23/06/2024 - Edición Nº3013

Sociedad

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Literatura colombiana abraza mercado chino del libro

01/09/2023 | (Xinhua) Un simposio de promoción e intercambio en torno a la literatura colombiana se celebró recientemente en Beijing, organizado por la Academia de Ciencias Sociales de China (CASS, siglas en inglés) y la Embajada de Colombia en el país asiático. Esta "clase de literatura" atrajo a muchos entusiastas de las letras, tanto chinos como latinoamericanos.


por Redacción


El librero colombiano Álvaro Castillo fue uno de los asistentes. A la espera de iniciar su participación en la "clase de literatura", recordó aquellos días, hace más de 20 años, en los que trabajó junto a Gabriel García Márquez, quien lo llamó el "librovejero".

García Márquez, autor de "Cien años de soledad", una obra icónica nacida durante el "boom literario" latinoamericano, desencadenó la difusión global del "realismo mágico". En 1996, durante un festival de cine en la ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, tuvo su primer encuentro con el "librovejero", mientras multitudes esperaban en largas filas que el escritor les firmara ejemplares de su obra maestra. Gracias a una serie de interacciones entre el periodismo y la edición de libros se hicieron amigos y Castillo empezó a buscarle a Gabo los más extraños y difíciles de conseguir, como la primera publicación de "¿Arde París?", de Dominique Lapierre y Larry Collins, que venía con un anexo de mapas, entre otros.

"García Márquez ha dado visibilidad a la literatura colombiana y cada vez más escritores colombianos retratan el mundo y transmiten experiencias a su propia manera", comenta el librero, quien pasó de ser un lector común a un apasionado promotor de esa literatura. Por tal razón, espera que más libros y autores de su país puedan traducirse al chino: "Jorge Franco, Santiago Gamboa, William Ospina, Mario Mendoza... son escritores destacados de las generaciones posteriores a García Márquez, que he visto crecer y transformarse poco a poco en el escritor que ellos quieren ser".

Claro está que el trabajo de traducción es exigente. "Uno de los retos consiste precisamente en el código cultural y el juego de palabras que implica: frente al primer corregidor de Macondo, don Apolinar Moscote, José Arcadio Buendía declaró: '... no necesitamos ningún corregidor porque aquí no hay nada que corregir...'. Le he dado muchas vueltas para no perder la gracia, y al final, de una búsqueda agotadora entre centenares de cargos de la jerarquía feudal de la antigua China, encontré la palabra Li Zheng. Li significa 'aldea' y Zheng, 'correcto' o 'corregir'", relata Fan Ye, profesor de la Universidad de Beijing, quien en una entrevista anterior se refirió a los desafíos que afrontó al verter al chino "Cien años de soledad". 

A pesar de estos obstáculos, existen notables conexiones entre el mundo de las letras chino y el latinoamericano. Wang Tianai, editora de la revista "Literatura Mundial" del Instituto de Literaturas Extranjeras de la CASS, subraya que la producción literaria de América Latina llegó a los escritores chinos en las décadas de 1980 y 1990, dejando una huella profunda y un influjo que, incluso, alcanzó a moldear sus estilos de escritura. "Nuestros predecesores tradujeron a muchos de los gigantes de la literatura latinoamericana antes de que ganaran el Premio Nobel de Literatura, como Asturias, García Márquez, Vargas Llosa y el poeta Paz", apunta.

A su vez, Chen Zhongyi, miembro de la Academia de Ciencias Sociales de China, señaló en una conferencia: "La provincia de Shandong de Mo Yan coincide con la creación de la literatura realista mágica latinoamericana, como Macondo, de Gabriel García Márquez, por las cuales se ve el mundo entero desde una sola esquina".

Por su parte, Cheng Wei, director del Instituto de Literaturas Extranjeras de la CASS, destaca que durante las últimas cuatro décadas, la literatura latinoamericana, incluyendo la colombiana, ha ejercido una profunda influencia en la "imaginación literaria" de los lectores y escritores chinos. Esta fecunda interacción ha dado lugar a un enriquecimiento mutuo.

Asimismo, en narradores como Jorge Luis Borges se evidencia la incorporación de referentes chinos. "La frecuente aparición de elementos chinos, tales como el jardín chino y la ciudad china de Qingdao en 'El jardín de senderos que se bifurcan', junto con la referencia a la clasificación de animales en una antigua enciclopedia china en 'El idioma analítico de John Wilkins', constituyen claros indicios de una interacción literaria profunda y extendida entre China y América Latina", afirma Cheng.

Hace aproximadamente una semana, una parte de la literatura contemporánea de China apareció en la Feria Internacional del Libro de Panamá, para mostrar al público latinoamericano varios escritores reconocidos del país asiático, incluyendo Mo Yan, Liu Zhenyun y Mai Jia, con sus trabajos en versión española. "La literatura constituye un puente para que la gente se reúna", resalta Wang Tianai.

Ese puente es también destacado por el embajador colombiano en China, Sergio Cabrera. "La literatura colombiana es un testimonio de nuestra historia y nuestra diversidad. A través de ella, buscamos fortalecer los lazos de amistad entre Colombia y China, encontrando la cercanía en la distancia y compartiendo las voces que nos definen como naciones", declara el también director y productor de cine. Además, revela que más de 50 creaciones literarias de su país han sido traducidas y presentadas a los lectores chinos.

Un lazo más se concreta este año con motivo de la conmemoración del centenario del nacimiento de Álvaro Mutis, otro novelista y poeta colombiano, también un gigante de las letras al lado de García Márquez, de quien fue un primer lector de sus manuscritos originales. Está previsto que en septiembre salgan a la venta en China su poemario "Summa de Maqroll el Gaviero" y la colección de escritos cortos "Relatos de mar y tierra".