21/05/2026 - Edición Nº3710

Politica

Geopolítica en Buenos Aires

Julio María Sanguinetti, crítico sobre la región: “No somos una zona que hoy pueda actuar como conjunto porque estamos muy fragmentados”

11:55 | En diálogo con la Universidad Austral, el expresidente uruguayo analizó el desborde de los extremismos, cruzó los modelos de Milei y Lula, y pidió pragmatismo en la relación con China: "Con ellos negociamos intereses, no principios". Pasaron el expresidente español, Felipe González, y después del mediodía se espera al expresidente Mauricio Macri.


por Redacción


En el marco del “Foro de Presidentes sobre Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo, el expresidente de la República Oriental del Uruguay Julio María Sanguinetti participó de la conversación “El desafío geopolítico en la región”, entrevistado por Alfonso Santiago, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.

La participación de Sanguinetti formó parte de una jornada dedicada al debate sobre liderazgo político, democracia, polarización y construcción de consensos en América Latina y Europa.

Compartimos las principales ideas de Julio María Sanguinetti:

“Confiamos que esta actividad sea fecunda para formar en la juventud, para mostrar los difíciles caminos que nos van llevando en este mundo que se nos ha complicado abruptamente en poquitos años”.

“Fundamos el Círculo hace 30 años cuando había caído muro Berlín, un momento donde sentimos propicio abrir espacios de debate doctrinario, para confluir con socialistas como Felipe González y Ricardo Lagos o conversar con liberales conservadores como Belisario Betancur”.  

“Lo fecundo y positivo de esta actividad, ustedes son una universidad de inspiracion religiosa pero académicamente plural, yo vengo del republicanismo laico, pero cuanta convivencia”.

“Defendí la cruz que puso Juan Pablo II en espacio público, era uno de los símbolos que integran nuestra civilización tanto como el racionalismo griego, el derecho romano y la estrella de David”.

Hoy más que nunca, estamos viviendo en este extraño mundo que se nos desacomodó muy rápidamente, ¿Quién podía pensar que Rusia iba a invadir Ucrania? ¿Quién podía pensar en una pandemia? Hoy nos encontramos que el campeón mundial del liberalismo, los Estados Unidos se vuelca al proteccionismo mientras China integra la OMC. Los populistas que eran todos de izquierda, ahora son de derecha. Toda esta confusión de nuestro mundo es la causa y raíz profunda de los episodios en los cuales la centralidad política queda desbordada por los extremismos marginales”.

“No es política de centro, no es el promedio de todas las opiniones. Es un espacio de centralidad en el cabemos todos aquellos que nos diferenciamos por muchas cosas, pero nos unimos al pie de la libertad política, de conciencia y capacidad de diálogo dentro de la democracia”.

“A lo largo de nuestra historia en Latinoamérica tenemos esos años de prosperidad, de esperanza, y luego este mundo que se nos decompone, y ahí empieza todo eso que estaba diciendo recién Felipe González, y que es verdad, y un gran problema que hemos tenido, es que justamente el liderazgo occidental, que lo tiene naturalmente Estados Unidos, se hace necesario, en un momento que había cambiado, la geoeconomía del mundo, y acá voy a un tema sustancial, que a veces no entendemos bien, y que es esto, recién Felipe decía, Europa es la sociedad que vive mejor, y es verdad, nadie vive con un francés como un alemán, nunca en la historia una sociedad ha vivido como vive hoy un francés o un alemán o un italiano, nunca, ese es un punto que tiene razón Trump”.

“Es bravo cuando los presidentes no saben y no saben que no saben”.

“Ahora la situación es muy difícil para Europa como para nosotros, los países del cono sur, clase media bastante acomodada con respecto al resto, cómo hace Europa para conservar eso, y nuestro desafío también es cómo conservamos nuestro sistema de seguridad social en un mundo que se nos hizo difícil”.

“Yo creo que hoy no estamos en una posición muy esperanzada para vivir en Latinoamérica, estoy emocionado, América Invertebrada para utilizarla porque ahí ganas un espacio y también por ahí se llama los particularismos, ¿verdad? También habla Ortega de la aristofobia, o sea, no a todos, los mejores, nos gustan los iguales, los mejores”. 

“Desde América Latina estamos muy librados también a que Europa pueda recomponer su horizonte. Evidentemente hoy no tenemos, como grupo, como conjunto, como área, una repercusión mundial porque no podemos tenerla. Empecemos porque somos muy libertarianos. ¿Qué representamos? ¿El socialismo de Lula? ¿El liberalismo de Milei? ¿Qué es lo que representamos? ¿No? Los autológicos chiches del Pacífico. Entonces, no hay una centralidad, no hay un espacio de diálogo. La OEA está allá, está por allá, y después está toda una nube de organismos: el SELA, el CELAC. Ahora se volvieron a explotar”.

“No somos una región que hoy pueda actuar como región. Y lo peor es que un Brasil que naturalmente, por su propio peso, podría tener una proyección mayor, tampoco la tiene”.

“Tenemos que ver cómo organizamos nuestro desarrollo para realmente potenciarnos, buscar la nueva economía, avanzar en todos los territorios, las famosas tierras raras. Felizmente, en Argentina, ahora en lo energético, vamos por fin. Que Uruguay le haya exportado energía a la Argentina hasta ahora es de ciencia ficción”.

“Hay quienes dicen “Ah, que la política es solo interés”. Bueno, esa es la política del Estado. Pero no es solo interés. Hay intereses y principios. Entonces, no es que sea solo interés. Los intereses nos marcan inevitablemente para sostener mejor nuestro comercio, una mirada clara hacia la pluralidad económica. No encerrarnos en esta cosa de Estados Unidos, que no quiere hablar de China, porque China va a seguir existiendo allí y va a seguir siendo una potencia, y nosotros no vamos a estar separados de China”.

“Tenemos que buscar el equilibrio entre unas cosas y las otras en los intereses. Con China no en los principios, pero sí en los intereses. Y yo creo que ahí está la habilidad para poder jugar de modo que los intereses respondan a nuestras reales necesidades y que los principios los podamos salvar con la mayor realidad posible”.