16/07/2026 - Edición Nº3766

Economía

Punto de vista

Empresas familiares: hábitos a desterrar para sostener la continuidad

16:24 | Martín Yechua analiza los cuatro errores más comunes en empresas familiares y la urgencia de planificar la sucesión para asegurar su continuidad.


por Por Martín Yechua, director de Adiras


Con el impulso de la irrupción digital, el mayor desafío que enfrentan las empresas familiares no es solo competir, sino garantizar su continuidad. Separar lo afectivo del negocio y fortalecer la gobernanza que acompaña a la familia y a la empresa son claves para la sostenibilidad y la competitividad.


1. Enredar lo afectivo con el negocio En una empresa familiar conviven familia y negocio; el afecto guía las relaciones, pero en la organización prima el conocimiento: competencias, experiencia y capacidades. Por ello, es crucial ordenar y separar ambas esferas. Cada vez más, las compañías adoptan órganos de gobierno que articulan estas dimensiones y contribuyen a la sostenibilidad de las pymes.

2. Retrasar la sucesión. Aunque es un tema estratégico, a menudo no se aborda con la urgencia necesaria. Según un sondeo propio, solo el 33% de las empresas familiares tiene diseñado un plan de sucesión y protocolo familiar. Ceder el mando a la siguiente generación suele estar cargado de valor emocional: el síndrome de sentirse imprescindible y el poder asociado pueden dilatar decisiones que generan confusión y desmotivación. Para asegurar la supervivencia de la empresa familiar, es fundamental iniciar este tema y planificar el proceso con antelación.

3. Vivir con la ilusión de que “a nosotros no nos pasará” Creerse invulnerables a estos errores aumenta la probabilidad de cometerlos. Decir “A nosotros no nos pasará” afecta la humildad y la capacidad de detectar amenazas. Pedir ayuda externa tampoco es la norma: según un relevamiento de Adiras, el 64% busca asesoría externa solo ante situaciones críticas, lo que evidencia un enfoque más reactivo que proactivo que no se alinea con la competitividad y la profesionalización que requieren las empresas familiares.

4. Padecer la cuestión genética Las competencias de dirección y de gobierno no se heredan. Los descendientes no necesariamente deben ser buenos empresarios. Una de las equivocaciones más desgastantes es dejar la conducción en manos de la descendencia sin evaluar su idoneidad. Es crucial conocer a los miembros de la familia, identificar sus vocaciones y planificar la sucesión con antelación, eligiendo a la persona más competente y preparando la transición.


La profesionalización y un marco de gobierno corporativo robusto pueden ayudar a separar familia y negocio, reduciendo tensiones y asegurando la continuidad ante cambios. Proponer un modelo de gobierno familiar, con comités y asesoría externa, puede ser una vía para hacer sostenible la empresa y respetar las dinámicas familiares