15/06/2024 - Edición Nº3005

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El plan de Macri con el PRO será renovar un partido para que represente agenda actual con formación y territorio

04/03/2024 07:13 | El expresidente Mauricio Macri sería el próximo presidente del PRO, partido que fundó en 2005 con una muy buena performance de logros. ¿Cómo será el modelo de partido que podría liderar?.


por Redacción


La crisis del 2001 consiguió que surjan varios partidos políticos, entre ellos el ARI y un poco más tarde el PRO, con el impulso que le dio Mauricio Macri.

En realidad, en agosto de 2005, Macri preparó su carrera política fundando una formación que se llamó Compromiso para el Cambio con la que compitió y ganó las legislativas de ese año en Ciudad de Buenos Aires. Luego, en 2008 nace Propuesta Republicana, con la fusión de Recrear y Unión por la Libertad.

El espacio consiguió ganar la ciudad de Buenos Aires dando a Macri dos elecciones como jefe de Gobierno, para luego continuar el ciclo con dos gestiones de Horacio Rodríguez Larreta y desde diciembre pasado hay una continuidad con la llegada de Jorge Macri.

En el 2015, Macri hizo una amplia coalición con la UCR y la Coalición Cívica para imponerse como presidente.

El partido desde la llegada a la Casa Rosada mantuvo fuerza territorial en municipios importantes de todo el país, y actualmente gobierna Ciudad de Buenos Aires con Jorge Macri; Entre Ríos con Rogelio Frigerio; y Chubut, con Ignacio Torres.

Si bien el año pasado perdió terreno como producto de una interna feroz entre los dos estilos de liderazgo en pugna, como fueron el de Patricia Bullrich y el de Horacio Rodríguez Larreta, ahora espera reposicionarse nuevamente con la llega de Mauricio Macri a su jefatura.

En ese marco, el plan de Mauricio está en hermetismo total, hay quienes creen que buscará renovar la propuesta partidaria dando prioridad a la formación de cuadros en todo el país, con escuelas de gobierno, institutos y fundaciones, y trabajar las relaciones internacionales, disciplina que es uno de los puntos más fuertes que tiene el ex presidente.

Por otro lado, el aire transformador de Macri llegaría a los distritos para hacer conducciones provinciales más protagónicas y lo mismo buscaría replicar en los municipios.

Asimismo, es posible que el viejo padrón partidario se abra para conseguir una depuración por un lado y una importante campaña de afiliaciones.

En el macrismo creen que se pueden diferenciar de los dos partidos tradicionales del siglo XX, como son la UCR y el PJ, y que además pueden ser un dique de contención para sectores liberales.

El fenómeno de Javier Milei como presidente podría alimentar a La Libertad Avanza como una nueva coalición nacional, y eso sería más fácil con un Pro debilitado o desactualizado.

Entre algunos macristas dicen: “el radicalismo y el peronismo tienen una agenda de hace dos décadas, nosotros nos quedamos con la agenda de los años de nuestra gestión, y LLA interacciona mejor con la realidad, y por esa razón el desafío es buscar la manera de usar el potencial y la experiencia de un cuarto de siglo, pero tomando los nuevos desafíos que nos deja en escenario un mundo diferente”.

Para los cuadros intermedios del Pro el regreso de Macri para controlar los hilos del Partido es un alivio, porque creen que, así como hizo una herramienta muy competitiva desde el 2005 en adelante es capaz de darle un toque de originalidad que sorprenda positivamente.

Macri tendrá varios desafíos importantes, y entre ellos ver como contiene a posiciones muy duras que interpreta Bullrich, y sectores más moderados que en las últimas elecciones apoyaron a Rodríguez Larreta, o en la actualidad ven a los gobernadores Torres o Frigerio como buenas cartas para jugar en el futuro.

El clima interno en el Pro está lejos de mejorar, y un demostración fue la fuerte reacción de este domingo de Rodríguez Larreta en Clarín, y la respuesta en LN+ que por la noche hizo Bullrich.

El apoyo al gobierno de Milei no es algo que se discutirá, ya que Macri está convencido del rumbo del país, aunque de todos modos buscará que su partido tenga autonomía de movimientos y no sea parte de un cogobierno ni de un cambio de figuritas con los libertarios.