domingo 14 de agosto de 2022 - Edición Nº2334
Impulsobaires » Politica » 26 dic 2021

Contrapoder

El brindis que hace ruido en un país de luto

Festejaron en Olivos mientras todos estábamos encerrados en plena pandemia. Y ahora, cuando la Argentina tambalea en medio del luto por casi 120 mil muertos y se debate entre el 52% de inflación, el 44% de pobreza y el Banco Central está a punto de quedar sin reservas, en el Gobierno siguen celebrando como si no estuviera pasado nada. Esta vez, a través de las redes sociales y sin el menor pudor frente a tan delicado escenario, Cristina Kirchner colocó en primer cartel su fiesta al mejor estilo de la tapa de la revista Gente. Tuiteó la foto posando con más de 50 artistas y periodistas K en una despedida del año que ella misma organizó.


Por: Jorge Joury *

Algunos sostienen que la fiesta en un exclusivo club de campo ubicado en jurisdicción del municipio de Pilar llegó a congregar 120 personas.y habría tenido un costo de 20 millones de pesos que nadie sabe de donde salieron y que probablemente formen parte del generoso "Plan Platita", que todos pagamos sin chistar con nuestros impuestos. (1)

Todo se hizo público a través de las redes y en tres horas, la vicepresidenta desplegó todo su glamour. Repartio risas y se fotografió con todos, cenó lomo regado con champán tras una entrada de mar, disfrutó de shows, cantó la marcha peronista a coro y, de postre, hizo su propia performance: Cristina se paró, tomó el micrófono y les habló a sus artistas más fanatizados tras años de militancia y las mieles de un Gobierno generoso en cantidades con fieles y leales.

Cristina cautivó a la audiencia y desató una ola de fervor al rememorar las elecciones de 2015 y de 2019. El pico máximo fue cuando criticó sin reveses a Mauricio Macri, en particular, por la deuda que contrajo con el FMI.

"Pudimos cumplir con aquella idea que fue la de construir un nuevo frente político que terminara con esa pesadilla de cuatro años de persecuciones, pero fundamentalmente de endeudamiento y de generar hambre, miseria, desocupación, desindustrialización, etcétera, etcétera", dijo Cristina en el discurso, que ella misma compartió en sus redes sociales.

La vicepresidenta además destacó que "Unidad Ciudadana fue el puntapié para reorganizar tanto al peronismo como a otras fuerzas políticas aliadas, y que el fruto de ese proceso culminó con éxito en el 2019".

Mientras hizo su alocución, su secretario, el senador Oscar Parrilli le custodió la cartera y el abanico que la actriz Victoria Onetto, ahora funcionaria de Axel Kicillof después de dar el salto desde la comuna de Avellaneda, le regaló a su jefa política.

Por lo que se vio, nadie usó barbijo en medio del resurgimiento de una ola de contagios con el temor a la variante Omicron. No hubo casi referencia al coronavirus, salvo la pena por la ausencia de la actriz Rita Cortese, según se rumoreó, aislada como contacto estrecho.

Hubo una quincena de mesas muy cercanas unas de otras, donde la más visitada fue la principal, donde se sentó Cristina, flanqueada por su infaltable Parrilli y por el intendente Federico Achával, cuya compañía fue la subsecretaría de Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, la camporista Lucía Portos.

Por allí pasaron en busca de una selfie que los perpetúe en el tiempo, todos los artistas y periodistas preseleccionados para pedir su foto o charlar con la Jefa. 

Pero hubo reglas que se cumplieron a rajatabla, Por ejemplo, los artistas que cenaron en la mesa de CFK tuvieron el paso previo de su aprobación.

Allí ganaron centralidad actores como Cristina Banegas, Darío Grandinetti y Juan Leyrado y la cantante Susana Rinaldi , además del comediante peronista y militante verbal Dady Brieva, con su esposa, la coreógrafa Mariela "Chipi" Anchipi, bailarina del equipo de Marcelo Tinelli.

El propio Brieva contó por los medios: "Pregunté adónde me sentaba. Me dijeron 'la señora quiere que la acompañen en la mesa vos y tu mujer'". Y también tuvo un desliz: confesó que confundió al intendente con su antecesor Nicolás Ducoté, y debió pedirle disculpas.

Cerca de las 23, antes de retirarse, Cristina hizo un cierre rutilante. Salió al patio con el marco de una enorme piscina. Allí posó con los artistas que se acercaron para despedirla. Ella, como toda la noche, ocupó el centro de la escena.

La vice, a la que nadie se anima a contradecir, vive como una reina en una burbuja. Mira todo desde otro plano y se saca las responsabilidades de encima, aunque cumple en el final de cada historia la función de árbitro. No es ella la que negocia con el FMI, tampoco se involucra con la suba de precios, ni va al conurbano a interiorizarse sobre el paisaje de pobreza creciente. Solo le interesa domesticar a la Justicia y hacer desaparecer por arte de magia las causas que la involucran. También cada tanto se enoja con quienes ejecutan las políticas de su gobierno, para hacer saber que ella es la Jefa. En síntesis, el país puede desbarrancarse, pero lo que no puede faltar para ella es un buen festejo, una buena foto y una jubilación millonaria como la que percibe. Lo que sigue en deuda el Gobierno es por lo menos pedir públicamente un minuto de silencio por los muertos en la pandemia. También sería bueno que devuelvan a su lugar de origen las piedras que secuestraron en la Pirámide de Mayo y que llevan  las iniciales de las víctimas. Forman parte de la memoria de un pueblo para que mañana se lea la historia con la  objetividad que merecen los hechos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

 

 

1 - La Nación Más 21 Dic. 2021.  https://www.youtube.com/watch?v=hWUGejqWeSc&t=1023s

 

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