sábado 10 de diciembre de 2022 - Edición Nº2452
Impulsobaires » Politica » 20 nov 2021

Contrapoder

El plato fuerte de Alberto durante una cena que indigesta a Cristina

El Presidente de la "derrota festejada" asumió la situación electoral como si se le hubiera abierto una ventana de aire puro. Intentará de aquí en más, resetear su gestión con miras a un nuevo mandato. Quiere que se despeje definitivamente el fantasma de la Asamblea Legislativa. Además, apunta a ordenar al peronismo para sacarlo del pozo en que ha caído por las rencillas internas que dejaron Las Paso y el efecto Cristina, que pegó por debajo de la línea de flotación del Gobierno.Nadie ignora que la situación puertas adentro del FdT está en llamas. Lo mencioné en un artículo anterior, cuando expliqué las primeras señales del Presidente para empezar a tramitar por la vía partidaria el divorcio con Cristina. Hoy voy a dar otra pista, con los pormenores de una cena en Olivos, donde explotó Alberto ante dirigentes.


Por: Jorge Joury

No sería la primera vez en el peronismo que alguien que recibe la bendición del dedo, en este caso Alberto, se aparte de quien lo empoderó. Ya lo había hecho antes Néstor Kirchner para no ser el "Chirolita" de Eduardo Duhalde.

Hay un punto referencial fuerte donde se apoya esta hipótesis. Comentan que durante la cena por el Día del Militante en la residencia de Olivos y delante de 40 personas, entre las que se hallaban intendentes de la Primera y Tercera Sección Electoral, además de ministros del Gabinete, Alberto Fernández soltó la lengua y dejó a todos con la boca abierta. Fue cuando responsabilizó a Cristina por la pérdida de más de 10 puntos en las elecciones y puso el foco en las cartas donde ella dejo al descubierto las debilidades del Gobierno.

El propio diario estadounidense The New York Times publicó un análisis dando crédito a este escenario. Acerca del impacto del resultado de las elecciones, consideró que el "matrimonio político" entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner "se desintegra" tras la derrota. "La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ideó el plan para elegir al presidente Alberto Fernández. Ahora se están peleando abiertamente", comentó el diario estadounidense.

A criterio de quien escribió la columna, se trata de "un matrimonio político que alguna vez fue considerado una genialidad, pero ahora se está desmoronando a medida que el presidente y la vicepresidenta de Argentina se culpan mutuamente por la caída de la popularidad del partido gobernante".

Al mostrar sus nuevas cartas políticas, a lo que el Presidente apunta es a la institucionalización del Frente de Todos, una idea que le vienen planteando sus primeras espadas después de dos años de resonantes disputas internas con el Kirchnerismo. Según dijeron cerca del primer mandatario, AF planea concretar esta estrategia para el año próximo. Será a través de la creación de una mesa de conducción nacional ejecutiva, que funcionará como “órgano intrapartidario consultivo y deliberativo”. Además, se impulsará la modalidad de “plenarios provinciales de la militancia”. En esa dirección, se elaborarán documentos de análisis político y programas electorales con vistas al nombramiento de candidatos para las primarias. El modelo a seguir sería el del Frente Amplio uruguayo.

El Presidente asumió la situación electoral, para evitar daños colaterales,  como si se le hubiera abierto una ventana de aire fresco. Intentará resetear su gestión rumbo a un nuevo mandato. Para ello, la primera puntada será unir a un peronismo que solo tiene la fachada de unidad, pero que en la trastienda muestra la cara tiznada con pintura de guerra. Alberto además debe tratar de levantar a un peronismo nocaut, ya que recibió el rechazo de las dos terceras partes del electorado.

Cuenta con el viento a favor de gran parte de los gobernadores, sindicalistas anti-K y dirigentes de los movimientos sociales que le disputan el territorio y los espacios de poder al camporismo, pero debe timonear el barco sobre aguas con cielos tormentosos. En ese escenario los pases de factura levantan olas de gran tamaño.

Uno de los temas que más preocupan en la carpa partidaria, son los cuestionamientos del camporismo hacia la gestión presidencial que no se han acallado. Se han convertido en una bomba de tiempo, más aún por la distancia física que tomó la vicepresidenta amparada en su convalecencia. Es la misma foto que vimos cuando en los primeros meses del mandato albertista, CFK se recluyó en Cuba.

En los pasillos de la Casa Rosada comentan que tanto Cristina como su hijo Máximo y la "orga", como llaman al espacio ultra K, daban por muerta toda esperanza de recuperación en las urnas. Comentan que solo trabajaron para cuidar la hacienda propia en la campaña que sucedió a las PASO. Además, en la Casa Rosada aún sangran por las heridas del vacío de poder que sufrió Fernández desde el kirchnerismo. durante las 72 horas, tras el sopapo del domingo 12 de septiembre.

Hoy los reclamos no se reducen a la antinomia albertistas-camporistas, sino que también dentro de la epidermis de las huestes juveniles kirchneristas volvieron a resurgir recelos y riñas de elevado tono por temor a perder las cajas.

Además, hay quienes sostienen que  el gobernador Axel Kicillof debería a empezar a tomar nota de las intrigas partidarias, porque La Cámpora sigue ilusionada con gobernar la provincia de Buenos Aires con Wado de Pedro, a pesar de la dura derrota que sufrió el ministro del Interior en su terruño mercedino, donde Juntos le sacó al Frente de Todos más de 11 puntos de diferencia. Planteado esto, todos los escenarios son posibles en la viña del señor.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

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