Contrapoder
Ya no hay ojos para vigilar al poder en Casa Rosada
El oficialismo, afiebrado por las malas noticias, vive por estas horas su mayor pico de tensión. El presidente Javier Milei se la pasa tuiteando en Olivos como una ametralladora. Ve enemigos por todos lados. Vuelve a embestir con toda la furia contra el periodismo y considera a la profesión como el peor de los males. En su desmadre dialéctico, los "mandriles" de ayer, hoy alcanzaron la categoría de "basuras repugnantes".