyo del kirchnerismo?”.
El oficialismo ya inauguró su etapa de debilidad política con gestos evidentes. Asume que no va a tener mayoría legislativa y que deberá lidiar dos años largos con la amenaza del final finalizó"
, Jorge Joury

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