lunes 15 de agosto de 2022 - Edición Nº2335
Impulsobaires » Politica » 10 mar 2022

Contrapoder

El día que la Argentina se pareció a Ucrania

Este jueves por la tarde durante poco más de una hora, la Argentina se pareció a Ucrania. Los grupos de izquierda bombardearon el Congreso de la Nación a pedradas y lanzaron bombas de tinta contra los edificios públicos y hasta una molotov a un agente policial, además de quemar gomas y contenedores de basura. Fue un capítulo de terror contra el acuerdo con el FMI. Lo más grave, es que los organismos de seguridad hicieron la vista gorda e intervinieron cuando los daños ya eran descomunales. Nadie puso freno a esas hordas de enmascarados que por momentos se convirtieron en dueños de la calle, Es otra muestra de la decadencia argentina, con gente que jamás trabajó y quiere seguir viviendo del Estado con planes sociales, aún a costa de delinquir.


Por: Jorge Joury *

Se trata de organizaciones cuyos cabecillas llevan a  sus ejércitos como ganado y pasan lista para que luego actúen con absoluta impunidad. Esta vez faltó el "hombre mortero", pero dijeron presente los mismos grupos que arrojaron 14 toneladas de piedras en el 2017 cuando se debatía en el gobierno de Macri la reforma jubilatoria. 

Esta es una muestra más que lleva al desencanto con una clase política que muestra impotencia hasta para garantizar la paz cuando las circunstancias lo exigen. El día anterior la diputada oficialista Fernanda Vallejos se había encargado de abonar el terreno contra "el maldito Fondo Monetario Internacional". No hizo más que cargar  las pilas de estos sectores insurgentes para que hicieran  su "trabajo" de destrucción, con la venia del kirchnerismo más duro.

Por estas cuestiones y muchas más, la Argentina se parece a un país bananero. Hasta el propio presidente de la Nación abona esta hipótesis, cuando permanentemente se contradice. Hoy la imagen negativa de los políticos está en los subsuelos de la credibilidad. Por ejemplo, Alberto Fernández va a la cabeza y cosecha el 62,4% de imágen negativa  y la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner casi el 70% . Entre ambas se ubica la del gobernador de la provincia más populosa del país, Axel Kicillof, con el 65,9%, en tanto Mauricio Macri roza el 60% . No son datos antojadizos, pertenecen a la consultora Taquión, que en una encuesta reciente detectó que 8 de cada 10 ciudadanos no confían en la clase dirigente. 

La política hoy se presenta frente a los ojos de los ciudadanos como un negocio de intereses donde todos van detrás de la zanahoria y la búsqueda del poder. Tanto oficialistas como opositores, ya no pueden ocultar la impotencia y la falta de ideas para resolver la crisis, lo que marca el divorcio con los ciudadanos. Por el momento nadie ofrece un plan económico para sacar al país del fondo del mar, como tampoco políticas de Estado para terminar con la pobreza, uno de los grandes males que aquejan al país.

Y con la inflación estamos en medio de un incendio.Superamos a Venezuela. En febrero, según una de las dos mediciones principales que se utilizan en el país caribeño, el índice de precios al consumidor subió 1,7% frente al 3,9% que auguran los especialistas en el nuestro. Y en el acumulado del año, siempre según la misma medición, Venezuela suma 6,6% en dos meses frente a un 7,9% argentino.

Taquion ahondó sobre el acuerdo con el FMI, lo cual arrojó que sólo 2 de cada 10 argentinos piensan que va a beneficiar a la Argentina; 8 de cada 10 están poco o nada de acuerdo con fomentar un desarrollo productivo sin perspectiva ambiental, y apenas 1 de cada 10 centennials dijo se quedaría en el país

El 85,1% de los jóvenes, según datos de la encuestadora, están dispuestos a migrar a otros Estados motivados por "la incertidumbre, el hartazgo y el desencanto con la política tradicional que se vive en la Argentina".

Mientras tanto, el Presidente hoy va a la cabeza de los menos creíbles. Entre el cúmulo de frases disparatadas que acumula en su gestión, dijo últimamente que en Argentina se acabaron los tarifazos, pero el acuerdo firmado con el FMI  significa a todas luces un plan de ajuste. Los analistas interpretan que para el kirchnerismo significa un certificado de defunción del modelo que lo sostuvo en el poder desde 2003, porque ya no hay manera de financiar el gasto fuera de toda racionalidad en jubilaciones sin aportes, subsidios al consumo de energía que en 2021 costaron 11 mil millones de dólares y centenares de miles de planes que integran el ejército electoral oficialista del conurbano bonaerense, la guardia imperial de Cristina.

Lo que quedó en claro tras la comparecencia del ministro de Economía, Martín Guzmán, ante la comisión parlamentaria, es la certeza sobre que el acuerdo es incumplible, trae aumentos de impuestos encubiertos, significa refinanciar y patear todo para adelante para que se haga cargo el futuro gobierno. Y la oposición no quiere quedar como dando su aval a un plan económico que presume destinado al fracaso.

Un dato alentador para el gobierno es que el primer desembolso del préstamo por US$44.500 millones será por US$9.800 millones, de los cuales US$2.850 serán destinados a cancelar el vencimiento de fin de este mes mientras que el resto, casi en partes iguales, irían a financiar el déficit fiscal y a fortalecer las pocas reservas que tiene el Banco Central.

Las primeras espadas de Guzmán reconocen que el invierno es una de las pesadillas a afrontar. Faltará gas, y la trepada del GNL (de US$14 el millón de BTU que pagó Argentina como promedio en 2021, estará a US$50 en el mercado futuro) plantea la posibilidad de que se duplique la cantidad de dólares necesarios para conseguir el combustible.

Un cálculo preliminar del estudio de Miguel Ángel Broda pronostica que el déficit comercial energético podría aumentar en US$3.600 millones en el año, un monto a pagar al contado y contra la bajada del gas del barco.

Esto ocurre porque la Argentina ha perdido una oportunidad histórica que nos permitiría no pagar lo que va a costar la factura del gas. Probablemente, va a haber interrupciones en el suministro, lo cual va a determinar un proceso recesivo. Y encima, estaríamos haciendo un gran negocio si se hubieran hecho grandes inversiones en Vaca Muerta y toda la cuenca austral, que es la gran productora de gas.

El costo económico del conflicto que muchos empresarios argentinos están sufriendo con cada bomba que estalla entre Rusia y Ucrania, ya tiene sus efectos colaterales. Más de 400 compañías radicadas en nuestro país padecen graves problemas para comercializar en estos días con Moscú y muchas de ellas corren peligro de quebrar sus negocios. 

El modelo kirchnerista que el año que viene cumplirá 20 años, le permitió a Cristina  ganar tres elecciones presidenciales, pero viene arrastrando una inflación galopante por la emisión monetaria, liquidó el crecimiento y generó una ola de pobreza superior al 40%, además de la destrucción del ahorro y la inversión. También se naturalizó la corrupción.Y en el contexto educativo, el retroceso fue muy fuerte. En el último año 500 mil chicos quedaron fuera de la escuela. Frente a este panorama, la vicepresidenta intuye que el 2023 en las urnas le será adverso y sin recursos a la vista y con las manos atadas para poner en marcha otro "plan platita", las posibilidades de enderezar el barco son remotas. Encima, con el portazo de Máximo y La Cámpora, la coalición gobernante muestra fracturas difíciles de reparar, donde la unidad hoy es una palabra vacía de contenido.

Otro de los temas que desnudó la encuesta de Taquión es que la desconfianza en las instituciones impulsa a los más jóvenes a preferir irse del país. En efecto, estas generaciones son las que más sostienen que el acuerdo con el FMI  va a comprometer el futuro. Son ellos, justamente, quienes deberán pagar esa renegociación...

Además, los sentimientos sobre lo que está por venir son negativos: el 54,2% son preocupación, desconfianza y miedo, y apenas el 16,3% siente esperanza, confianza y seguridad. 

Otro dato a tener en cuenta es que la desconfianza en los medios de comunicación también es muy alta. Con una gran variedad de medios oficialistas y otros independientes, la realidad aparece bajo diferentes perspectivas absolutamente contrapuestas. Hay que rastrear la verdad con una brújula. Esto hace que el 61,4% de las personas no confíe en ellos,  frente a un 30% que sí lo hace, pero que se acentúa a medida que se desciende en las generaciones. Entre los más jóvenes, apenas el 24,6% confía en los medios. Son los mismos que eligen las redes sociales para informarse (mayormente Instagram) en detrimento de medios más tradicionales como la tele, el más recurrido por los mayores de 56 años, llamados los 'Baby boomers'.

Las redes sociales son las preferidas para informarse en las generaciones más jóvenes.Por supuesto, que más allá de lo exhaustiva que haya sido la encuesta de Taquión, no es determinante, pero debería ser, al menos un disparador para que los políticos tomen nota y hagan las correcciones del caso para limpiar la mancha que ensucia sus conductas.

En este contexto, la frase "tierra arrasada" hoy parece que no era solo patrimonio del macrismo. En la antigüedad decían que por donde pasaba Atila no volvía a crecer el pasto. El kirchnerismo parece ir por el mismo sendero que el rey de los Hunos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

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