21/05/2024 - Edición Nº2980

Politica

Contrapoder

Las fuerzas del cielo no alcanzan para contener el malestar social

30/03/2024 07:45 | Mucha presión fiscal asfixiante con impuestos y tarifas . Y los bolsillos que ya no aguantan. Los padecimientos de la gente son cada vez mayores. Aunque parezca mentira, el propio Fondo Monetario Internacional vino a decirle a Javier Milei que no se apure tanto con el ajuste, que tenga cuidado con los efectos colaterales porque el peligro de un estallido social puede encontrarse a la vuelta de la esquina.


por Jorge Joury*


El organismo internacional acaba de izar una bandera roja. Le preocupa saber cuál es el límite social de este ajuste que la Casa Rosada admite que es el más grande de la historia.

Si bien es cierto que el Presidente mantiene un apoyo superior al 50% y la luna de miel se ha extendido, por otro lado el clima social se está tornando denso y el temor a situaciones límite por culpa de la contracción tiene mecha corta. No hay que olvidar que la recesión que genera el programa, por la inflación, ha sumado desde noviembre hasta ahora 1.200.000 pobres más de los que ya teníamos. Eso significa que hay casi medio país que vive como puede y come salteado.

También hay que decir que escala la preocupación de los gobernadores por las cuentas provinciales y el impacto en la tolerancia social,

Los mandatarios notan en sus distritos que se acentuó la crisis económica y que la falta de fondos limita la contención a los sectores más afectados. “La caída de la recaudación es terrible”, aseguran.

 Y encima, ahora nos enteramos que las jubilaciones y pensiones que vienen pagando el ajuste, en abril se pagarán en dos tramos. Las señales son inquietantes. En la vida real, la pobreza pega en todos los frentes y se acelera con una velocidad nunca vista en el conurbano. Pero las alarmas también suenan en la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos más ricos del país. Hay consultoras que afirman que en el territorio de Jorge Macri nunca en los últimos 16 años vieron una suba de la pobreza como la de los últimos dos meses.En el Movimiento Evita sacan cuentas y creen que se está a las puertas de un estallido social.

Milei frenó los pagos a los comedores y licuó buena parte del gasto social, además de las jubilaciones y los sueldos del Estado. También paró a cero la obra pública, donde en este momento hay 100 mil desocupados, lo cual tiene a los gobernadores al borde de un ataque de nervios. Y encima,  el Gobierno avanza con una nueva ola de despidos de trabajadores estatales. Los gremios calculan entre 14.000 y 20.000.

El camino es peligroso porque la gestión libertaria carece de músculo político para sostener esta arremetida. No cuenta con gobernadores del mismo palo, con diputados y senadores, no tiene arraigo sindical y ni siquiera  tiene una alianza con los movimientos sociales.

Lo que el FMI le vino a decir a Milei,  es que para que este proceso se sostenga en el tiempo, hay que poner un poco de freno de mano. Las reformas deben tener algún aval político, es decir, deben pasar por el Congreso. Los DNU, no son el mejor instrumento porque, con el tiempo, todo eso se revierte y se vuelve a fojas cero. 

Rodrigo Valdés, el representante del FMI fue contundente: “preferimos menos cantidad y más calidad”.

El economista Miguel Angel Broda sostuvo que el “ajuste fiscal y monetario” que está llevando adelante el Gobierno “no es sostenible en el tiempo” y advirtió que Javier Milei “no tiene un plan de estabilización” para la economía.

Para el director ejecutivo de Miguel Angel Broda y Asociados, el Presidente acertó con el diagnóstico y tuvo un avance “impresionante” en la corrección de los desequilibrios heredados.

No obstante, el ajuste está produciendo una gran recesión que puede pegar en la recaudación y eso puede complicar las cuentas públicas. Por ejemplo, la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) mostró una caída en las ventas. del 28%  en los comercios minoristas y se refleja además en la geografía de la rica Ciudad Buenos Aires con el cierre de locales.

Captura video de Xinhua

En el plano fabril, gigantes como Acindar, Longvie, General Motors, Toyota, Petroquímica Río Tercero y las grandes firmas de alimentos se encuentran en una situación terminal. Allí las firmas se dividen entre las que cierran, las que paralizan sus plantas, suspenden personal, despiden y hasta se ven obligadas a frenar la producción por el combo de derrumbe en las ventas y falta de divisas para importar porque el Gobierno tiene pisados los pagos. El escenario está condimentado con un dólar planchado y un desplome de ingresos y jubilaciones.

Según la mayoría de las consultoras, gran parte de las fábricas están con una parada de actividades de un mínimo de 15 días, con procesos de retiros voluntarios abiertos y con negociaciones de suspensiones con reducciones salariales del 20 al 25%.

 Acindar, la multinacional ArcelorMittal, -quien ya a principios de año paralizó sus plantas, entre ellas la de Santa Fe-, por la retracción de las ventas  a consecuencia del freno de Milei a la obra pública, se suman más casos de manera diaria. De hecho, la misma Acindar decidió prolongar de manera indefinida el apagado de sus hornos, por una crisis a la cual no le ven salida rápida. En esa línea, en las últimas horas hubo dos grandes automotrices que anunciaron planes de retiro voluntario y parate de planta.

Una es la estadounidense General Motors (GM), que anunció que hasta el 14 de abril paraliza su planta en la localidad santafesina de Alvear. Además de la caída de la actividad, la fábrica está afectada "por los inconvenientes con el suministro de piezas de proveedores afectados con los pagos al exterior". 

En este contexto, la japonesa Toyota anunció un plan de retiro voluntario para 400 trabajadores. Esto se dio a semanas de haber anunciado un plan de inversiones. La medida se tomó en el marco del proceso de reestructuración que la compañía diseñó y no solo incluye la reducción de personal sino también el recorte de horas extras de los operarios que continúen en las líneas de producción. En paralelo, por caídas en los mercados de exportación, la automotriz decidió bajar de 186 mil a 160 mil la cantidad de unidades que se producirán este año.

En lo que tiene que ver con línea blanca, la fábrica de electrodomésticos Longvie, en Paraná, Entre Ríos, tiene 230 trabajadores, de los cuales la mitad quedarán suspendidos, consecuencia de la caída del consumo. En esa fábrica se producen termotanques, calefones y estufas. El sector electro es uno de los más golpeados por la crisis, con caídas de hasta 50 % en las ventas. Lo que argumentan fuentes de la empresa es que no se puede producir más cuando el consumo se derrumba.

En principio, las suspensiones son por marzo y abril y el programa de parate de plantas alcanzará, de acuerdo a fuentes de la negociación, a las fábricas de la compañía en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires (fabrican allí cocinas, hornos y anafes) y la de Catamarca, que produce lavarropas. 

Las empresas de gaseosas y bebidas, como Coca Cola, Quilmes, la chilena CCU y Nestlé trabajan, tienen un derrumbe en las ventas de dos dígitos. "Ahora viene lo peor", avisan, porque ya terminó la temporada alta de consumos.

De acuerdo a cifras de la Unión Industrial, el sector alimentos y bebidas está, por primera vez en muchos años, a punto de entrar en niveles negativos de producción. Algo particular porque, en general, el sector crece en relación al crecimiento poblacional, aunque sea marginal. El termómetro marca que la temperatura es alta y no se puede tirar tanto de la soga. 

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".