martes 28 de junio de 2022 - Edición Nº2287
Impulsobaires » Politica » 22 ene 2022

Contrapoder

Asoman caras para el 2023 en la ruleta electoral

Aunque falta una eternidad para las elecciones presidenciales 2023, la rosca ya comenzó. Tanto en el oficialismo como en la oposición, los futuros protagonistas empiezan a barajar sus cartas. El FdT articula sus variantes. Están los albertistas que sueñan con otro período de gobierno y también afloran diferentes corrientes que no quieren quedar pegados al Presidente. Y por el lado de Juntos, se puso en marcha el armado político nacional de Horacio Rodríguez Larreta. Las señales del jefe de Gobierno porteño son claras: va por ampliar acuerdos, es decir, se aleja de María Eugenia Vidal y se independiza de manera evidente de Mauricio Macri. La pregunta sin respuesta aún es: ¿qué papel jugarán los radicales?


Por: Jorge Joury *

Larreta calentó motores con un almuerzo con sus primeras espadas. Participaron Diego Santilli, Jorge Macri y Cristian Ritondo. De esta manera, comenzó a funcionar una Mesa Nacional que buscará sumar dirigentes del interior al proyecto “Horacio Presidente” y construir músculo político. Para disgusto de Macri, está con un pie adentro Emilio Monzó, uno de los armadores más relevantes del espacio, por su cintura política. El objetivo central de Monzó sería buscar un cierre de filas entre el sector moderado, denominado como las palomas. 

Cuenta la leyenda que Monzó tuvo un par de batallas que lo alejaron del PRO. No estuvo de acuerdo con que María Eugenia Vidal enfrentara a Aníbal Fernández por la gobernación bonaerense, pero la ayudó a ganar. No obstante, luego de ganar, Vidal le construyó un muro en la Provincia y le impidió desarrollarse territorialmente en su aspiración de sentarse en el sillón de Dardo Rocha.

Monzó además trabajó muy cerca de Macri, pero no se hablan después de una discusión a cara de perro en noviembre del 2019. Macri lo acusó públicamente de ser responsable de parte del fracaso. Y Monzó le replicó que la falla fue no ampliar la base de sustentación que era imprescindible para las transformaciones que proponía. También acaba de declarar que Macri es el que más votos junta en una interna de Cambiemos y que es el único que puede ordenar el desorden imperante en el espacio y que eso es clave para convocar a nuevos aliados. Pero también sostiene que Macri ya fue y no debe volver a ser candidato a presidente.

Al frente de la nueva estructura larretista, que definirá estrategias ante los temas de coyuntura, se posiciona Diego Santilli, el hombre de mayor confianza del jefe de Gobierno porteño. Será su coordinador a nivel nacional, en tanto Jorge Macri es otra pieza clave, más allá de desempeñarse como ministro de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Del encuentro también participó de manera virtual Cristian Ritondo, quien también se acopla al equipo. Se habló de que habrá más incorporaciones para darle mayor peso político al plan que desplegará el alcalde porteño. La idea es ampliar el espacio y atraer a los peronistas decepcionados de la actual gestión.

En el cónclave se hizo una evaluación minuciosa de los resultados de las últimas elecciones y luego un análisis de la situación del PRO en cada una de las provincias: la idea es que de esta nueva Mesa Nacional saldrá un cronograma de encuentros de referentes larretistas con dirigentes del interior del PRO y de Juntos por el Cambio, que se harán tanto en la Capital como en el resto del país, para estrechar vínculos y tratar de sumarlos al proyecto para 2023.

La flamante Mesa Nacional Larretista se reunirá cada 10 o 15 días y, entre otros objetivos, se ocupará de definir la agenda de viajes del jefe de Gobierno por todo el país, sus posibles alianzas y una agenda de reuniones: para afianzar un proyecto nacional se requiere de socios comprometidos con el plan “Horacio Presidente” en los distintos distritos que hoy no están asegurados en un 100% porque en el PRO también pesan líderes nacionales como Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

Mientras tanto, en el oficialismo la telaraña de intrigas viene por el lado de los gobernadores. Analizan en voz baja desdoblar las elecciones en sus provincias para no ir pegados a la boleta de Alberto Fernández, si el presidente insiste con su proyecto de reelección. Hay datos de la realidad que los preocupa. Por ejemplo, se acaba de conocer que seis de cada diez argentinos desaprueban la gestión de Alberto Fernández. Así lo indica una encuesta de la consultora Management & Fit realizada en los primeros días de enero. Un 63,7 % desaprobó la labor del mandatario y más de la mitad indicó que, si las elecciones fueran hoy, votaría a un opositor.

La misma encuestadora detectó otro dato clave a la hora de votar: seis de cada 10 argentinos consideran que la economía está peor o mucho peor que un año atrás, casi la misma cantidad -55%- que considera que dentro de un año la situación va a seguir desmejorando. El relevamiento, que hace hincapié en el malestar de los argentinos sobre la gestión de gobierno de Alberto Fernández a la vez que detecta poca confianza en el rol de la principal alianza opositora, Juntos por el Cambio, muestra que la economía terminó primera entre las preocupaciones de los argentinos.

Encima, los viajes del Presidente a Rusia y China dan un mensaje que apartan a Argentina de su lógica inserción en Occidente y no ayuda para llevar a buen puerto la negociación con el FMI

No obstante, hay voces del albertismo que dan cuenta que el Presidente sigue siendo el dirigente con mejor intención de voto del Frente de Todos. Como contrapartida, otro sector del peronismo está convencido que van camino a la derrota si repiten la fórmula. Otro que dijo que será candidato a presidente, por afuera o por dentro de la coalición gobernante, es el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni. 

Cristina en cambio, se mantiene en silencio, pero hay quienes aseguran que su hijo Máximo es de la idea de armar con una de cal y otra de arena: a Sergio Massa del Frente Renovador como cabeza de lista, junto a Wado de Pedro para poner un sello camporista. 

Desde las arenas calientes de Pinamar, Rubén Eslaiman, presidente de la bancada del Frente Renovador y vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados bonaerense, recargó la versión durante un reportaje a Letra P: “El Frente Renovador va a proponer a Massa como candidato a presidente”. Lo de Eslaiman no es casualidad, sino una decisión orgánica del espacio. El legislador es un jugador clave. No hay que olvidar que era el armador político territorial de Graciela Camaño, la "madre política" de Massa.

En cuanto a los gobernadores que son una corporación de fino olfato y cintura rápida para acomodarse, ya se colocaron en la fila para retener el poder en sus provincias y por eso hablan entre ellos de buscar la manera de despegarse de la boleta de Alberto a la que consideran "un salvavidas de plomo". El sanjuanino Sergio Uñac fue el primero en enviar una señal en ese sentido tras eliminar las PASO en su provincia para 2023.

En la provincia de Buenos Aires, los laboratorios de Kicillof también están analizando el desdoblamiento al que no se animó María Eugenia Vidal en 2019, pese a que las encuestas le decían que retendría la gobernación si iba separada de la boleta presidencial de Mauricio Macri.

Martín Insaurralde, jefe de gabinete bonaerense y el hombre que lleva la voz cantante de los intendentes del Conurbano, es uno de los impulsores de la idea de desdoblar. Y encontró en Máximo Kirchner un aliado.

Esta idea está en análisis pero está lejos de concretarse porque tampoco aseguraría el triunfo en territorio bonaerense. En especial porque la jugada pierde sentido si Cristina Kirchner, que es la que tracciona votos en la provincia, es candidata a senadora nacional, lo que la obligaría a ir pegada inexorablemente a la boleta presidencial.

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires cuenta con 24 meses para concentrarse en mostrar su gestión y preparar una vidriera para una futura reelección de Kicillof. Con este objetivo en mente, la gobernación decidió invertir $314.459.387,68 en la compra de equipos y accesorios audiovisuales para registros de prensa. 

Mientras tanto, Cristina comenzó a calentar motores y anunció que seguirá siendo protagonista: "La pandemia macrista fue más costosa para el Estado que la pandemia Covid-19", dijo la vicepresidenta contra el préstamo del FMI, en la que comparó los gastos que se tuvieron que hacer en 2021 para pagarle al organismo y los desembolsos que exigió el coronavirus. Lamentó que el pago de los vencimientos le quita al país "las divisas que tanto necesita" y pidió que "llamen al 911" si "alguien ve" los dólares del préstamo.

Lo hizo en momentos en que la oposición cuestiona al oficialismo por la gestión de la negociación de la deuda con el FMI y en que el riesgo país se dispara, sin visos de un acuerdo en el horizonte, por encima de los 1900 puntos básicos.

La vicepresidente es un animal político y cree, como muchos políticos, que la agenda económica es central para el destino del gobierno. Por eso se niega a cualquier posibilidad de ajuste que ordene el FMI. 

La respuesta de Macri no se hizo esperar. Recurrió para ello a análisis realizados por su ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, que publicó en su cuenta de Twitter. Si bien el tuit del economista fue redactado hace más de una semana, el ex presidente lo retuiteó luego de la carta: “CFK saqueó el BCRA; robó ahorros en AFJPs y años de coparticipación a las provincias; fundió al Estado nacional transformando el superávit en déficit y aumentando la deuda en US$129 mil millones. Pero resulta que la culpa es del que intentó ordenar ese descalabro. #NoMientanMás”.

“Demonizan a Macri porque ‘endeudó al país’, pero resulta que ellos ya aumentaron la deuda más que Macri. Y recién van por la mitad de su desgobierno!! #FanáticosDeLaMentira”, fue el segundo tuit de Prat-Gay que compartió el ex mandatario.

La vicepresidente cree, como muchos políticos, que la agenda económica es central para el destino del gobierno. Por eso se niega a cualquier posibilidad de ajuste que ordene el FMI. La provincia de Buenos Aires es estratégica para ella. Sabe que si en el 2023 la oposición entra a la Casa Rosada, ella debe sostener su feudo para resistir lo que venga.

A Cristina sólo le queda esperar un milagro, aguantar. La foto del país que se salva sin mucho esfuerzo, está intacta en su imaginario. Por eso ella no considera esta espera como la antesala de la guillotina, sino como una espera activa. Solo necesita que, mientras tanto, sus seguidores no rompan filas en medio de la malaria económica y la debilidad del Presidente.

Aunque Axel Kicillof  está en baja en imagen con números similares a los de Alberto, Cristina lo que quiere es mantener el capital político que le da chapa de jefa indiscutida de la alianza gobernante. De allí, los miles de millones de pesos que la Casa Rosada viene derramando desde hace dos años en la provincia de Buenos Aires.

Ahora en la ruleta electoral que comenzó a girar, resta saber cómo moverán sus fichas Patricia Bullrich y los radicales que también quieren sus lugares en la pelea por el sillón de Rivadavia.

Facundo Manes podría ser otro de los protagonistas. El radical aparece irrumpiendo desde la sociedad civil despegado de la política tradicional y Gerardo Morales puede ofrecerse como articulador de una alianza de centro que incluya al peronismo republicano. En este contexto, la situación de Rodríguez Larreta podría debilitarse si continúa siendo visualizado como expresión del establishment. Larreta de manera urgente tiene que dejar de ser la fotocopia de Macri y asumir un papel más confrontativo con el Gobierno. Construir liderazgo. Como se ve, la mesa se va armando. ¡ Hagan juego, señores!

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias