martes 06 de diciembre de 2022 - Edición Nº2448
Impulsobaires » Politica » 4 jun 2022

Otra humillación con lapicera en mano

Después de más de 90 días sin hablarse, Alberto Fernández y Cristina de Kirchner se mostraron en público y nuevamente quedó en claro que la que manda es ella. Sentados uno al lado del otro, tanto el Presidente como la vice tuvieron un frío saludo inicial que se repitió al final del acto. No obstante,con el correr de los minutos tuvieron gestos cómplices y sonrisas, pero siempre mantuvieron distancia. No utilizaron el acto por los 100 años de YPF para escenificar una tregua política. Todo lo contrario, el presidente y la vice en la tarde fría de Tecnópolis, esquivaron la triste realidad de tener medio país sin gasoil y una empresa que vale cinco veces menos que cuando fue comprada por el kirchnerismo. Sólo blindaron sus espacios de poder con los discursos que ofrecieron a una audiencia partidaria que se fracturó por los dislates de un Gobierno que tiene escaso apoyo social e incierto futuro electoral.


Por: Jorge Joury *

Ella fue aplaudida de pie cuando culminó su alocución. El impacto político que se preveía, llegó cuando lo exhortó a que “use la lapicera” para administrar las tensiones sociales “en favor de las grandes mayorías”. Repitió nuevamente el escarnio público, humillando a un mandatario vacío de poder, regalándole una lapicera, como se observa en la foto. También despertó aplausos cuando agregó:“El que quiera gobernar la Argentina sin tensiones ni conflictos, que se postule a la presidencia de Suiza”.En un discurso que duró poco más de media hora, la vicepresidenta tuvo toda la centralidad. Destacó el proceso de nacionalización de YPF que llevó adelante durante su gobierno y aseguró que durante su gestión se resolvieron algunos de los problemas estructurales de la Argentina, como el endeudamiento externo.

La convivencia pública que se observó entre las casi dos mitades del Frente de Todos, fue solo un ejercicio absoluto de simulación. Es evidente, que ya no habrá reconciliación y se mantendrá la distancia entre los socios hasta fin de mandato, para que se llegue al 2023 con la menor capacidad de daño interno.

Algo le pasa al Presidente que arrancó la pandemia con 80% de imagen positiva y hoy tan solo tiene 12. Muchos se preguntan cómo se puede rifar en tan poco tiempo casi todo el prestigio. Otros se plantean si tiene problemas de salud. Por ejemplo, en los actos públicos,  se lo ve cada vez  más desencajado, con ojeras pronunciadas, lagunas mentales, excedido de peso, falto de aire y hasta golpea la mesa, cuando carga contra sus adversarios. En este contexto, ha  encontrado como estrategia el camino de la confrontación con Mauricio Macri, y pide justicia para  "los ladrones de guante blanco". La campaña ya arrancó, pero Alberto la encara en tono bélico.

Luego, durante un acto en SMATA, el mandatario volvió a cargar contra Macri y abogó por la unidad de la coalición de Gobierno. "Debemos estar unidos, cuando nos dividieron ganó Macri", agregó Alberto. Macri devolvió el guante: "Está desquiciado". Desde la vereda de los alfiles del ex mandatario también contragolpearon: " que mire hacia dentro, que allí hay guantes negros. A la que hay que condenar es a Cristina. Está llena de causas por negociados que están virtualmente probados en el plano  judicial".

Hace más de un año, Eduardo Duhalde se anticipó al reflejar el estado emocional del jefe de Estado. Fue con una frase que le costó  caro, pero que significó, visto hoy, el  anticipo de lo que venía:"El presidente está groggy. Hay que ayudarlo", dijo y lo acribillaron a críticas. 

Tenía razón el ex presidente, Alberto camina por la cornisa. Habla del pasado, porque la Argentina no tiene futuro. No solo trata de demostrar poder desafiando a la oposición, sino que también le habla a la propia interna. Elige enemigos externos para contener a Cristina Kirchner, pero expone debilidad y complica más la fragilidad de la economía. Vuelve a cargar contra la Justicia para dar una señal a su socia principal, quien también transita por el camino de los poderosos de guantes blancos, que generó una lluvia de memes con su foto. Son dos puntos que plantea como base para sostener la unidad del oficialismo. El problema es que sigue atado al juego de la ex presidente y agrega tensión política en medio de la crisis.

Es evidente que la campaña comenzó y el pedido del Gobierno a los ministros es subir al ring a Macri y “militar” la unidad del Frente de Todos. La repercusión obtenida en los principales medios de comunicación que se hicieron  eco del nuevo round con el líder del PRO, permitió que el foco por primera vez en mucho tiempo dejó de estar en la interna del FdT. La estrategia de volver a subir a la pelea al líder del PRO no es nueva y formó parte de la línea discursiva en buena parte de los primeros dos años de la gestión de Alberto, pero había sido dejada de lado por el Presidente luego de las Legislativas, al compás de la puja con el kirchnerismo duro. Ahora, vuelve como "llave de la unidad" y para quitar de la agenda temas antipáticos de la gestión que incomodan. Y, aunque la lideró, el jefe de Estado quiere sacar a sus ministros a recordar la "herencia" macrista.

Lo que advierten algunos asesores es que poner a Macri en el centro de la escena podría consolidar el voto duro opositor en Juntos por el Cambio. "El escenario de tres tercios con Javier Milei que ven algunos va a volver a ser de dos polos. No nos conviene hablar sólo de Macri. Hay que hablarle también a la derecha liberal", señaló un vocero confiable.

Fernández intenta mostrarse como un presidente que todavía tiene poder, pero la realidad indica todo lo contrario. Tanto en la dirigencia política como en el empresariado hay una gran preocupación por el segundo semestre que viene complicado en términos inflacionarios y cambiarios. En este tramo, Martín Guzmán se juega el sillón. Si la inflación no baja del 5%, seguramente no habrá quien lo sostenga y será expulsado del cargo. Si cae Guzmán, entonces será un triunfo del kirchnerismo y Alberto se verá más debilitado. El candidato de CFK es Augusto Costa, actual ministro de Producción bonaerense.

En la última reunión de gabinete con Juan Manzur, Guzmán reiteró que la inflación es un problema multicausal y que confía en que se producirá una desaceleración inflacionaria progresiva y lenta. En el Gobierno esperan un índice en mayo de alrededor del 5% que atenuará el 6% registrado en abril ni el pico de 6,7% de marzo. En el año la inflación en Argentina acumula un 23,1% de incremento. 

A todo esto, agobiados por la interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, los gobernadores del PJ empezaron a explorar mecanismos para presentarse con colores propios en las elecciones de 2023 y ofrecer un candidato que salga de una de las provincias en representación del resto.

El objetivo es superar así la crisis del Frente de Todos y posicionar al peronismo clásico como una instancia superadora a la versión del kirchnerismo 2.0 que es la actual coalición de Gobierno.

Por proyección y por el peso de su distrito, el cordobés Juan Schiaretti es uno de los favoritos, señalado por todos los sectores del PJ. Pero también hay otros.

El actual escenario, es de un pronunciado hartazgo social que se manifiesta en las encuestas, donde Alberto Fernández muestra un 86% de imagen negativa. La última de #OpinaArgentina, por ejemplo, detectó una amplísima mayoría que está por el cambio. Pero ¿qué tipo de cambio? Rápido y radical: 65%. Gradual y paulatino: 30%.

Si se combina esto con la intención de voto a Javier Milei que no para de crecer, se entiende el giro de Horacio Rodríguez Larreta, que en los últimos días prometió la reforma nada menos que de la legislación laboral y del sistema previsional, ambas necesarias pero imposibles de llevar a la práctica sin poco menos que con la suma del poder público.

Otra encuesta llamativa es la de M&F que detectó que más del 70% cree que el gobierno de Alberto Fernández es peor que el de Mauricio Macri y, más grave aún para el oficialismo, que las expectativas de que la situación económica cambie aparecen como remotas.

El gobierno de Fernández es el de Cristina Kirchner por mucho que ella intenta diferenciarse. Sin embargo, el fracaso de la gestión no la daña como podría esperarse en materia de intención de voto. El Frente de Todos sigue manteniendo el primer lugar en el conurbano, donde le saca casi diez puntos a la oposición y retrocede en el resto de la Provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, pero sin quedar demasiado lejos. Queda claro que cuenta con un voto cautivo fiel, que garantiza la supervivencia del peronismo, sobre todo a nivel bonaerense donde Cristina quiere guarecerse para el caso de un revés nacional. Parece loco, pero el FdT sigue siendo competitivo a pesar de que a la mayoría de sus votantes les pega con mayor dureza la inflación y la pobreza. Los consultores no lo pueden explicar y tienen al resto de los candidatos confundidos, sin encontrar la brújula.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".

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