martes 06 de diciembre de 2022 - Edición Nº2448
Impulsobaires » Politica » 2 jul 2022

Contrapoder

La venganza de Guzmán detrás del Ensenadazo

Con total premeditación y alevosía, Martín Guzmán hizo pública su renuncia a los pocos segundos en que Cristina terminara de hablar de Economía en el acto de Ensenada. El ministro le había hecho conocer su decisión al Presidente en horas del mediodía. Le mandó su carta de siete carillas y Alberto no pudo persuadirlo. Después, el ministro de Economía esperó el momento justo y le gatilló a CFK su misil. Fue para cobrarse en parte las vicisitudes que le hicieron pasar desde el kirchnerismo que siempre fogoneó su renuncia. Mario Secco, el intendente local, había planificado el acto de lanzamiento de Cristina candidata y de su discurso surgió a todas luces el operativo clamor. Pero nadie preveía que Guzmán saliera a escupirles el asado.


Por: Jorge Joury *

Virtualmente arruinó el Ensenadazo que había organizado Secco para recordar a Juan Domingo Perón a 48 años de su muerte,  con miles de militantes locales y micros repletos de gente que llegaron del conurbano para vivar a la Jefa.

Presidenta…Cristina presidenta, Cristina presidenta…”, fue el cántico que escuchó la vice cuando Mario Secco, en un discurso encendido, pedía que “respetaran a esta mujer”. Luego, la militancia continuó con el canto y Cristina, antes de beber un vaso con agua mientras los escuchaba, movió su cabeza en forma negativa, para calmar a la muchedumbre que cada vez se entusiasmaba más con el mensaje.

En momentos en que la vicepresidenta promediaba su mensaje, fue cuando comenzó a circular el tuit de Martín Guzmán con su carta de siete páginas en la que presentó la renuncia al Ministerio de Economía. 
Cristina no cambió el eje del discurso. Siguió con el ritmo con el cual estaba hablando y finalizó saludando como siempre. Sin embargo, cuando bajó del escenario y supo la dimensión de los detalles de la carta de renuncia, decidió volver al escenario con la primera plana de los dirigentes presentes, que se aglutinaron para acompañarla a saludar nuevamente. Acto seguido, lo subió a Kicillof al escenario y exclamó:"vieron, me volvió la voz".
Se esperaba que ya enterada de la renuncia, hiciera una referencia. Fue entonces que señaló: "Quiero dejarles mi reflexión. Así como en 2019 hice todo lo que tenía que hacer para que el peronismo vuelva a ser gobierno, espero que quienes tienen responsabilidad más alta que yo también hagan lo posible", en una inequívoca referencia al presidente Alberto Fernández.

La vice es absolutamente responsable de la salida de Guzmán, al que desgastó de manera constante en las últimas semanas con varios señalamientos sobre temas económicos. De hecho, las críticas por el sistema de importaciones detonó la renuncia del entonces ministro de la Producción, Matías Kulfas.

En los últimos días, además ninguneó a Guzmán, cuando dejó trascender su encuentro con economistas muy alejados de la heterodoxia como Carlos Melconian, actual referente de la Fundación Mediterránea.

Como dueña del poder dentro del gobierno,  Cristina Kirchner volvió a mostrarse como una experta ajedrecista y volvió a mover el tablero en Ensenada para desacomodar la política argentina. Puso a su izquierda al intendente de Berazategui, Juan José Mussi, caudillo histórico de la Tercera Sección Electoral, donde ella tiene su mayor poder de fuego en materia de votos. Fue una señal de que tiene la mira puesta en el 2023 y está construyendo un escenario en donde ella -o quien elija- puedan ser considerados una opción. Se podría asegurar sin temor a equivocaciones, que se está preparando para pilotear la tormenta que ella misma creó y en la que está  vaciando de poder y destruyendo al Gobierno de Alberto Fernández, al que ya puso en terapia intensiva con la salida de Guzmán. 

CFK activó con inusitada fuerza hace un par de semanas, el "operativo yo no tengo nada que ver con Alberto", dejando a su socio político en absoluta soledad en medio de una situación económica de extrema gravedad. Entre sus objetivos, figura  recuperar el control de la calle, dándole a los intendentes el manejo de los planes sociales para construir su futuro proyecto electoral en la provincia de Buenos Aires. Y todo parece indicar que frente a ese escenario le dará la bendición a Axel Kicillof para que ponga proa hacia otro mandato, pese a la rivalidad existente con su hijo Máximo y la resistencia de los alcaldes que quieren ver sentado a uno de ellos en el sillón de Dardo Rocha. 

El gobernador de Buenos Aires que había quedado golpeado por la derrota electoral y fallas en la gestión, últimamente se ha convertido en una suerte de consultor económico de Cristina. Hablan casi a diario y ha sumado varios casilleros en la consideración de la Jefa. Una prueba de ello, son las intervenciones públicas de la vicepresidenta, donde le da un protagonismo inusitado. Durante el acto de la CTA en Avellaneda, Cristina mencionó cinco veces a “Axel”, a secas. No hubo otro nombre propio más citado, por fuera de los organizadores, y no es casualidad. Las intervenciones públicas de la vicepresidenta son piezas ineludibles para entender su sistema de preferencias y rechazos, y el adelanto de sus próximos pasos.

Crédito redes sociales gobernador Axel Kicillof

Las conversaciones entre la Vicepresidenta y Axel Kicillof se volvieron más frecuentes, sobre todo vinculadas a la economía, pero también sobre la marcha de la gestión bonaerense: ella es una fuente de consulta obligada para la toma de decisiones.

Ya nadie duda que Cristina Kirchner está construyendo su búnker en la provincia de Buenos Aires. Kicillof, es además el gran favorecido por la nueva inyección de fondos presupuestarios que llegan desde Nación. Según el informe de ASAP el Fondo de Fortalecimiento Fiscal creado especialmente para la provincia en 2020 recibirá un refuerzo de $46.433 millones, un 80% de suba respecto del crédito vigente. Así las cosas, solo por este programa Kicillof recibirá $104.000 millones anuales, sin contar las demás transferencias discrecionales que percibe por fuera de la coparticipación.

El análisis de posibilidades electorales que hace la ex presidenta, es que la lista de Javier Milei presidente, con su candidato a gobernador, podría sacar 10 puntos o más. En paralelo, apuesta al piso histórico del peronismo que siempre ha sido 35. Ese cálculo optimista le permitiría tener chances de retener la provincia. Como se observa, Milei sigue siendo funcional para el kirchnerismo.

La hipótesis es abonada por la estrategia que prepara el equipo de Kicillof para afrontar una eventual reelección. A partir de la obra pública que han iniciado pero que no culminará en 2023, plantean que “los únicos que podemos terminar estas obras, luego que padecieran la parálisis del macrismo, somos los peronistas”.

Además, la idea que  elucubra Cristina, es poner en marcha "el plan platita" unos meses antes de las elecciones para aumentar el caudal de votos.En los pasillos de la gobernación se murmura sobre "el plan g y g”. Significa “gestión y gente”, y se respalda en acelerar las recorridas territoriales. Recién por estos días Kicillof está por completar la vuelta uno por uno de los 135 municipios. Dicen que la cuarentena interrumpió estas visitas y que antes de la campaña va a dar otra vuelta completa.

Para la madre de todas las batallas, según la opinión de un veterano ex intendente que gobernó durante 24 años, CFK imagina tres escenarios.

"La primera es ser candidata presidencial; la segunda, volver a ungir a un delfín, como hizo en 2019 con Alberto Fernández, reservándose para ella o no el segundo término de la fórmula, y la tercera refugiarse en la provincia de Buenos Aires frente a la virtual certeza de que retener la presidencia de la Nación en 2023 será virtualmente imposible. Ella planea encabezar la lista a senadores nacionales por el distrito bonaerense y apuntalar allí a al camporismo con vistas a seguir gobernando la provincia y el mayor número posible de intendencias", aclaró la fuente.Cristina ya mostró las cartas. La idea madre es reasignar la administración de los planes sociales, de modo que pasen a manos de los intendentes. Esta intención busca dejar atrás el camino paradójicamente iniciado por Néstor Kirchner desde la Casa Rosada, cuando les dio un enorme poder a movimientos sociales que hicieron de la cultura del piquete un instrumento de presión política con el control de la calle, en detrimento de gobernadores y jefes comunales, en la administración de planes sociales.

Pero el camino no será fácil.La presencia de Martín Insaurralde como jefe de Gabinete puso en carrera automáticamente su aspiración de competir como gobernador, con el apoyo de sus pares y la simpatía del hijo de Cristina. El PJ bonaerense mantiene un viejo recelo con Kicillof, con quien no comparte ni modos ni ideas. La sola probabilidad de que renueve su mandato les cae pésimo. En el entorno de Kicillof además niegan que se implemente el sistema de boleta única. "El sistema electoral no se toca", señalan.

Las especulaciones son de  variado tono, teniendo en cuenta las posibilidades presidenciales del FdT que aparecen muy complicadas. Su percepción negativa en la opinión pública supera largamente a la favorable en todas las encuestas. El más reciente relevamiento de Giacobbe & Asociados, concluido el 11 de junio entre 2500 personas consultadas a través de dispositivos móviles, le da a la vicepresidenta una imagen negativa del 72,8% contra una positiva del 20,3%. No le va mejor, sin embargo, a Alberto Fernández, quien tiene el 71,3% de imagen negativa y el 15,9% de positiva.

En este contexto, Cristina analiza resucitar el sello de Unidad Ciudadana con el que compitió en las elecciones del 2017. Todo lo que la relacione con Alberto no la deja dormir.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

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