jueves 18 de agosto de 2022 - Edición Nº2338
Impulsobaires » Politica » 12 feb 2022

Contrapoder

Esquirlas tras el intento de matar al mensajero

Quienes conocen su pasado en el periodismo, sostienen que la vocera presidencial Gabriela Cerruti conoce muy bien el oficio y se mueve con astucia. Pero no entienden como cometió semejante dislate, retando en público a una colega sin medir consecuencias. Le quiso dar una lección de periodismo y se fue a la banquina. Aunque luego pidió disculpas, no alcanza para reparar el daño, que por sus características escala a lo más alto del poder y hasta tensa aún más la relación con EE.UU. El analista político Rosendo Fraga suele decir que cuando la relación entre el oficialismo y la prensa comienza a empeorar, es porque al Gobierno le está yendo mal y esa pareciera ser la foto que estamos viendo.


Por: Jorge Joury *

Quienes compartieron alguna redacción con Cerruti la pintan como muy ambiciosa. "Cuando se traza una meta no para hasta conseguirla. Si le das un Mercedes Benz, ella quiere un yate", aclaró un informante, que agregó que "Cerruti viene de la izquierda, tiene amigos montoneros y forjó una entrañable relación con Horacio Verbitsky, aunque abriga un fuerte rencor hacia Jorge Lanata, a quien señalan como el responsable de su salida de Página 12".

En este escándalo con la prensa, en el gabinete hay quienes sostienen que Cerrutti se extralimitó. Veamos entonces el escenario y las intrigas  que se mueven puertas adentro de Balcarce 50. Cerruti descalificó la información de tapa de un importante diario porteño por provenir de un off the record, como si eso lo convirtiera automáticamente en mentira. Todos sabemos que en un off the record es un recurso absolutamente legal en el periodismo y cuando se invoca el nombre del Departamento de Estado, como en este caso, es para marcar el descontento de EE.UU con los dichos de Alberto Fernández en su reciente gira por el exterior. No caben dudas que la información es seria, salió y está avalada por ese organismo. Aunque no sea oficial, el Gobierno conoce el nombre de la fuente y sabe que es fidedigna. Se entiende que es un recurso diplomático de hacer saber desagrado con la política exterior.No se lo hace de manera oficial para evitar un conflicto de magnitud en medio de la delicada negociación con el FMI. La vocera presidencial  lo que hizo en público es matar al mensajero.Bajarle el precio a la verdad que lastima al Gobierno y vestirla de mentira.

El Presidente en principio salió a bancar a su filosa espada, aunque luego, fiel a su estilo y midiendo efectos colaterales, dio un paso atrás.

En primera instancia,  Alberto Fernández decidió sumarse a la polémica a través de un curioso mensaje que retuiteó en su cuenta de Twitter. Lo que ocurrió es que un usuario de Twitter escribió que Gabriela Cerruti había explicado por qué "el periodismo es una vergüenza nacional" y Alberto Fernández sin pensarlo lo retuiteó, aunque poco después se arrepintió y borró el mensaje.

Ante este descuido presidencial, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la oposición salieron rápidamente a criticarlo, acusándolo entre otras cosas de "incoherente e intolerante"

Cerruti no es una cuatro de copas. Tiene su peso en el gabinete.Llegó al cargo por impulso de Vilma Ibarra, como una suerte de compensación interna por la designación de Manzur y luego de algunos tropiezos iniciales comenzó a consolidar su posición, al punto que empezó a meterse en la estructura de la Secretaría de Comunicación y Prensa y le pidió al subsecretario Marcelo Martín que de un paso al costado y deje de hablar con periodistas.

La portavoz presidencial construyó poder amparándose detrás de la secretaria Legal y Técnica. Ambas coinciden en la búsqueda de un hito histórico. Quieren la designación de una mujer en la Jefatura de Gabinete. Se habla de que la propia Cerruti sueña con ocupar ese cargo estratégico. aunque también suena Cecilia Todesca, que fue la vicejefa de Gabinete de Santiago Cafiero, a quien hoy acompaña en la Cancillería.

Otro dato a tener en cuenta, es que son evidentes los recelos del ala feminista que lidera Ibarra ante el arribo del gobernador tucumano José Manzur a la Jefatura de Gabinete. La  aspiración de este sector por ocupar ese cargo supera la interna palaciega y apunta a coronar un gesto de significación política en la defensa de una política de género. De hecho, la presencia femenina en el gabinete de Fernández se redujo drásticamente con el último recambio.

Los números dan cuenta que más del 90% de los cargos del gabinete están en manos de hombres y sobre 21 ministros, la representación femenina bajó de cuatro a dos ministras. La situación contradice de manera tan flagrante el discurso feminista del Gobierno, que el propio Alberto Fernández le pidió a la ministra de las Mujeres, Ely Gómez Alcorta, que redactara un decreto para impulsar la paridad. El pedido ocurrió en medio de la crisis de gabinete de septiembre. Cerruti además tiene una relación muy estrecha con Gómez Alcorta.

Los archivos recuerdan que Cerruti y Alberto Fernández tuvieron un duro cruce en el pasado. La disputa en esta ocasión fue en la época en la que Alberto Fernández se mostraba como un firme opositor al peronismo y al kirchnerismo, apalancando la figura de Sergio Massa, aunque ya durante el segundo año de gestión de Mauricio Macri.

Ese 28 de enero de 2017 Fernández criticó al "peronismo patético" que representaba su actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, asegurando que se habían "bancado" a "Boudou, Moreno, Milani, el Pacto con Irán".
"Yo no dudo de que despreciás al kirchnerismo. Me alegro que no haya más confusión", había retrucado en ese momento Cerruti, quien había compartido una nota periodística de Fernández hablando del "peronismo patético", con una frase contundente: "Para Alberto Fernández, Cristina representa el 'peronismo patético'. Regálale un GPS porque hace dos días estaba pidiendo pista para hacerse K".

"La única confundida sos vos que nunca fuiste peronista. Gánate una banca sin chicanear. A mí no Gaby", cerró aquel cruce Fernández.

Hoy todos dan por superado ese incidente, pero lo grave es que ahora trascendió que Cerruti no le advirtió a Alberto Fernández que la charla con Putín no era privada y estaba siendo grabada. Allí el Presidente afirmó que “la Argentina tiene que dejar la dependencia con el FMI y Estados Unidos”, y que la Argentina debería ser la “puerta de entrada” de Rusia a América Latina. Luego en China, el Presidente directamente elogió la política del Partido Comunista.
Pese a que lo niega en público, el Gobierno reconoce en privado que hay preocupación en la Casa Rosada por la relación con Estados Unidos.

En 24 horas, el Presidente se reunió dos veces con el embajador argentino en EEUU, Jorge Arguello, y se encontró en la quinta de Olivos con el ministro de Economía, Martín Guzmán, que busca acelerar el acuerdo por la deuda. Frente a este delicado escenario, muchos creen que Cerruti  echó más leña al fuego y se preguntan cuál será su futuro después que se evalúen los daños .

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".

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