domingo 07 de agosto de 2022 - Edición Nº2327
Impulsobaires » Politica » 7 may 2022

Contrapoder

Capítulos finales de un gobierno que se suicida

Cristina y Alberto volvieron a protagonizar en las últimas horas un nuevo capítulo al estilo del dúo Pimpinela. Mientras el Presidente en Ushuaia lanzó: "que nadie nos desuna, apostemos al futuro", Cristina lo ninguneó desde el Chaco: "Si fuera una decisión de poder elegía a Massa". La vicepresidenta le subió el precio al líder del Frente Renovador y dijo que el Presidente no representa ninguna fuerza política. CFK ya está en campaña para el 2023 y dio a entender en un show de bajo nivel y cargado de imprecisiones, como que "la emisión no genera inflación". En definitiva, lo que quedó en claro es que el experimento que ella misma promovió, no funcionó.


Por: Jorge Joury *

Lo más duro para la Casa Rosada es que la vice lanzó sus misiles contra la política económica de su propio Gobierno y dijo que "la gente no llega a fin de mes" y que "la plata no alcanza". También subió la apuesta al señalar: "Yo siempre hablo de tres mandatos", dijo de manera sugestiva para hacer referencia a los 12 años del primer kirchnerismo, como una manera de despegarlos del gobierno que comparte con Alberto Fernández.

Sobre el final y después de una hora y media de discurso, la vice dio el golpe de gracia al admitir el fracaso del gobierno del que no se hace cargo. "No le estamos haciendo honor a tanta confianza que nos depositaron", aclaró. Y a reglón seguido le dejó en claro a su principal socio político que "nadie se haga la víctima, porque las únicas víctimas son las que no llegan a fin de mes".

Pocas veces en la historia del peronismo se ha visto una situación de conventillo como la actual. La ofensiva de Cristina Kirchner para provocar un cambio de ministros, se parece más a un golpe blando para desplazar a Alberto Fernández del sillón de Rivadavia, que a un sacudón para que reaccione y encarrile la gestión. Los objetivos de esta movida con rasgos virtualmente destituyentes, los argumentó un vocero del Instituto Patria: "Alberto traicionó los tres principios básicos de nuestro contrato electoral y entregó las tres banderas del kirchnerismo: la lucha contra el campo, contra Clarín y el FMI". En medio de una interna feroz a cielo abierto, si el Presidente no cambia, su camino, inexorablemente lo conduce hacia un funeral político de consecuencias imprevisibles.

Se denomina golpe de Estado blando, golpe suave, golpe encubierto o golpe no tradicional al uso de un conjunto de técnicas no frontales y principalmente no violentas de carácter conspirativo, con el fin de desestabilizar a un gobierno y causar su caída, sin que parezca que ha sido consecuencia de la acción de otro poder. 

Para que no quepan dudas sobre quién manda en el gobierno, Cristina cuenta hoy con el 71% de las cajas, Alberto el 23% y Sergio Massa, el 6%. Por estas horas la vice está obsesionada con el 2023. Cree que si su marido cuando asumió con un 22% de los votos, hizo el milagro de perdurar en el poder. Frente a esta foto del pasado, se pregunta por qué ella no lo puede repetir en el 2023, más aún si Javier Milei le resta votos a Juntos. La vicepresidente insinuó con claridad que sólo ve dos alternativas: o el acceso a las decisiones de gestión en un "doble comando" -al que Alberto se resiste-, o una profundización del perfil crítico, que preserve el capital político del kirchnerismo con vistas a 2023. Lo que no se descarta es que sobre la hora de definir las tarifas de los servicios de energía que quiere el FMI, Cristina precipite una retirada de sus funcionarios para no quedar pegados con esa metodología y dejar en claro que este no era el gobierno que ella quería. La última propuesta que CFK le hizo a Alberto, tiene que ver con la formación de una mesa política-económica o colegiada, compuesta por él, Massa, Máximo y Kicillof. La idea es tomar decisiones, con la vice como cabeza general, para tratar de enderezar el barco. Alberto la rechazó, porque entiende que significa capitular como Presidente.

Lo que evalúan en la gran mayoría de las terminales del Frente de Todos es que a medida que la interna política avanza, el Gobierno se va alejando cada vez más de la agenda de la gente y va cavando su propia tumba. Tiene que ver con las preocupaciones que existen en la sociedad sobre el aumento de precios, los hechos de inseguridad, las dificultades para conseguir trabajo y donde el 54,9% de la población es pobre, lo que equivale a 25 millones de personas, por poner algunos ejemplos.

Alberto lo tiene en claro y por eso hace esfuerzos por concentrarse en la gestión, pero los cuestionamientos del kirchnerismo le taponan los anuncios de cada día. Esfuerzos que, muchas veces, son en vano. La interna se lo está devorando todo a un ritmo muy vertiginoso.

Un experimentado ex intendente del conurbano, que peina canas ganando elecciones, dijo: "es necesario que salgamos de esta interna feroz. Pero no hay señales de que eso ocurra. A la gente no le interesan nuestras peleas de poder”.

Algunos murmuran que la relación entre los principales socios del FdT no tiene vuelta atrás. En su entorno explican que Cristina se indignó cuando se enteró por los medios del nuevo IFE que lanzó el Gobierno. Eso es lo que menciona el Cuervo Larroque cuando habla de renuncias. Quieren renuncias, pero más pretenden ser parte de discusión interna y sobre todo, de las definiciones políticas de fondo. Consideran que hoy están afuera. En este contexto, Wado de Pedro es el policía bueno al que le tocó el rol "institucional". Larroque expresa la línea dura de Cristina y Máximo tiene una conducta pendular, entre el análisis estructural y las chicanas al plato. Son roles, pero el problema es el mismo: Alberto cerró el diálogo y los mantiene en la oscuridad.

En medio de ese clima de hostilidad, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, se sumó a las críticas al Presidente y planteó la teoría del autogolpe. "Alberto ha perdido el respeto y gran parte de la credibilidad del pueblo argentino en su conjunto", disparó Berni.

“No se puede ser un dirigente político con miedo y cobarde. El golpe se lo está haciendo Alberto Fernández a sí mismo. Creo que la torpeza que estamos viendo últimamente no es más que atentar contra sí mismo y contra su gobierno. Nada de lo que está pasando nos sorprende. Me parece que hay que sincerar una situación en la que el único perjudicado es el pueblo argentino", aclaró.

Contrariamente y con su habitual brutalidad oral, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, formuló el diagnóstico más aproximado sobre la crisis. Al retrucar las nuevas críticas disparadas por el ministro Larroque, explicó: “Los ataques son en verdad contra el Presidente. Sucede que recurren a algún muñeco para pegarle. Pero el destinatario final es siempre Alberto”. Aníbal no reparó en señalar que aquel “muñeco” era Martín Guzmán, el ministro de Economía. Si el kirchnerismo busca "voltear" a Alberto Fernández " termina todo para el carajo", agregó Aníbal Fernández, quien pretende convertirse en la contracara de Andrés Larroque. Aníbal Fernández consideró que si eso sucede, " Argentina va entrar un oscuro callejón del que no sale más". Lo de Larroque fue de una gravedad sin  anestesia . Entre otras cosas,  subrayó que “el Gobierno es nuestro”, ubicando a Alberto en el papel de ocupa. Lo acusó, además de “forzar la ruptura con operaciones de desgaste sobre la figura de Cristina Kirchner” y reclamó que “escuche”. Que no piense “en llevarse el Gobierno a la mesita de luz”. Frente a esta ofensiva intermitente, Aníbal Fernández sugirió que lo que estaría buscando el kirchnerismo es una entrega anticipada  del poder.

El Presidente tratará de tomar distancia de la interna. En una suerte de gira de huida, vajará la semana próxima a Europa donde visitará España y Alemania, en una mini gira que será de apenas cuatro días. Se encontrará allí con el presidente español, Pedro Sánchez, y con el primer ministro alemán, Olaf Scholz. Aunque todavía no se cerraron los contactos diplomáticos hay probabilidades de que también haya visitas a Francia y a Italia. La que ocupará su sillón será Cristina. A cruzar los dedos, porque será justo en la semana en que se definen las tarifas de energía y se conocerá la inflación de abril, que seguramente estará en el 6% y habrá tres jornadas de piquetes en la Capital Federal.
Mientras tanto, hay un dato relevante que marca el fracaso de la actual gestión: Once provincias que conforman casi el 30% del padrón nacional, quieren escapar del efecto Alberto y ya decidieron convocar a elecciones ejecutivas en 2023 por cuerda separada de los comicios presidenciales.


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo"
 

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