18/04/2026 - Edición Nº3677

Politica

Contrapoder

El miedo a perder la calle y el final de Adorni, no dejan dormir a Milei

08:19 | Ya no hay dudas de que la permanencia de Manuel Adorni en el cargo de jefe de Gabinete, debilita al Gobierno cada vez más. Pero Javier Milei está dispuesto a defenderlo por ahora a capa y espada . El 29 de este mes está agendado el informe del funcionario en Diputados. Le esperan más de 4 mil preguntas. La mayoría sobre su dudoso patrimonio. Algunos lo toman a la chacota y lo llaman "Aloe vera", porque tiene muchas propiedades. Pero desde la Rosada anticipan que será una "batalla en el barro”. Si bien se esperan muchas críticas al jefe de Gabinete, en el oficialismo se defenderán cuestionando que cerca de un cuarto de los diputados no presentó aún la declaración jurada de sus bienes.


por Jorge Joury *


En este contexto, el escritor Nicolás Márquez, reconocido públicamente por haber escrito el libro “Milei, la revolución que nadie vio venir”, dijo que: “Adorni políticamente es un sujeto muerto, terminado. Le hace mal al Gobierno su permanencia. Tiene que tener un gesto patriótico y renunciar”. Son muchos los funcionarios que sostienen que "hay que sacar la manzana podrida del cajón, como pasó con Espert y retomar la iniciativa".

No obstante, Milei cree que el gobierno no puede entregar a los leones a su jefe de gabinete por la presión mediática y por eso lo sostiene. En los pasillos de la Rosada dejan correr que cuando el tema empiece a bajar la espuma, lo invitarán a dejar el gobierno.
El jueves pasado Adorni tuvo otra sorpresa para anotar en su libro gordo de escándalos. El movimiento Barrios de Pie organizó una olla popular en la puerta del departamento que el vocero presidencial  compró en Caballito, con fondos que todavía no pudo justificar, según publicó Página 12, y agregan en la nota "no sabemos si Adorni estaba dentro. Si estuvo habrá escuchado los cantos que le dedicaron. El hit fue: “Oooohh,/ hay en Caballito/ un vecino/ que es chorrito”.

En este contexto,  Milei tiene también anotado y subrayado en rojo el día 30 de este mes, es el día después del informe de Adorni al Congreso. Al  Presidente lo inquieta perder allí su joya más preciada: el control de la calle. 

Ese día cuando las agujas del reloj marquen las 15, la CGT se movilizará a Plaza de Mayo y lo hará en la antesala del Día del Trabajador. 

El león libertario está herido, en sus niveles más bajos de aceptación. Y la marcha, que se concentrará en Diagonal Sur y Bolívar, promete ser multitudinaria. Lo que se busca es protestar contra la caída del poder adquisitivo, la inflación y las reformas laborales del gobierno. Los organizadores prometen juntar más de cien mil personas frente a la Casa Rosada. Y el peronismo también pondrá toda la carne al asador: Los intendentes bonaerenses van a acompañar bajo el lema: "La gente no da más".

El caso Adorni tiene sin dudas un impacto negativo en la opinión pública. Pero el sentimiento que está moviendo la aguja es el deterioro económico percibido por la gente en su vida cotidiana.

Los datos de la realidad pegan fuerte y muestran el daño en el tejido social. Un ejemplo de ello es la motosierra sobre programas de alimentos, vivienda e integración, que  dejó a la Iglesia y a Cáritas Argentina frente a una demanda social creciente. El ajuste impactó en la red comunitaria que contenía a los sectores vulnerables y empezó a arrastrar también a franjas de clase media hacia parroquias y comedores.

Nadie duda que Milei atraviesa por su peor momento, no solo por la economía que no derrama hacia el lado de la gente, sino por el Adorni gate y la pesada mochila que carga el jefe de Estado junto al caso Libra. 

La furia de Milei actúa como un llamado desesperado a la paciencia social, en momentos en que todas las grandes encuestadoras de opinión pública empiezan a registrar un deterioro no solo en la imagen presidencial sino en el optimismo sobre el futuro. La mayoría de los argentinos había aceptado un presente de privaciones con la esperanza de un bienestar en el horizonte que supo vender el profeta libertario, pero que no llega a más de dos años de gestión.

Frente a este escenario, Caputo empezó a moverse con sigilo. Ha relajado la política monetaria en los últimos dos meses, aspira a una reactivación del crédito con la baja de las tasas y mantiene el dólar quieto como reaseguro para evitar una disparada de la inflación. Pero camina al borde del precipicio. Con un índice de inflación que ronda el 3% mensual, cualquier error de cálculo puede terminar en un descalabro.

Hay quienes sostienen que hoy la tensión entre Javier Milei y Toto Caputo es total. Los diez meses continuados de inflación al alza quemaron el crédito del ministro de Economía. La bronca del Presidente quedó en evidencia en el tuit de este martes cuando arrobó el anuncio de la inflación de Caputo y escribió en mayúsculas: "El dato es malo".

Las encuestas tampoco ayudan. Un sondeo a nivel nacional marca que más del 60% no votaría por la reelección de Milei. La caída no viene solo de la oposición: también aparece desgaste dentro de su propio electorado, con la economía como principal factor.

El termómetro político marca que lo que fue la principal apuesta del gobierno de Javier Milei, se convirtió ahora en su principal límite. Según el último relevamiento de Zuban Córdoba, seis de cada diez argentinos no lo votarían en 2027, en un escenario donde el desgaste ya alcanza incluso a quienes lo llevaron al poder.

El informe confirma algo que ya se percibe en la calle: la expectativa de mejora rápida en el bolsillo no se cumplió y empieza a pasar factura. Por ejemplo, en  ciudades como La Plata, donde el empleo formal convive con altos niveles de informalidad y pérdida de poder adquisitivo, el impacto es directo: caída del consumo, más endeudamiento y ajuste cotidiano en los hogares.

Según el estudio, un 33,9% de quienes votaron a Milei en 2023 reconoce haber reducido o retirado su apoyo. Y otra vez, la razón principal es económica: 47,7% lo vincula al deterioro de su situación personal.

La contracara es igual de reveladora: entre quienes siguen apoyando al Gobierno, el argumento central no es la gestión sino la confianza en el liderazgo (47%) y, en segundo lugar, el rechazo al peronismo (21,6%). La aprobación de políticas concretas queda relegada.

Si la variable económica no cambia en los próximos meses, el oficialismo podría entrar en una fase donde ya no alcanza con el discurso ni con la confrontación política: el voto empieza a depender, otra vez, de la vida cotidiana. Por eso en los pasillos del poder se empieza a hablar de otra variante: que sea Patricia Bullrich la candidata  a suceder a Milei en el 2027 porque su piso no baja del 30% de intención de voto.

Los datos de la economía y las investigaciones de corrupción en su entorno, alimentan la ira presidencial, además de la frustración por las mejoras que no llegan, el pedido de “paciencia” y la orden que le dio a un gabinete en alerta.

Milei divide a sus enemigos en cuatro categorías: en su paleta de odio están los delincuentes, los ignorantes, los traidores y los resentidos que no soportan verlo triunfar.

Lleva más de dos semanas enfocado en denunciar los contornos de un complot sin límites. Trata de “basuras humanas”, “delincuentes” y miembros de una “asociación ilícita” a los periodistas que investigan casos de corrupción. No se olvida de los grandes empresarios, como Paolo Rocca, a quienes acusa de querer tumbarlo porque no apoyan su política comercial. Desprecia a los economistas que señalan inconsistencias del programa y los asocia a opositores que se ilusionan con sucederlo en la Casa Rosada. Además enciende su semáforo en rojo contra fuerzas extranjeras al servicio de Rusia que quieren infiltrar las instituciones. También sospecha de acusaciones contundentes contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel y ahora sostiene que urdía un plan contra él desde antes de asumir.

De la mano de Milei se consolidó un clima de confrontación marcado por discursos agresivos contra el periodismo y la utilización de acciones judiciales como mecanismos de disciplinamiento. Ningún presidente argentino recurrió a la vía penal para acallar la expresión de críticas, información u opiniones referidas a su persona con la recurrencia y liviandad con la que lo está haciendo Milei. Y esto es extremadamente peligroso para el sistema democrático. 

El 29, el día previo a la movilización de la CGT, Milei finalmente desistió de acompañar a Adorni a la Cámara de Diputados para dar su informe sobre sus propiedades y viajes oscuros. Sabe que a su pupilo lo esperan las águilas de la oposición con las garras afiladas y una lista interminable de  preguntas. Esos legisladores quieren aprovechar el desgaste del Gobierno para ganar musculatura y planear, en un futuro próximo, una sesión especial que termine por sepultar al funcionario.

En el oficialismo el clima de zozobra es tal, que ya en los pasillos del poder se escuchan voces que sugieren que lo de Adorni  no va a ser gratis. Karina Milei habilitó la preparación de carpetazos contra Sergio Massa, Juan Grabois y Máximo Kirchner, con el objetivo de tapar el escándalo el día que tenga que ir al Congreso para enfrentar a la oposición.

El gobierno "está peinando las declaraciones juradas de toda la oposición", en medio de la desesperación por el hundimiento de la imagen presidencial en las encuestas a raíz de las causas judiciales contra el vocero.

Una muestra de esa estrategia fue anticipada por Martín Menem, cuando dijo durante un encuentro en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que la presentación del jefe de Gabinete iba a estar "picante" y sugirió que "compren pochoclos", en alusión a la idea de un show o película de suspenso. La platea espera con expectativa.


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".
 

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