12/06/2024 - Edición Nº3002

Politica

Contrapoder

Un león que ruge innecesariamente

21/05/2024 11:42 | Javier Milei seguramente pasará a la historia como el presidente más confrontativo de las últimas décadas. Apuesta al conflicto y la desmesura . Se presenta ante el mundo como una suerte de león que ruge para sumar ruido mediático. Se siente cómodo en el rol de provocador y por momentos, se regodea. Lo deja en claro en la pelea con el presidente español Pedro Sánchez, la más grave en su corto historial. 


por Jorge Joury*


Conviene señalar que hay riesgos innecesarios en el camino. España no es cualquier nación, es un país hermano y de enorme peso económico, donde sus empresas representan la segunda mayor inversión en la Argentina, después de Estados Unidos.

Por estas horas, el diferendo ha crecido a límites extremos, al punto tal que el  ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha anunciado que España retirará “definitivamente” a su embajadora en Buenos Aires, María Jesús Alonso Jiménez. Esta es la consecuencia de la negativa de Milei a disculparse por sus polémicas declaraciones sobre Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez a la que calificó de "corrupta". “Les anuncio que retiramos a nuestra embajadora en Buenos Aires. Se quedará en Madrid. Argentina continuará sin embajadora”, ha asegurado  el titular de Exteriores en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Milei subió la apuesta y salió al cruce de Sánchez: “Es un disparate propio de un socialista fatalmente arrogante, se convertirá en el hazmerreír de todo el mundo por la payasada que está haciendo”. El mandatario aclaró que la Argentina no tomará una medida similar.

Milei nunca da un paso atrás, tampoco admite errores propios, no baja la guardia, no compone, no reconoce a aquel que lo desafió. El domingo por la noche, mientras la canciller Diana Mondino, recién aterrizada de Estados Unidos, intentaba reconducir la seria crisis diplomática con el gobierno de España, el presidente seguía con fascinación las repercusiones globales en las redes de sus durísimas acusaciones contra su par Pedro Sánchez de horas antes, en el festival Viva 24 de los aliados de Vox, la ultraderecha española.

Lejos de amilanarse, Milei volvió a cargar contra Sánchez y aseguró que no tiene pensado disculparse públicamente. Simultáneamente, puso al kirchnerismo sobre el ring y lo acusó de montar a través del presidente europeo una campaña de difamación contra su figura, y confesó su atracción por X. “Estoy todo el día mirando Twitter a ver qué sale”, dijo. Horas antes, en esa misma red social, Javier Lanari, uno de los asesores de prensa de la Casa Rosada, había resaltado por qué el mandatario no pensaba retroceder en sus dichos contra Sánchez: “Que digan lo que quieran, pero no esperen nunca que el Presidente sea una momia encorsetada ante los agravios, es desconocer su esencia…”.

Milei en pocos meses de Gobierno dejó en claro que le gusta estar parado sobre el ring. Se anota en todas las peleas y golpea duro donde puede. Juega además con el miedo de su oponente y jamás da un paso atrás. Su mecánica es apabullar al rival, cuestionarlo con gruesos epítetos y humillarlo si es necesario. Algunas de sus frases son la prueba elocuente de un estilo frontal que no tiene límites: " Nido de ratas al Congreso, gobernadores “delincuentes”, “socialistas” de amplio espectro, “zurdos con lágrimas” de la marcha universitaria, periodistas ensobrados, medios “llorapauta”, empresarios “sin bolas”, líderes mundiales “asquerosos comunistas” y un largo etcétera inédito en un jefe de Estado.

En el sendero de esa estrategia se combina con otra igual de particular: la oda del autoelogio. Milei recurre de manera consistente y constante a acciones que están destinadas a apuntalar su propia autoestima, sin aguardar reconocimiento alguno. No la de gestión ni la de Argentina, la propia.

“Soy el máximo exponente de la libertad a nivel mundial”, dijo como balance de la gira por España que derivó en el insólito conflicto diplomático.

Por si fuera poco, esa “estrategia” cuenta con un componente emocional que le permite seguir conectando con el núcleo duro al que Milei aspira a retener como masa crítica. El resto no hacen falta porque, o son “casta”, o no la ven. Milei se muestra como infalible porque parece alimentado de rencores, un combustible que define gran parte de la historia personal del Presidente y lo identifica con una sociedad que acumuló motivos para estar resentida. Todavía le es posible sacar rédito de la chapa de outsider, con más de un 50% de aprobación. Y de esa mezcla entre estilo de gobierno y una personalidad muy particular sigue generando el atractivo electoral. 

Pero si se observa bien, el fenómeno que ocurrió con España tuvo su contraparte: Pedro Sánchez –que va a disputar elecciones para el Eurocámara- recogió la bravuconada en Milei con Vox casi como si la hubieran servido en bandeja. Vio una veta desde donde defender su propia posición.

En nada, anunció el retiro de la embajadora sine die, un apoyo de la Unión Europea y cosechó pronunciamientos desde la política para condenar la referencia de Milei hacia su esposa, investigada por posible tráfico de influencias. Pero lo que es peor, le juntó la cabeza a las principales empresas españolas y las hizo partícipes del repudio. De fondo, el libertario olió sabotaje cuando las empresas enviaron delegados de segunda y tercera línea a la reunión con el presidente argentino, encuentro que casi fue lo único que le permitía salvar que este viaje no tuviera agenda oficial, sino personal.

Sánchez magnificó el entredicho y le dio rango de conflicto diplomático tomando decisiones que tampoco son sencillas de deshacer: exigió disculpas vía Cancillería y metió en un avión a su embajadora en Argentina. El mundo empresario observó la secuencia con preocupación. Milei apeló al “ellos empezaron” y sus acólitos se ufanan de haber logrado instalar un hashtag en Twitter, forma usual de dar por ganada la controversia, cuyo final está abierto.

¿Y si fuera Sánchez el que pisó el acelerador en la recta con la mirada fija y sin una mínima señal de desviar? La cuestión no está definida y es probable que el derrotado disimule su repliegue, aunque para Argentina el conflicto no le mejora un ápice su crítica situación.

El conflicto con el gobierno español le vino bien al kirchnerismo para reflotar la teoría de que Milei "necesita asistencia psicológica". Y el bloque Hacemos Coalición Federal, presidido en la Cámara de Diputados por Miguel Ángel Pichetto, se sumó emitiendo un comunicado  donde se le pide a Javier Milei “mesura y templanza”.

Más allá del fuego cruzado, los ataques de Milei a la esposa de su par español Pedro Sánchez ponen en juego una relación económica clave en medio de la intención del Gobierno de que lleguen capitales extranjeros. No hay que olvidar que España es el décimo país en el ranking en términos de intercambio, pero el segundo más relevante en materia de Inversiones Extranjeras Directas.

Según datos del Banco Central, España tiene u$s21.000 millones dedicados a negocios en el país. Sólo Estados Unidos la supera, con inversiones por u$s26.500 millones.

Son 117 las compañías españolas , entre ellas :Telefónica, Autopistas del Sol, Iberia, BBVA, Francés, Santander, Mapfre y Abertis. Tienen el 16% del total invertido en Argentina. En 2023, la inversión de empresas hispanas en el país fue de 167 millones de euros. La entrada de capital de Argentina en España, en tanto, fue de 75,4 millones de euros.

Frente a este cuadro de situación conviene preguntarse: ¿Le importa a Milei si en este camino riesgoso está poniendo al Estado argentino en una situación terminal y por carácter transitivo a nuestra economía. Y si la reputación internacional sufre daños y habrá que pagar costos innecesarios? La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".