miércoles 08 de diciembre de 2021 - Edición Nº2085
Impulsobaires » La Plata » 22 mar 2020

La semana que pasó

Panorama Político Platense: Enseñanzas de una tragedia que hoy podremos valorar

La bomba climática que estalló en La Plata el 2 de abril de 2013 pudo ser la advertencia para empezar a preparar una ciudad tan futurista como la original, -cada una en sus planos históricos-, y así prever los efectos devastadores de un estallido biológico o una instantánea de un hipotético accionar terrorista. Cuando lo apocalíptico dejó de ser un texto bíblico o un film ficcionado, apareció la realidad.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni

“Me gusta creer que la Luna sigue ahí aunque no la esté mirando”, decía Albert Einstein en el marco de una especie de protesta sobre el principio de incertidumbre, de Werner Karl Heisenberg.

Este regreso del Panorama Político Platense después de unas semanas de reflexión vuelve un poco reinventado, y permítame el lector tener el atrevimiento de escribirlo siempre en primerísima persona. Lo hago así para que sea un poco más divertido y también para exteriorizar algo de mi personalidad en donde la paciencia es lo que más se va perdiendo mientras pasan los años.

Realizada esa aclaración voy a lo que la agenda de estos días nos marca globalmente como es el temible y posible final de todos los tiempos a partir, -en este caso-, de la incursión de una pequeñísima acción biológica que está poniendo en jaque a la humanidad.

Hace pocos días quise sacarme dudas acerca de qué es un virus, cómo nacen, de qué manera se reproducen, cómo mutan, si pueden estar o no en dos lugares al mismo tiempo, y cuestiones similares, y llamé al doctor en biología Federico Prada, que es director de la Licenciatura en Bioinformática de UADE, quien más allá de responder a alguna de las preguntas anteriores me dejó una reflexión que me sigue haciendo meditar y alimentará el texto de este regreso: “muchas veces pandemias a lo largo de la humanidad nos hacen sentir que somos menos que una bacteria, que un microorganismo, y esta es una de esas veces”, y agregó: “nosotros crecemos en tecnología, pensamos en viajes a Marte, algunos países piensan en dominar el planeta pero en realidad un virus, algo tan pequeñito como una millonésima parte de lo que puede ser un ser humano nos hace dudar de si tenemos los conocimientos para seguir adelante sobre este planeta”.

Y ahí lo asocio rápidamente sobre cómo nos preparamos las ciudades del mundo para recibir eventos fenomenales, que van desde estar alertas por el shock de un atentado terrorista que se sucede de golpe pero tiene un principio y final breve aunque posiblemente con saldos terribles, o una catástrofe natural como ocurrió en La Plata el 2 de abril de 2013, o tal vez la agenda actual signada por desenlaces biológicos fatales, sean estos planificados maliciosamente por el hombre o emergentes de una acción natural.

Releyendo una edición del PPP de junio del año pasado encontraba una de las enseñanzas que surgieron con la tragedia del 2A, y que con la llegada de Julio Garro como intendente tuvo un lugar preponderante en su agenda de inversión pública al preparar a la Ciudad para evitar otra cachetada similar, y allí surgió el Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM 365) como el coordinador de todo el sistema de emergencia de la Ciudad. No solo esa acción debía estar pensada para un evento climatológico, -decía en mis comentarios-, sino que había que planificar la Ciudad atendiendo la agenda global con los conceptos referenciados en el párrafo anterior (atentados terroristas a gran escala, incidencia de agentes biológicos, etcétera). En ese momento tal vez sonaba mi apunte como apocalíptico o producto de un film extra ficcionado, pero lo cierto es que hoy los platenses podemos estar un poco más tranquilos porque funciona un esquema de seguridad que nos resguarda notablemente.

De una metida de pata surgió una oportunidad

El presidente Alberto Fernández tuvo una reacción rápida para preparar al país en este esquema de alerta mundial, aunque tomó conciencia de la gravedad de la situación luego de la fenomenal seguidilla de metidas de pata del ministro de Salud, Ginés González García. Gracias a las contradicciones y desaciertos del funcionario, la política argentina y su máximo exponente constitucional tomaron el rol protagónico deseado.

El liderazgo puede ser la clave del éxito

En paralelo, el intendente Julio Garro empezó a adoptar decisiones con agenda de avanzada, incluso anticipándose a varias de las medidas que luego se adoptaban en el plano nacional, y todo ello lo fue elaborando gracias a un equipo fenomenal que viene armando desde el COEM de manera silenciosa.

El alcalde se puso al frente de la situación ejerciendo el liderazgo que la sociedad espera siempre en estos casos, con rol de protector y guía en momentos difíciles y manifestándose preocupado, aunque transmitiendo serenidad y optimismo. Posiblemente al final del camino vamos a mirar en el retrovisor y habremos visto que ese liderazgo fue indispensable para sobrellevar la complejidad de la coyuntura.

El Gobierno local trabajó de entrada en dos frentes importantes. Por un lado, atendiendo la situación del dengue, y por el otro preparando a la Ciudad para la llegada del Covid-19.

Rápidamente se pudo ver a la secretaría de Salud presente en todos los ámbitos, desde acompañar a su par de Producción para evacuar dudas de comerciantes acerca de acciones hacia el sector, hasta apuntalar al Ente de Turismo y ordenar a los operadores turísticos locales para que se sigan un protocolo de actuación con el eje puesto en quienes viajaron al exterior y estaba regresando.

En paralelo, Garro tomó personalmente el trabajo de enviar más de trescientas cartas documentos a vecinos que llegaban de otros países en donde les recordaba que tenían que hacer sí o sí una cuarentena obligatoria y que el Estado local los iba a estar vigilando, al tiempo de reunir a los secretarios de las áreas comprometidas con la emergencia para repasar personalmente distintas acciones.

Así es que la secretaría de Desarrollo Social rápidamente puso en marcha un programa excelente llamado “Contá conmigo” que tiene como objetivo que aquellas personas que están solas y son parte de los grupos de riesgo puedan llamar al 147 para que un agente estatal les haga determinado mandado, y al mismo tiempo desde la Secretaría de Cultura y Educación se repasaron puntillosamente detalles de la ejecución del Sistema Alimentario Escolar (SAE) para garantizar la alimentación en cuarentena de 87 mil escolares.

Mientras eso ocurría, las áreas de Convivencia, Seguridad y Trasporte salieron a la calle a controlar que las normativas del aislamiento se cumplan a rajatabla, e incluso un par de días antes de la obligatoriedad nacional ya se habían dado a conocer pautas locales estrictas, como por ejemplo la prohibición de llegar a la Terminal de Ómnibus de micros de larga distancia durante este fin de semana largo.

Cabe mencionar que programas como el SAE tuvieron una rápida respuesta porque hay buena articulación entre Ciudad y Provincia, o el caso más notorio es Transporte, en donde previo a la llegada del Covid-19 ya había acciones interesantes de intercambio entre la dependencia local y las que comandan otros dos platenses como son la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte), a cargo de José Arteaga, y la subsecretaría de Transporte nacional, representada por Juan Malpeli.

Los que no entendieron nada

Sin embargo, un trago amargo fue el insensible accionar de un grupo de supervisores del 147, que amparados por un minúsculo sindicato, no tuvieron mejor idea que intentar boicotear ese servicio esencial tratando de cerrarlo, hecho que quedó superado rápidamente por disposición de la Comuna al enviar a funcionarios y trabajadores de otras áreas para atender el teléfono de emergencia. El suceso fue repudiado en primera instancia por el secretario de Coordinación, Oscar Negrelli, y luego por su par de Gobierno, Marcelo Leguizamón, quien anunció el inicio de acciones penales a los responsables del evento.

Alerta agua

Un tema que generó incertidumbre entre los pobladores fue el deficitario accionar de ABSA, que en plena emergencia sanitaria no abasteció correctamente con agua potable a la gente, y así es que el día jueves los senadores de Juntos por el Cambio, Juan Pablo Allan y Florencia Barcia, hicieron un reclamo contundente a la empresa de capitales mayoritariamente estatales, mientras que el diputado de esa misma fuerza Diego Rovella también se manifestó con dureza, al tiempo que el concejal del Partido GEN, Gastón Crespo, pidió directamente que la prestataria sea intervenida.

Tanto la acción enérgica de Negrelli y Leguizamón contra los supervisores irresponsables que quisieron dejar fuera de línea al 147 como el avance contra ABSA de Allan y Barcia, fueron producto de un pedido expreso de Garro, quien instó a los miembros de su equipo a que denuncien todo lo que no funciona bien, que sean contundentes y no se demoren en hacerlo.

Unidad en tiempos de miedos

Como síntesis que vale la pena destacar en la semana estuvo una reunión de Garro con los legisladores platenses en el Palacio Municipal, en donde estuvieron los propios, como son Allan, Barcia, Carolina Barros Schelotto entre otros, y también acudieron los del Frente de Todos, Guillermo Escudero y Omar Plaini. Sin dudas era necesario una imagen fuerte de unidad de los principales actores de la política local.

Y también es oportuno resaltar el rol de los clubes de la Región y de sedes de colectividades en ponerse a disposición del Estado local con sus instalaciones para ser utilizados en caso de que la emergencia tenga consecuencias más intensas.

En la primera semana en la que convivimos con el peligro, se puede decir que podemos sentirnos orgullosos del funcionamiento del Estado en sus diferentes niveles, y en particular quiero volver a remarcar la excelente idea del COEM 365, un proyecto de avanzada que coloca a la Ciudad entre las mejores preparadas de Latinoamérica para enfrentar catástrofes.

Hasta el domingo próximo
 

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