martes 30 de noviembre de 2021 - Edición Nº2077
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Análisis

"Camino a la escasez de productos y el mercado negro", dijo Jorge Joury por FM 98.9 de Pinamar

A continuación, la columna del periodista Jorge Joury de los lunes en Radio FM 98.9 de Pinamar, en el programa "A las cosas por su nombre", con un tema de gran actualidad para este comienzo de semana.


Por: Redacción


"El acuerdo de congelamiento de precios por noventa días para 1.247 productos de consumo masivo con los valores del 1º de octubre que impulsa el flamante secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, es como tapar el sol con las manos. Estos parches generalmente terminan en escasez, mercado negro y falta de insumos. Es una medida con evidentes fines electorales, pero probablemente tenga un efecto de cortísimo plazo para contener la inflación. Se presume que el impacto será acotado porque deja afuera a alimentos que pesan en el gasto de las familias como frutas, verduras, carne, y podría provocar desabastecimiento. Por lo menos es lo que pasó con estas recetas a través de la historia. Lo que está pasando es un caso de maña praxis, por el exceso de emisión monetaria y la ausencia de una política antiinflacionaria en el largo plazo". Así lo manifestó el periodista y analista Jorge Joury por la FM 98.9 de Pinamar, durante el programa "A las cosas por su nombre", que conduce Hugo Manzo con la operación técnica de Roberto Monges. A continuación, ofrecemos una síntesis de las reflexiones de Jorge Joury:
"Es obvio que esta salida es electoral, para calmar algo el comportamiento inmediato de los alimentos, pero el efecto será muy corto y probablemente luego de un mes los precios vuelvan a acelerarse. La emisión monetaria del Banco Central claramente tiene un impacto en la dinámica de los precios y además existe una falta de coordinación monetaria.  Entre otras cosas es necesario un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para dar algo de aire al mercado financiero. A este paso, a fin de año las reservas quedarán en un nivel crítico, lo que sumado a la debilidad de la demanda de pesos configura un escenario peligroso que requerirán decisiones profundas al máximo nivel de gobierno.
Los precios congelados son parte de una cadena de fracasos a través de décadas.En la larga lucha de los precios congelados con los gobiernos, siempre ganaron la inflación, la escasez de productos, la falta de insumos y el mercado negro
En ese marco, basta con remitirse al 15 de abril de 1953, cuando la CGT organizó un acto multitudinario en la Plaza de Mayo para denunciar la especulación. Entre los innumerables problemas que enfrentaba Juan Perón sobresalía la dificultad de controlar la constante suba de precios. A su vez, los productores agropecuarios colaboraban con el desabastecimiento exportando casi la totalidad de lo que producían. 
Perón había creado un año antes la Comisión Nacional de Precios y Salarios, que tenía la función de vincular aumentos salariales con los niveles de productividad y evitar aumentos de precios no justificados. La inflación había disminuído considerablemente, pero unos trescientos comercios fueron clausurados por no respetar el congelamiento.
En un fragmento de su oratoria, Peron le pidió al propio "pueblo" en Plaza de Mayo que haga defender su "control de precios" a como dé lugar, sin ningún tipo de miramientos. Creo que según lo pueden ir observando, vamos a tener que volver a la época de andar con el alambre de fardo en el bolsillo", dijo retomando una expresión suya de 1951, en la que comenta que distribuirá "alambre de enfardar para colgar a nuestros enemigos".
"Leña, leña, leña", le pedía entonces encarnizada la multitud en la Plaza.
Perón tomó la posta y echó más nafta al fuego: "Esto de la leña que ustedes me aconsejan, ¿por qué no empiezan ustedes a darla?". Lo que ocurrió fue que comenzaron a escasear productos como el azúcar, la harina y el aceite y las panaderías se quedaron sin insumos para fabricar el pan.
Después vino otro fracaso, tras el Pacto Social de José Ber Gelbard como ministro de economía de Perón en 1973, El miércoles 4 de junio de 1975, el nuevo titular de la cartera Celestino Rodrigo dio a conocer su plan, lo que se conoció como “el rodrigazo” (con los apoyos técnicos de Ricardo Zinn y Pedro Pou): aumentó la paridad del dólar un 100%; la nafta 175%; electricidad 75% y otras tarifas en igual, o mayor, medida. Las góndolas de los supermercados quedaron vacías debido al acaparamiento de los productos. “Si no hiciéramos esto -dijo Rodrigo- la mejor industria del país sería la importación de máquinas para fabricar papel moneda. Mañana me matan o mañana empezamos a hacer las cosas bien”. El viernes 6 de junio la Presidenta María Estela Martínez de Perón anunció un aumento del salario mínimo del 65%: De 2.000 pesos nuevos, ascendió a 3.300.
Después  durante el gobierno de Raúl Alfonsín vino el Plan Austral, que consistía  en un congelamiento brusco de todos los precios y salarios, acompañado de la unificación del tipo de cambio y del lanzamiento de una nueva moneda, el austral, que con tres ceros menos que la anterior cotizaba a 80 centavos de dólar.
En un primer momento, el programa tuvo “un éxito notable”. La inflación bajó del 30% al 2% en cuatro meses y la economía “se reactivó casi de inmediato”. Se estableció un ritmo de emisión monetaria decreciente para reducir las presiones inflacionarias en el futuro, se reformaron impuestos para mitigar el déficit fiscal y se obtuvo un crédito puente de varios países para poder sortear los primeros momentos del plan. Pero la falta de apoyo por parte de los sindicatos, las huelgas y remezones políticos como el levantamiento de Semana Santa hicieron volar todo por los aires y  en 1989 se terminó con una hiperinflación de casi el 780%, que hizo que Alfonsín tuviera que anticipar la entrega del poder"
, finalizó Jorge Joury.

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