por Redacción
Impulsadas por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y bajo la consigna “la universidad no se apaga”, las actividades se realizaron en el campus de la universidad ubicado en la ex Quinta Rocca de Burzaco con la participación de docentes, estudiantes y trabajadores, junto con las autoridades de la UNaB.
El objetivo es “visibilizar la responsabilidad con la que trabajadores y trabajadoras docentes, nodocentes, investigadores y estudiantes apuestan día a día por el futuro y la educación pública, a pesar de la asfixiante situación de atraso salarial y el desfinanciamiento universitario al que nos viene sometiendo el Gobierno Nacional”, apuntaron desde el CIN.
Voces por la educación pública
El vicerrector de la UNAB, Facundo Nejamkis, abrió la jornada en la que destacó el rol transformador de la institución al poner de relieve que “la instalación de una universidad pública en un territorio produce una revolución porque cambia la vida de todos sus habitantes” al tiempo que advirtió que “ahogarla presupuestariamente reduce muchísimo el impacto que puede tener la universidad sobre los habitantes y su territorio”.
“Hay una ley del Congreso sancionada que establece una asignación de recursos apenas para recomponer la situación... y el gobierno se ha negado a cumplirla, desconociendo fallos judiciales”, indicó Nejamkis.
Por su parte, el presidente del Centro de Estudiantes, Nicolás Darbón, remarcó que la ley de financiamiento no se aplica: “La ley está aprobada pero no está siendo implementada correctamente, lo vemos en las becas congeladas que ya no representan una ayuda”.
En tanto, la copresidenta, Julieta del Rey recalcó: “A veces hay que elegir si hacemos fotocopias o si nos rompemos la vista leyendo desde el celular porque no alcanza para el boleto, que aumenta todos los meses", mientras que el secretario del Centro, Agustín Ibaldi, puso de relieve que “ningún país se desarrolló ahogando a la universidad pública, a sus casas de altos estudios”.
Desde el campo docente, Andrea Retamal advirtió que la universidad atraviesa una de las crisis “más graves” de la historia y precisó que “esta es una de las peores circunstancias no solamente salariales, sino de desfinanciamiento de todo el sistema”.
Por su parte, Josefina Mendoza destacó que los “estudiantes hacen esfuerzos inconmensurables para cursar” al sostener que “muchos tienen, si no más de uno o dos trabajos, sostienen familias y, sin embargo, eligen estar hoy acá".
Finalmente, Hernán Di Santo explicó que se genera un superávit ficticio golpeando directamente a los ingresos: “Más del 80 por ciento de ese presupuesto va a salarios... si querés bajar gastos, le pegás al salario de docentes y empleados públicos”, y concluyó que “la universidad es el motor del desarrollo económico de las regiones; es una inversión en capital humano, no un gasto”.